Las ciudades tienen que afrontar amenazas como el cambio climático, y las que crecen tanto y tan rápido, como es el notorio caso de Cali, presentan una preocupante realidad política, económica, social, cultural y urbana, que se manifiesta en inseguridad, corrupción, improvisación, obras incompletas, despilfarro de dinero y mal comportamiento en sus espacios urbanos públicos. Son tres aspectos interrelacionados y básicos: la ciudad misma en tanto artefacto, sus diversos habitantes, y las diferentes actividades que se realizan en ella; pero mientras que estas últimas cambian con frecuencia y los habitantes lo hacen de generación en generación, la ciudad física permanece junto con sus sucesivos cambios.
Ciudad física, entendida como un extenso artefacto conformado por el conjunto de sus diversas edificaciones, destinadas mayoritariamente a la vivienda (apartamentos, casas y albergues) y los espacios urbanos públicos entre ellas, como calles, plazas, parques, zonas verde y lotes desocupados, además de los paisajes que las rodean, los ríos que las cruzan o los mares al lado; ciudades que son determinadas por su historia y esta por su geografía debida a su relieve, aguas, vegetación, fauna y clima. A lo que se suman sus servicios públicos, como los de agua, alcantarillado, energía, gas, basuras, telecomunicaciones y transporte público; y los dirigidos a la educación y la salud.
Habitantes permanentes de la ciudad, que cada vez más suelen ser más diversos, ya sean raizales nacidos en ella igual que sus padres y sus abuelos, los que en Cali son una pequeña minoría; o los recién llegados de diferentes lugares de la región y el país, ya con otros rasgos culturales, los que suman la gran mayoría de los habitantes de esta ciudad. Más la población flotante que arriba a Cali diariamente por diferentes motivos; a los que se suman los que la visitan periódicamente, o que permanecen en ella por unos pocos días, como lo suelen hacer los turistas nacionales y extranjeros, que cuando repiten sus visitas periódicamente ya “residen” en la Sultana del valle.
Actividades que en el caso de Cali son principalmente administrativas, incluyendo la de la agroindustria del azúcar del valle alto del río Cauca, o de gobierno departamental y municipal; más labores industriales, comerciales, de construcción, y de servicios varios; a las que hay que agregar muchas informales u ocasionales; como también las ilícitas, como lo es la delincuencia organizada y el narcotráfico. Actividades que según cada caso son diurnas o nocturna o los dos, y realizadas durante la semana o los días festivos o ambos; y que por supuesto se interrelacionan entre ellas de diversas maneras; las que ejecutan diferentes personas en distintos lugares de la ciudad.
Por supuesto de estos tres temas se ha hablado mucho en diferentes medios de comunicación, y quien escribe lo ha hecho repetidamente en El País y Caliescribe.com, pero es necesario que esas opiniones se unan en un solo documento que se haga llegar, desde luego separado por temas y sintetizado, a un mayor número de ciudadanos, que a su vez los difundan. De ahí la pertinencia de la invitación de Caliescribe.com a los gremios, universidades, fundaciones, sociedades y grupos de ciudadanos interesados en ellos, a manifestarse sobre dichos asuntos; lo que sin duda sería de vital importancia de cara a las próximas elecciones de las autoridades municipales de la ciudad.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.
