Tenemos al profesor Francisco Gallardo de Chile , hoy nos continuaremos enlazando en el entrenamiento atlético y la tecnología. Exatleta, entrenador, doctor en estudios interdisciplinarios, entrenador de atletismo de la Universidad de Mainz, en Alemania.
Juan Luis Carter: Me agrada tener a Francisco. Nos conocemos desde hace mucho tiempo, trabajamos en la misma universidad, en el mismo programa. Tuve la suerte de tenerlo como alumno atleta, un buen corredor de 800, campeón nacional universitario de buen nivel, y que estudió mucho. Estuvo en Alemania, se perfeccionó, tiene hoy día lanzadores, se dedicó a la especialidad de lanzamientos. Tiene atletas de muy buen rendimiento. En Chile hay un buen nivel de lanzadores y él es parte de esa lista.
Conozco toda su valoración y todo lo que ha hecho en el atletismo y seguirá haciendo por la pasión que tiene y que está ligada al atletismo. Y para mí, yo digo, es un honor, también un privilegio poderlo presentar. Y nos va… Yo vi su presentación y nos va a acoplar muy bien con lo que hizo Manuel, que habló de lo general, de lo amplio. Pero Francisco va a ir más al tema específico del atletismo, que es donde él ha trabajado y conoce mucho de tecnología. Así que creo que se da una buena opción de complementar las dos presentaciones.
Adelante, Francisco, y muchas gracias y bienvenido.
Francisco Gallardo: Sé que hay muchos entrenadores de tremendo nivel escuchándome acá, y por ello también, más que nada, lo que vengo a hacer es compartir un poco del conocimiento que tengo vinculado al atletismo y a la tecnología. Y la idea de esta conversación del día de hoy, más que nada, es establecer una suerte de reflexión en torno a la importancia que tiene la tecnología en el deporte actual y específicamente en el atletismo.
Bueno, dicho eso, les cuento de dónde vengo, mi vinculación con el atletismo. Yo soy profesor de educación física de base y mi vinculación con el atletismo está dada por una práctica desde muy joven con este deporte, en el cual fui encontrando el camino para especializarme. Fui deportista de rendimiento, no diría de alto rendimiento, pero sí fui deportista de rendimiento. Integré varias preselecciones nacionales, participé de las concentraciones con la selección chilena y, más tarde, gracias a esto, tuve la posibilidad de estudiar tanto en la universidad como en el extranjero.
Fui becado por mi propia universidad acá en Chile y también por el Comité Olímpico Alemán para seguir estudios de perfeccionamiento en torno al entrenamiento atlético. Actualmente soy doctor, soy magíster, ostento en el área de especialización del atletismo el nivel 3 de la IAAF, hice los cursos de especialización en la Outlander Trainer School en Mainz, que depende de la Universidad de Mainz y en vinculación con la Federación de Atletismo Alemana. Y, bueno, me desempeño actualmente como académico de la universidad.
La idea en esta conversación es dar un paso sobre primero una pequeña introducción sobre los fundamentos del entrenamiento atlético, hablar del entrenamiento basado en datos y de cómo la tecnología hoy día está al servicio del deporte. Pero también, para utilizar esta tecnología, es necesario comprenderla y saber, obviamente, elegirla.
Muy bien, dentro de los fundamentos atléticos nosotros sabemos que primero tenemos que situarnos desde dónde vamos a ver el fenómeno del rendimiento deportivo. Ya que, si queremos hablar de la tecnología asociada al rendimiento, primero hay que especificar desde qué prisma se está viendo este rendimiento.
Quiero dejar claro que lo que voy a hablar el día de hoy está totalmente centrado en lo que vendría a definir Matveev allá por el año 77 como la etapa de performance, dentro de un plan de expectativa individual de desarrollo de un deportista. Sabemos que existen otras etapas y en esas otras etapas existen otros enfoques que hay que desplegar para poder centrarse y entrenarlos.
