Las cifras registradas en el primer semestre del año (2025) prenden muchas alarmas. La equivocada política ideológica del gobierno de no incentivar exploración y explotación de petróleo e hidrocarburos, siendo el primer renglón de las exportaciones del país es preocupante. Situación que en parte es responsable que la primera empresa del país, ECOPETROL, registre una disminución del 46% en sus utilidades el último trimestre, comparadas al mismo periodo del año 2024. Las cifras operacionales que presenta la compañía llegan a niveles de la pandemia del 2020-21. No obstante, la producción ha llegado a 755 mil barriles diarios, el menor precio en US $ 12 por barril de Brent, impacta directamente el nivel de exportaciones de la petrolera y por ende del país.
En contraste a la anterior situación, las remesas proyectadas para el año de aproximadamente US $15 billones pueden llegar a superar las exportaciones de petróleo. Colombia, donde el rubro de remesas contribuye con vital importancia en inyectar divisas a la economía nacional, nos convierte, al igual que países centroamericanos, en dependientes del rubro. La ventaja, desde luego, es, que a diferencia del petróleo donde los actores son pocos, las remesas se traducen en consumo de millones de hogares colombianos.
El Valle del Cauca, especialmente Cali y Palmira, reciben aproximadamente el 25% de las remesas, cifra cercana a US $ 4 mil millones, apoyando el desarrollo de la economía local.
Las remesas se convierten en pilar fundamental de la economía. Favorecen la demanda de alimentos, servicios, bienes, atención en salud preventiva y hasta de alta complejidad. Igualmente, tratamientos odontológicas y estética se fundamentan por el reconocimiento global de excelencia de las instituciones de salud. Adicionalmente nuestra cultura de propietarios, vigorizan el sector inmobiliario.
Esta situación es aprovechada estratégicamente por las empresas constructoras, las cuales han explorado exitosamente oficinas de promoción y ventas en los países originadores del flujo de remesas, como el caso del recién inaugurado punto de venta en Jackson Heights en Nueva York de Constructora Bolívar y la caleña Jaramillo Mora en Miami.
La política anti migratoria del presidente Trump es considerada la mayor amenaza de los migrantes que llegaban ilegalmente a Estados Unidos. El año pasado, en las últimas de la administración Joe Biden, se estimó entre 2023 y 24, por el tapón del Darién, más de 700 mil personas cruzaron la inhóspita selva. Hoy convertida en migración inversa de miles de latinoamericanos que están retornando a sus países de origen por las severas restricciones en las fronteras norteamericanas y deportaciones masivas.
España es gran receptor de migrantes colombianos. Se estima una población superior a 1 millón de colombianos, aproximadamente el 20% de colombianos residentes en el exterior, que residen, trabajan y ostentan documentación de legalidad. La ventaja del idioma, costumbres y culturales similares, una política de reconocimiento de doble nacionalidad y oportunidades de empleo en el sector de la construcción, mecánica, reparaciones y labores agrícolas la convierten en destino alternativo.
El destino de los flujos migratorios es cambiante. Pero la realidad es una sola. El deseo de trabajar en búsqueda de oportunidades, independientemente del lugar final de su destino, es la motivación fundamental. La migración conlleva al establecimiento de colonias residentes que permanentemente tienden la mano a otros connacionales que buscan migrar.
La formación académica, laboriosidad e ingenio del colombiano es bien recibida en el mundo entero.
Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.