El mantenimiento preventivo de las redes de alcantarillado sanitario y pluvial se ha consolidado como una de las principales líneas de acción operativa de Empresas Municipales de Cali (EMCALI), en respuesta a los retos que enfrenta la ciudad en materia de drenaje urbano, crecimiento poblacional y eventos de lluvia cada vez más intensos.

Estas redes cumplen funciones distintas pero complementarias. El alcantarillado sanitario transporta aguas residuales domésticas e industriales hacia las plantas de tratamiento, mientras que el sistema pluvial se encarga de evacuar aguas lluvias para evitar inundaciones en vías, viviendas y espacios públicos. La falta de mantenimiento en cualquiera de estos sistemas puede generar taponamientos, reboses, contaminación ambiental y afectaciones a la movilidad.

En Cali, el sistema de alcantarillado supera varios miles de kilómetros de redes instaladas, muchas de ellas con décadas de antigüedad. Esto obliga a una intervención permanente por parte de EMCALI, que ejecuta actividades programadas de limpieza, inspección y rehabilitación en distintos sectores de la ciudad, priorizando zonas críticas identificadas por historial de emergencias o alta carga hidráulica.

Entre las acciones más frecuentes se encuentran la limpieza de sumideros, la succión de sedimentos acumulados en colectores, el lavado de tuberías con equipos de alta presión y la inspección interna mediante cámaras tipo CCTV. Esta última permite identificar fisuras, obstrucciones, conexiones erradas o deterioro estructural sin necesidad de excavaciones, optimizando tiempos y costos de intervención.

Uno de los factores que más incide en el deterioro de las redes es la disposición inadecuada de residuos por parte de los ciudadanos. Elementos como grasas, escombros, plásticos, textiles y residuos sólidos terminan en el sistema de alcantarillado, generando bloqueos que reducen la capacidad hidráulica de las tuberías. EMCALI ha reiterado que cerca de un alto porcentaje de los taponamientos registrados en la ciudad está asociado a malas prácticas en el manejo de residuos.

Durante temporadas de lluvias, el sistema pluvial enfrenta una mayor presión operativa. La acumulación de basuras en rejillas y canales puede provocar inundaciones rápidas en sectores vulnerables. Por esta razón, el mantenimiento preventivo incluye jornadas intensivas antes y durante las temporadas de mayor precipitación, con intervención en puntos estratégicos como vías principales, zonas comerciales y áreas de alta pendiente.

EMCALI también ha venido incorporando tecnología en la gestión del sistema. El uso de georreferenciación, monitoreo de puntos críticos y programación de rutas de mantenimiento permite mejorar la eficiencia operativa. A esto se suma la articulación con otras dependencias del Distrito para intervenir zonas donde confluyen problemáticas de residuos sólidos, ocupación del espacio público y drenaje deficiente.

Otro componente del mantenimiento preventivo es la rehabilitación de redes antiguas. En algunos sectores de Cali se han identificado tuberías con desgaste estructural, filtraciones o conexiones erradas entre sistemas sanitario y pluvial, lo que incrementa el riesgo de colapso o contaminación cruzada. En estos casos, EMCALI ejecuta obras de reposición o reparación puntual, priorizando la continuidad del servicio.

Desde el enfoque de gestión del riesgo, estas acciones buscan reducir la ocurrencia de emergencias que implican mayores costos económicos y sociales. Un sistema de alcantarillado en condiciones adecuadas disminuye la probabilidad de daños en viviendas, afectaciones a la salud pública y deterioro de la infraestructura vial.

Sin embargo, el mantenimiento preventivo no es suficiente sin la corresponsabilidad ciudadana. EMCALI ha insistido en la necesidad de evitar arrojar residuos a las calles y redes, realizar un manejo adecuado de grasas en hogares y establecimientos comerciales, y reportar oportunamente cualquier anomalía en el sistema.

El fortalecimiento de estas estrategias operativas forma parte de una visión más amplia de gestión urbana, en la que el sistema de alcantarillado es un componente crítico para la sostenibilidad de la ciudad. La continuidad de estas labores, junto con inversiones en modernización y cultura ciudadana, será determinante para enfrentar los desafíos actuales y futuros en materia de saneamiento y drenaje en Cali.

Redacción