Lo que voy a hablar desde el prisma que lo voy a hablar tiene que ver con la etapa de performance, que va entre los 19 y 34 años y que tiene que ver con el alto rendimiento.
Cuando hablamos de alto rendimiento, sobre todo en el atletismo, tenemos que diferenciar los dos sustratos básicos que sustentan el rendimiento atlético. Por un lado, están los fundamentos técnicos y, por otro lado, los fundamentos condicionales.
Cuando hablamos de fundamentos técnicos, sabemos que cada disciplina del atletismo tiene sus propios fundamentos técnicos y que sientan la base de esa ejecución perfecta que todos los entrenadores alguna vez miramos y queremos llevar hacia la ejecución de nuestros deportistas.
Sabemos que existe este fundamento técnico ideal, pero también sabemos que cada uno de nuestros deportistas va a tener una manifestación de ese fundamento técnico a su propia individualidad. Y, por ende, vamos a ir encontrando estilos de manifestación de estos fundamentos técnicos asociados a la individualidad del deportista con el cual nos toca entrenar. Y con ello vamos a tener que tomar decisiones para poder ajustarnos a estos fundamentos técnicos que nos rigen.
Por otro lado, estos fundamentos técnicos están bajo el sustento de lo que llamaríamos los fundamentos condicionales. Ahí tenemos la condición física, dividida por las capacidades o cualidades físicas básicas o condicionales: la resistencia, la fuerza, la flexibilidad, la velocidad. Las cualidades motrices o coordinativas: el equilibrio, la coordinación, la percepción. Y estas cualidades derivadas, como la potencia o la agilidad, que se componen de uniones o asociaciones entre estas capacidades o cualidades físicas básicas.
Nos vamos a encontrar, obviamente, que, en el atletismo, en algunas disciplinas, hay mucha manifestación de la explosividad. Y nos vamos a encontrar con una alta presencia de cualidades derivadas, como la potencia y la agilidad, que se manifiestan en un espacio corto de tiempo. Eso nos lleva a empezar a preguntarnos cómo lo vamos a hacer a la hora de primero detectarlas y, obviamente, tomar los ajustes correspondientes.
Es en este escenario donde históricamente los entrenadores tenemos que tomar decisiones día a día. Primero desde la perspectiva de los fundamentos técnicos y después desde la perspectiva de los fundamentos condicionales. Ambos sumados los vemos manifestarse cada día, en cada salto, en cada paso, en cada lanzamiento. Nosotros tenemos que tomar decisiones fundamentales que tienen que ver con equilibrar el rendimiento deportivo con la salud de nuestros deportistas. Decidir cuál es la intensidad óptima que vamos a planificar y que esto no termine impactando en una posible lesión, o decisiones que van mucho más allá de lo físico y que consideran lo emocional y lo social.
En esta pequeña conversación de hoy no me voy a meter en esos aspectos, pero sé que hay personas que están mirando y que saben que esos aspectos también son sumamente importantes y que influyen, obviamente, en las decisiones que tomamos día a día.
Viendo este escenario, es imposible no darnos cuenta de que tenemos que dar un salto entre la mirada tradicional que se tenía del entrenamiento deportivo, basado en lo intuitivo, en esa toma de decisiones día a día, y pensar, si estamos hablando de alto rendimiento, en un entrenamiento basado completamente en datos y en evidencia.
Y es ahí que entra a tomar mucha preponderancia una frase como esta: “A pesar de que conocemos con precisión las especificaciones técnicas de cada prueba y las variables condicionales que la sustentan, estas se expresan en la individualidad de cada atleta, configurando un escenario dinámico y variable que el entrenador debe interpretar y comprender día a día”.
