En los barrios de Cali, donde la pujanza popular define el ritmo de la ciudad, ha comenzado a sonar con fuerza un concepto que mezcla orgullo obrero con formación técnica: la Identidad Camachista. Más que un eslogan institucional, se trata de una red de formación y servicios liderada por la Institución Universitaria Antonio José Camacho (UNIAJC), que busca transformar el conocimiento académico en soluciones tangibles para las comunas más vulnerables.

La identidad camachista no se queda en los salones de clase del norte o del sur; se desplaza. El programa opera bajo un modelo de proyección social descentralizada. Su mecánica es sencilla pero efectiva: la universidad identifica necesidades técnicas en sectores específicos y moviliza a su comunidad académica —estudiantes de últimos semestres y docentes— para intervenir directamente en el entorno.

A diferencia de otros programas asistencialistas, este se basa en el intercambio de saberes. La institución aporta el rigor técnico y los laboratorios móviles, mientras que la comunidad pone la mano de obra y el conocimiento del terreno. Se estructura a través de brigadas tecnológicas, consultorios jurídicos itinerantes y escuelas de artes y oficios que funcionan en sedes comunales o colegios públicos los fines de semana.

Durante el último bienio, la presencia “camachista” en Cali ha dejado de ser esporádica para volverse permanente. Las experiencias más destacadas se agrupan en tres ejes fundamentales:

  1. Transformación Digital en Plazas de Mercado: Estudiantes de ingeniería de sistemas han trabajado en lugares como la Galería de Siloé y la Alameda. El objetivo ha sido cerrar la brecha digital de los pequeños comerciantes, implementando sistemas de inventarios básicos y pasarelas de pago digitales para que los negocios tradicionales no mueran frente a las grandes superficies.
  2. Mantenimiento de Infraestructura Comunitaria: A través de las facultades de ingeniería, se han realizado diagnósticos y reparaciones eléctricas en centros de desarrollo infantil y salones culturales. En el último año, más de 40 espacios comunitarios fueron intervenidos bajo la supervisión de profesionales, garantizando seguridad técnica en instalaciones que llevaban décadas sin mantenimiento.
  3. Salud Ocupacional en el Sector Informal: Cali tiene una alta tasa de informalidad. El programa ha llevado especialistas en seguridad y salud en el trabajo a talleres de mecánica y pequeñas textileras de barrios como El Vallado y Promesa de Dios. Allí, se enseña a los trabajadores a prevenir enfermedades laborales con los recursos que tienen a mano, dignificando el oficio diario.

Estas acciones han permitido que la “identidad” se asocie con la resolución de problemas técnicos inmediatos, quitándole el aura de “torre de marfil” a la educación superior y poniéndola al servicio del zapatero, el electricista y el tendero

Para un ciudadano o un líder comunitario en Cali, acceder a los servicios de la Identidad Camachista no requiere de trámites burocráticos extensos, pero sí de una ruta clara:

  • Proyección Social: El primer paso es dirigirse a la oficina de Proyección Social en la sede principal (Avenida 6N). Allí se reciben las solicitudes de las Juntas de Acción Comunal (JAC) que buscan capacitaciones o intervenciones técnicas.
  • Consultorios Jurídicos y Contables: Si la ayuda que se necesita es asesoría legal o financiera (para pequeños emprendimientos), la universidad dispone de sedes de atención gratuita donde los ciudadanos pueden llevar sus casos.
  • Canales Digitales: La universidad ha habilitado un portal de “Servicios a la Comunidad” en su página web oficial, donde se pueden consultar las fechas de las próximas brigadas en los barrios.
  • Ventanilla Única de Extensión: Para empresas familiares o colectivos que requieran formación específica en un oficio, se debe radicar una carta de intención detallando la problemática. La universidad realiza una visita técnica para evaluar si el proyecto es viable dentro de sus programas de práctica profesional.

La Identidad Camachista es, en esencia, la respuesta de una institución pública a una ciudad que exige menos teoría y más herramientas para el trabajo. Es entender que el título profesional solo cobra valor cuando ayuda a mejorar el entorno de quien aún no ha podido llegar a la universidad.

Nubela Meneses