En Cali ya no sabemos si reír o preocuparnos. Aunque, viendo el espectáculo fiscal de la ciudad, tal vez lo correcto sea hacer ambas cosas al mismo tiempo. Porque lo del alcalde y el Concejo parece una obra de teatro mal ensayada: aprobaron 8 acuerdos en 2024, luego 16 más en 2025.
En 2024, el Distrito de Santiago de Cali aprobó una serie de acuerdos clave orientados a la planeación y manejo fiscal. Entre ellos, la adopción del Plan de Desarrollo 2024-2027 “Cali, Capital Pacífica de Colombia” (Acuerdo 0578), autorizaciones de crédito público (0579 y 0592), múltiples modificaciones al presupuesto de 2024 (0584, 0588 y 0596), la expedición del presupuesto 2025 (0591) y ajustes al Estatuto Tributario (0597).
En 2025, se intensificó la dinámica fiscal con numerosos acuerdos en dos líneas: modificaciones reiteradas al presupuesto 2025 (acuerdos 0600, 0602, 0607, 0608, 0611, 0616 y 0624) y autorizaciones al alcalde para comprometer vigencias futuras, tanto ordinarias como excepcionales (0609, 0612, 0613, 0619, 0620, 0623, 0625 y 0626), destinadas a financiar el Plan de Desarrollo. Destaca también la aprobación de vigencias futuras para el proyecto del tren de cercanías (0621).
Estos acuerdos evidencian un manejo fiscal dependiente de modificaciones presupuestales y compromisos a futuro para sostener la ejecución del Plan de Desarrollo.
Y ahora , como acto final, aparecen con un “nuevo estatuto tributario” que, según ellos, mágicamente solucionará todo. ¿En serio? ¿Ese es el plan?
Aquí es donde surge la duda existencial: ¿son irresponsables… o simplemente ciegos?
Porque hay que tener una dosis importante de desconexión con la realidad para no ver el hueco fiscal en el que está metida Cali. O peor aún, para verlo… y decidir ignorarlo con elegancia burocrática. Las 9 Megaobras faltantes siguen ahí, como elefantes en la sala de espera, que nadie quiere mencionar. Y el MÍO, ese sistema que debía ser orgullo de ciudad, hoy parece más un paciente moribundo , esperando una UCI, que nunca llegará, menos en buses eléctricos
Pero tranquilos: la solución, según nuestro alcalde / secretario de hacienda y Comisión tributaria ( De expertos) , es cobrar más impuestos . Siempre más. Todo porque la administración no ha sido capaz de organizar la casa fiscal de Cali.
Lo verdaderamente brillante y aquí el sarcasmo es inevitable, es pretender aprobar una reforma tributaria sin incluir todos los pasivos reales. Es decir, hacer cuentas alegres, esconder las deudas y luego pedirle a la ciudadanía que confíe. Una especie de magia fiscal: si no lo mencionamos, no existe.
Y ni hablar del famoso Marco Fiscal de Mediano Plazo, que más que una hoja de ruta parece un ejercicio de ficción creativa. Porque proyectar sin reconocer la realidad no es planear: es imaginar. Y gobernar una ciudad no debería parecerse a escribir una novela de fantasía.
Entonces volvemos a la pregunta inicial: ¿irresponsables o ciegos?
- Si no ven el problema, es grave.
- Si lo ven y aun así siguen adelante, es peor.
Lo único claro es que aprobar este nuevo estatuto tributario en estas condiciones no es una solución: Es un acto de omisión y negación fiscal deliberada, encima de las estafa de la valorización y la inviabilidad fiscal del MÍO, sin solucion . Un intento de tapar el sol con impuestos, mientras los problemas estructurales siguen creciendo, cómodamente ignorados.
Cali merece la verdad, no estas irregularidades fiscales. Con 9 Megaobras faltantes y un MIO inviable, la ilegalidad se oculta y se normaliza… y la factura sigue cayendo sobre los ciudadanos. Es un encubrimiento fiscal e institucional, seguirán con presuntos peculados, prevaricatos y falsedades en documentos públicos.