De hecho, esta frase hoy día está grabada a fuego, incluso en las clásicas decisiones de entrenamiento que nosotros tomábamos con test que hacíamos una vez al mes y que después planificábamos en base a porcentajes. Y nos dábamos cuenta de que, de repente, a las dos semanas, nuestro deportista volvía a repetir lo máximo que había dado hace dos semanas. Porque sabemos que la condición física es variable día a día y no podemos planificar con los datos de un día un mes completo.
Y más fuerza toma aún esta mirada cuando nos damos cuenta de que, independiente de que conocemos las manifestaciones técnicas de cada prueba y que conocemos los fundamentos condicionales, cuando vemos los análisis interindividuales de una misma prueba nos damos cuenta de que la manifestación que hacen distintos deportistas en esa prueba difiere una de otra. O sea, vemos una final de 100 metros y vemos a ocho deportistas que, dentro de su ejecución, están pasando por cosas distintas. Para cada uno, hay alguno que reacciona y llega a la etapa de máxima velocidad antes que los otros siete. Sin embargo, cuando llega la etapa de mantención de la velocidad, ese mismo que reaccionó y llegó a la máxima velocidad antes que los otros siete queda relegado al sexto o al séptimo lugar, porque las variables interindividuales dentro de la misma prueba para los otros deportistas, a lo mejor, son mucho más eficientes.
Las etapas posteriores, o sea, comprender eso obviamente es fundamental para tomar decisiones adecuadas y que se adecuen a la individualidad de cada deportista.
Ejemplos como estos se repiten en todas las pruebas atléticas. Si nos vamos, por ejemplo, a la manifestación de un salto triple y nos damos cuenta que si nos quedamos solamente con la distancia general y no analizamos la ejecución intermedia, no podríamos tomar decisiones adecuadas, porque cada deportista rinde en cada paso y en cada salto de manera independiente.
Por ello, obviamente, los entrenamientos van a tener que adaptarse a esas realidades. Incluso en los lanzamientos, cuando nos damos cuenta, por ejemplo, que en un lanzamiento de martillo cada giro tiene una velocidad independiente. Cada deportista en cada giro encuentra el punto alto y el punto bajo del martillo en diferente posición, y nos vamos a encontrar también con que los momentos en los cuales se acelera el implemento no son los que hasta hace 30 años considerábamos que eran los momentos en los cuales se aplicaba la fuerza.
Incluso hemos llevado esto al contexto chileno, donde un reciente estudio que publicamos en el año 2024 con un par de colaboradores chilenos, después de haber hecho una recogida de datos en una concentración nacional de lanzadores, nos dimos cuenta que, de los 28 lanzadores seleccionados nacionales, tanto damas como varones en la etapa de entrenamiento básico, no existían diferencias significativas entre las variables condicionales. O sea, nos dábamos cuenta que un campeón del mundo y un tercero del país tenían los mismos niveles de fuerza, los mismos niveles de potencia y los mismos niveles de agilidad.
Sin embargo, existían variables técnicas en cada uno de los deportistas que hacían diferencias abismales a la hora de llegar y lanzar el implemento más lejos. Tener este nivel de comprensión de lo que ocurre dentro de las variables condicionales y de las variables técnicas nos hace darnos cuenta de que la importancia de evaluar adecuadamente es sumamente grande.
Y es ahí donde la tecnología hoy en día se pone al servicio del deporte para desvelar esos pequeños espacios donde se toman las decisiones. Es fundamental evaluar un abanico holístico de variables para poder tomar decisiones adecuadas, considerando esto que hemos visto hasta ahora.
Para ello, tenemos que contar con técnicas y herramientas fiables y, además, con un profundo conocimiento de lo que sustenta la disciplina para poder tomar, obviamente, estas decisiones adecuadas.
Tradicionalmente, nos hemos dado cuenta de que los test de laboratorio ya no cumplen con el requerimiento de poder entregarnos un feedback adecuado y oportuno. Nos hemos dado cuenta también de que los instrumentos de campo que habitualmente usábamos requieren de un tiempo de uso que muchas veces aleja estas herramientas de la toma de decisiones diarias.
