La mediofondista consolida su progresión histórica y se proyecta como una de las principales figuras rumbo al Mundial Indoor 2026
La británica Keely Hodgkinson confirmó su momento deportivo al establecer un nuevo récord nacional bajo techo en los 800 metros, resultado que la posiciona nuevamente entre las principales referencias del mediofondo internacional a pocas semanas del Campeonato Mundial de Atletismo en Pista Cubierta.
Durante la competencia disputada en territorio británico, Hodgkinson registró la mejor marca indoor de su carrera, superando un récord histórico que permanecía vigente desde hace más de dos décadas. El tiempo alcanzado no solo representa una nueva referencia nacional, sino que la ubica entre las actuaciones más rápidas del mundo en la temporada 2026.
La atleta, medallista olímpica y mundial, ha mostrado una evolución constante desde su irrupción internacional en Tokio 2021. Su capacidad para sostener ritmos altos desde el primer tramo de carrera y mantener un cierre competitivo ha marcado una diferencia frente a sus rivales en el circuito europeo.
El resultado confirma además el crecimiento del 800 metros femenino en los últimos años, una prueba que atraviesa una etapa de renovación generacional con atletas capaces de competir regularmente por debajo de los dos minutos tanto en pista cubierta como al aire libre. Hodgkinson se ha consolidado dentro de ese grupo junto a figuras como Athing Mu y Mary Moraa, protagonistas recientes de finales olímpicas y mundiales.
Más allá del registro cronométrico, la marca británica refleja la importancia del calendario indoor como escenario de preparación estratégica. Las competencias bajo techo permiten ajustar ritmo, táctica y resistencia antes del ciclo principal al aire libre, donde se concentran los grandes campeonatos internacionales.
Con este resultado, Hodgkinson llega al tramo decisivo de la temporada como una de las candidatas al título mundial indoor. Su regularidad competitiva y su progresión técnica la sitúan en una posición favorable dentro de una disciplina que mantiene uno de los niveles más equilibrados del atletismo femenino actual.
El récord británico no solo representa un logro individual, sino también un indicador del alto nivel competitivo del mediofondo europeo, que continúa aportando protagonistas al escenario global del atletismo.