En exclusiva en Caliescribe, el director Ramiro Varela con Ivan Gonima; es un hombre que se ha forjado en Colombia, en los Estados Unidos y en varios países, ejemplo en lo familiar, lo educativo,…

Afirma que en la vida hay que luchar para salir adelante….. su legado es de constancia y entender que a pesar de que las cosas no son fáciles, se pueden superar   

¿Quién es Iván Gomina?

Iván Gonima, es una persona, como cualquiera de todos ustedes, que nació en Colombia, en Medellín específicamente, pero viví toda la vida en Cali. Me gradué como ingeniero en la Universidad del Valle en 1975, luego magister en Estados Unidos.

Iván, lo más importante de su vida lo familiar….

Supremamente importante, la parte familiar, tanto a nivel paterno, materno, como después en mi hogar y mis hijos, ha sido fundamental porque el hogar y la familia es todo.

Usted tuvo unos primeros pasos profesionales, le dieron la estructuración de un modelo profesional de vida, ética.

Muy cierto. La ética la logré conseguir a través, como tú bien dices, de esas épocas iniciales en mi vida profesional y ha sido una bandera que he defendido y he llevado por siempre, porque de ahí nace que todo salga bien. Mientras haya ética, honestidad en nuestras actuaciones, todo saldrá bien.

Hoy Irán en guerra, muy cerca Arabia Saudita, esa formación inicial que tuviste allí fue muy importante, pero te regresaste muy rápido. ¿Cuál fue la experiencia?

Mi experiencia en Arabia Saudita fue una experiencia muy, interesante. Un país absolutamente diferente, 1976, un país en aquella época supremamente atrasado pero muy rico. Trabajé con cerca de 600 colombianos, estaba a cargo de ellos como ingeniero de planta y tuve interacción con compañías americanas, finlandesas, inglesas y de otros países.

Después de que salí de Arabia Saudita regreso a Colombia, tuve la oportunidad de trabajar en Coranchar en Irán. En Coranchar estuve en unas exploraciones petrolíficas y cuando estaba allí, fue en un corto paso porque mi hermano que vivía en aquella época en Rumanía, me escribió dejándome saber que se acercaba a un conflicto entre Irán e Irak y por esa razón salí de allí.

Nuevo desafío tuvo ya nuevamente en Colombia de 24 años. ¿Atender eso en la vida lo obligó a tomar grandes decisiones?

Desafíos que creo se presentaron a muy temprana edad en mi vida pero que sin embargo me considero que estaba preparado para enfrentarlos. La experiencia fue muy rica, a su vez muy triste porque tuve que enfrentar, como lo menciono en el libro de la Universidad del Valle de la Ingeniería Civil, un monstruo gigantesco que es la corrupción en Colombia.

El Metro de Bogotá, en su concepción de una época, lo obliga a tomar grandes decisiones por la desilusión para meterse en otra área ¿Cómo fue eso?

Cuando fui nombrado director del INTRA en Bogotá, a los 24 años de edad exactamente, tuve la oportunidad de participar con la misión holandesa del OAT2 que se encontraba en Bogotá para todos los estudios, diseño y demás del Metro, año 1976 a 77. En esa oportunidad estaba la misión holandesa, como ya dije, y fui nombrado coo-director de ese proyecto. Ese proyecto avanzó, la idea era que el gobierno de Holanda le iba a entregar a la ciudad de Bogotá todo, donado por el gobierno holandés, por la reina, creo que era la reina Juliana. Absolutamente todo se lo iban a entregar a la ciudad de Bogotá, con estudios, con definiciones, inclusive si la memoria no me falla, hasta con equipos.

Mi gran desilusión nació en que el día que presentamos al CONPES, al Consejo de Económica, Política Superior, en la ocasión en que estuvimos allí estaba Alfonso López Michelsen, Presidente de la República, estaban los Ministros de Hacienda, Ministro de Defensa, Ministro de Seguridad Pública, Ministro del Gobierno, entre otros, y cuando hicimos la presentación del plan para el Metro, el señor Presidente del momento fue tajante y nos dejó saber que él no aprobaba eso, que ese era otro estudio que pasaba al olvido, porque él no podía enfrentar a los transportadores, que los transportadores eran amigos del gobierno, así nos dijo, y que si él se enfrentaba al transporte en Colombia en 8 días lo tumbaban.

Viene un paso muy importante en su vida que lo mete en otra área del desarrollo profesional y fue su maestría en Ingeniería Industrial en Estados Unidos.

Correcto, decidí irme a hacer una maestría en Ingeniería Industrial en los Estados Unidos. Me atraía mucho la parte de proyectos, planificación y escogí la Facultad de Ingeniería Industrial de la Universidad de Texas y de la Universidad de Oklahoma, porque me ofrecían un buen programa combinado con administración de empresas y partí para allá.