Por ello, hoy día hay una serie de elementos que nos nutren de un feedback inmediato y que están, la gran mayoría, a la mano de un celular, como son las aplicaciones móviles.
La evidencia dice que el deporte sin duda va avanzando a pasos agigantados hacia un concepto que algunos investigadores llaman “el atleta aumentado”, que es ese atleta en donde se integra la biotecnología, los sensores, el análisis digital para extender sus capacidades físicas con apoyo de la ciencia de datos y, hoy en día, también de la inteligencia artificial, como seguramente deben haber visto en la charla anterior.
Y la evidencia científica cada día nos está sorprendiendo al comentarnos cómo la integración de sensores inerciales, la integración de aplicaciones móviles, el uso de la tecnología, está siendo más presente, sobre todo en el deporte de rendimiento.
De hecho, a modo local, nosotros hemos intentado incluso validar aplicaciones que queden al servicio y a la mano de los entrenadores para poder tomar determinaciones fiables y adecuadas que contribuyan al rendimiento deportivo de nuestros deportistas. Es así que en el año 2017 validamos una aplicación móvil de un celular, correlacionándola con plataformas de salto altamente fiables para poder entregar herramientas que estén a la mano de los entrenadores, para tomar decisiones y que sean tan fáciles de usar como una cámara que sea capaz de medir la altura y los tiempos de contacto en los saltos que tradicionalmente utilizamos para evaluar la contracción del tren inferior de los deportistas, como es el famoso squat jump y el counter movement jump.
¿Y por qué son importantes este tipo de estudios? Porque finalmente se tiene claro que el aumento de la altura en el salto vertical suele ir acompañado de un mejor desempeño competitivo en atletas de endurance masculinos y femeninos. Se sabe que el salto vertical puede ser un indicador de fatiga neuromuscular y utilizar este tipo de aplicaciones es sumamente importante, pero siempre que los resultados que te arrojen estas aplicaciones sean válidos para poder tomar decisiones acertadas.
Yo creo que, faltándome solamente 20 segundos para el tiempo que me dijeron que podía utilizar, a lo que quería llegar con esta presentación era a dejar una interrogante: cuando uno habla de tecnología y rendimiento, la pregunta que uno puede dejar lanzada no es si son eficientes, si son eficaces, si se necesitan, sino que la pregunta más adecuada es preguntarnos cuáles son las tecnologías que cada uno de ustedes está usando en sus propios procesos de entrenamiento.
Eso quería compartir. Muchas gracias.
Ramiro Varela: Muchas gracias, quisiera apartarme un poquito del texto de la conferencia, que también se lo repartiremos a dos centenares de profesores que nos acompañan, para hacerle una precisión respecto a la temática que hemos colocado en este encuentro de profesores y entrenadores del deporte de Latinoamérica y del Caribe.
Número 1. Nuestro gran objetivo es elevar la profesión de entrenador y profesor deportivo a través de la profesionalización y la ocupación de unos niveles más altos, es decir, darle un posicionamiento mayor, porque hemos descendido mucho en el proceso de educación deportiva. Y, obviamente, eso va de la mano también con la educación en el mundo. Y sobre todo en Latinoamérica, ha venido perdiendo espacio dirigencial en la sociedad. En un pueblo, en una ciudad, un profesor hace 30, 40, 50 años era muy importante. Ahora no lo es tanto. Los padres de familia hoy no valoran tanto eso como era antes.
La inquietud número dos, desarrollar esa red nacional de entrenadores que ustedes han mejorado muchísimo en Chile como modelo mundial, como modelo latinoamericano, y que nosotros tenemos que con el big data empezar a nutrir mejor.
Y una tercera es darle el papel protagónico a las universidades latinoamericanas, que lo han perdido. Nosotros, con el profesor Carter, con el profesor Manuel Bravo, en muchos escenarios internacionales hemos propugnado por darle un mayor posicionamiento pedagógico, académico y directivo a las universidades en el proceso del deporte y el entrenamiento.
No hemos podido avanzar mucho, pero ya nos dimos a la tarea. Hace un año de crearse CEPALAC para Latinoamérica, y esto se nos disparó. Entonces, se ha convertido en un brazo derecho de algunas universidades y ojalá de muchas por toda Latinoamérica para darle ese valor protagónico, de que vuelva a tener ese liderazgo en el proceso de construcción y de la planificación y de la ejecución de planes de entrenamiento para deportistas.
Necesitamos ampliar eso a todos los deportes, al atletismo, que es tan fácil. Entonces, en esas tareas y finalmente en constituir una Federación Latinoamericana del Caribe de Atletismo Universitario. Y todo esto va relacionado, por supuesto, si la educación pública universitaria de Latinoamérica ha decrecido es porque no ha dado respuesta suficiente la educación escolar. Entonces vamos a trabajar por ese deporte recreativo escolar masivo para quitársele un poquito la tecnología, a trabajar en el deporte competitivo escolar, y de esa manera ingresar a ese deporte recreativo masivo, universitario, y al competitivo hacerlo realidad en Latinoamérica. ¿Qué piensa usted de todo esto? Y escúcheme que es la única pregunta que voy a hacer por lo tarde.
FG: Yo creo que tú das en el clavo en el sentido de incluso como estas pretensiones que yo sé que CEPALAC lleva adelante. He seguido el pronunciamiento que se hizo en el último campeonato, donde entregaron este premio (Heracles de oro) que lo encuentro tan maravilloso. Esto de que desde nuestra propia región se reconozcan los logros de quiénes son nuestros deportistas y también que desde nuestra propia región nos importe generar vínculos entre las instituciones que tienen la responsabilidad de aportar hacia el desarrollo científico y vincularlo con el atletismo, que es algo que nos mueve, que nos apasiona y que muchas veces otros deportes que están con mucho empuje del mundo privado logran articularse con la ciencia de manera más fácil.
Por ello, yo creo que estas iniciativas que ustedes llevan adelante vienen a dar respuesta a algo que debería ser natural, porque las universidades están para generar conocimiento, pero no para que ese conocimiento se pierda, sino para que ese conocimiento se transfiera. Entonces, yo creo que todo este ímpetu que ustedes tienen de vincular el deporte con la universidad es algo que debería ser obvio, y creo que va a darse más temprano que tarde.
Hoy día las universidades latinoamericanas, Brasil, Chile, Uruguay, Argentina, igual están liderando en torno a la investigación científica vinculada al rendimiento deportivo. El gran problema es que esos avances científicos no se están vinculando hacia la práctica y hacia la transferencia a nuestros entrenadores y a nuestros deportistas.
Entonces, yo creo que CEPALAC puede cumplir como una pieza fundamental para hacer esa articulación que se necesita entre el conocimiento que está en las universidades y los atletas y entrenadores que necesitan ese conocimiento para seguir potenciando un atletismo sudamericano y latinoamericano que siga dando que hablar y que nos siga dando mucho éxito y muchas alegrías.
JLC: Muchas gracias por esa respuesta, que yo creo que fue muy precisa. Y creo que aquí vimos un poco algo no diferente, pero que tiene que ver con la ciencia pura. Lo que Francisco mostró fueron papers, fueron abstracts, que en el fondo es lo que valida el conocimiento científico una vez que se publica. Pero también nos mostró un poco el estado del arte, cómo el estado del arte puede sustentarse desde la investigación, yo diría clásica.
Y como tu investigación, esa publicación mostraba que con una aplicación de un teléfono hay una correlación, un índice de correlación con la plataforma de salto. Entonces tenemos dos herramientas que mucha gente ya tiene acceso, como es la plataforma, y una aplicación. Esa parte práctica es lo que creo que tú interpretas muy bien y que, en el fondo, lo interesante sería saber cuánta investigación validada, investigación real reconocida por el mundo científico hay de atletismo en Latinoamérica. ¿Cuánto hay?
Yo creo que ahí hay un desafío que tienen los doctores y las personas como tú, que trabajan en investigación, pero entienden y aman el atletismo. A veces las mismas instituciones nos han alejado, diría que las mismas federaciones, la misma federación internacional a veces nos aleja del conocimiento propio que tenemos en nuestra región, y lo que tenemos que levantar es eso.
Así que agradecerte, Francisco. Igual, el comentario tuyo va a ser válido. Lo que estoy diciendo, pero creo que mi reflexión va por el lado de decir: tú te presentas aquí como un doctor que también te pegó lo alemán, porque fuiste puntual, cumpliste precisamente con el tiempo que tuviste, pero también necesitamos esa disciplina en Latinoamérica.
Aquí lo que ha aparecido en todas las sesiones es que tenemos que crear un modelo, no copiar ninguno, pero buscar lo mejor de cada uno de los modelos externos. Creo que en ti se da: usaste la tecnología, el teléfono, una plataforma accesible para transformar. O sea, también podemos producir ciencia.
Por lo tanto, dejo hasta ahí mi reflexión para que tú puedas complementar y cerrar un poco tu presentación.
FG: Sí. Yo creo que es fundamental hoy día conocer tan en profundidad nuestras propias disciplinas atléticas dentro de la gran esfera que es el atletismo, y poder, con la tecnología adecuada, interpretarla y tomar decisiones precisas. Porque, al final, si nos seguimos guiando incluso por lo que la evidencia nos va entregando, nos damos cuenta de que estamos a tres o cuatro años de pasado.
O sea, cuando nosotros vemos, por ejemplo, las publicaciones que hacen los alemanes de los campeonatos del mundo, nos damos cuenta de que ellos ya utilizaron los datos para tomar decisiones en sus propios contextos y lo publican cuando ya pasaron tres o cuatro años, quienes no han participado de eventos internacionales. Y se han dado cuenta que los equipos americanos, los equipos alemanes, los equipos ingleses viajan con sus científicos a evaluar todo lo que ahí está pasando. Esos datos ellos los utilizan para retroalimentar, para tomar decisiones. Y cuando ya pasó esa generación, lo publican para que el mundo lo conozca.
Si es que en Sudamérica no somos capaces de investigar en nuestros propios contextos, nuestras propias realidades, estamos atrasados a la hora de tomar decisiones. Y en algo como el atletismo, en donde realmente, como dice el dicho, son los pequeños detalles los que marcan la diferencia, y realmente son los pequeños detalles los que marcan las diferencias.
De hecho, si ven el estudio que publicamos con el profesor Exal Carrillo el año pasado, donde nos dábamos cuenta que de 28 atletas no existían diferencias significativas en torno a las variables condicionales, pero, sin embargo, en el rendimiento real teníamos diferencias de 10, de 15, de 20 metros.
¿Por qué? Por factores técnicos imperceptibles que solamente son percibidos a través de análisis biomecánico. Nos damos cuenta que realmente son las pequeñas diferencias, perdón, las pequeñas cosas las que marcan las diferencias. Y para eso tenemos que saber de tecnología e implicar la tecnología en la toma de decisiones de nuestros propios contextos.
RV: Doctor Francisco Gallardo,¿Cuál sería su gran reflexión final de esa disertación tan importante para nuestros profesores y entrenadores de Latinoamérica y el Caribe hispano?
FG: Me quedaría con el concepto de medir, que es tan importante en el atletismo, pero yo diría que no es importante medir para saber el nivel solamente. Lo más importante es evaluar, evaluar con instrumentos válidos para poder retroalimentar el proceso de entrenamiento.
Presentación Martes 26 Agosto (1)