Regresé a Colombia, trabajé con Cartón de Colombia en el área de corrugados y en el área forestal a nivel de contraloría, a nivel de gerencia. Posteriormente Tecnoquímicas me llamó, empecé con ellos como gerente de compras e  internacionales y fui ascendiendo hasta llegar a cargos en la sección de farmacéuticas, representando laboratorios italianos, americanos. Uno de los laboratorios americanos, me propuso llevarme a Ecuador como presidente de la oficina en ese país y encargado de manejar también Perú y Bolivia. Posteriormente ellos mismos, cuando en Ecuador hubo un desastre natural, que se partió el oleoducto que traía el petróleo por el área de la selva y Ecuador entró en una crisis económica; me ofreció ir a manejar unas negociaciones que estaba haciendo en Buenos Aires para adquirir un laboratorio nuevo en ese país.

Estuve en Argentina un tiempo, esa negociación no se dio finalmente también por circunstancias económicas del pais y me ofrecieron finalmente ser el presidente de la filial en San Salvador, que era la que manejaba el área de Centroamérica, pero había en aquella época una condición o una situación especial en El Salvador, que era la situación política y había secuestros a granel.

Usted se reinventa Iván en los Estados Unidos y siempre lo ha marcado la vida con un parámetro focalizado en la dignidad del trabajo. ¿Cómo fue eso?

Yo regresé a Colombia después de mi periplo con la industria farmacéutica y por cuestiones de la vida, yo viví unas épocas muy oscuras aquí en Cali. Tuve que huir, tuve que exilarme de un día para otro y llegué a Estados Unidos, a iniciar una nueva vida a los 46 años de edad, con mi esposa y un hijo recién nacido y encontré que tenía un hogar que mantener y tenía una necesidad de trabajar.

Hubo dificultades porque por mis títulos y demás a toda parte que me presentaba entrevistas me consideraban sobre calificado, a veces saber mucho es problema y como tú dices bien siempre he encontrado que en todo trabajo hay dignidad, en todo trabajo se logra salir adelante. Y empecé como inmigrante en ese país. , trabajando en un restaurante de comida rápida, lavando, trapeando, aseando. Estuve en eso cerca de 6meses, porque inicialmente para que me dieran el puesto yo escondí mi educación, no mencioné nada y a los 6 meses alguien me dijo aquí hay algo raro porque usted maneja todo muy bien. Usted inclusive al mediodía está en un computador. ¿Qué es lo que pasa aquí? Ya les dije e inmediatamente me ofrecieron la gerencia de un restaurante, me ascendieron y después de esos seis meses estuve otro año hasta que ya adquirí una franquicia propia.

Y vino un crecimiento profesional gigante.

Y vino el crecimiento.

Gracias a que le diste mucho a esa empresa que te enseñó a conocer por dentro esa industria.

Correcto, correcto y tú le has dado en el clavo, porque me tocó barrer, me tocó trapear, me tocó recoger basura de un parqueadero, y para mí no importaba tener un título de ingeniero y un título de máster, para mí lo que importaba era barrer bien, trapear bien, que los pisos brillaran y que la comida que yo preparara quedara bien. En eso dije si voy a barrer, a barrer el mejor. Si voy a cocinar, a cocinar el mejor. Y el empleador se dio cuenta de mis capacidades y me abrió las puertas para ser Gerente y administré y manejé el gerente y di utilidades y por eso se disparó el progreso en ese país.

Entremos en el sentido de la vida y reinvención personal, impresionante en esto que nos ha relatado…

Una vez pasé por la industria de los restaurantes decidí volver a la ingeniería. Monté una compañía de construcción. Conseguí la licencia de contratista general en los Estados Unidos e inicié con el deseo de ayudar gente, ayudar inmigrantes latinos llegando a ese país. Creamos una empresa exitosa y fuimos creciendo y fuimos avanzando y desarrollando la idea de haciendo bien a los demás, mejorar nuestro propio futuro.

Característica, la perseverancia en la adversidad y esa vocación de servicio.

La vida me ha puesto ante ciertas circunstancias muy difíciles. Yo fui secuestrado aquí en Cali. En Estados Unidos tuve dos hemorragias cerebrales, una infección del cerebro, durante dos años me debatí entre la vida y la muerte. Me dijeron que iba a quedar paralizado por vida, pero siempre ha existido en mí la intención de vencer la adversidad y ser perseverante. Yo quiero que mucha gente entienda que las cosas no se dan de un día para otro. Desafortunadamente Colombia entró en la creencia de que todo se da fácil y no es así.

Muy importante su padre cuando lo hizo tomar decisiones radicales en los Estados Unidos, volver fuertemente, crecer en su profesión. El amor filial, ¿cómo lo define?

Número uno, es todo en la vida. Mi padre fue y sigue siendo para mí un ejemplo, así como mi madre que aún me acompaña. Han sido mi roca, han sido mi punto de apoyo en la vida. Mi papá, lo que mencionabas ahora muy corto, me vio teniendo mucho éxito en la industria alimenticia en Estados Unidos y un día me dijo, “hijo, con todo lo que has estudiado, con todo lo que sabes, ingeniero brillante, máster en ingeniería, y yo sé que estás haciendo mucho dinero en esa industria, pero tú sí te sientes bien friendo pollo”. Ese día tomé la decisión de dejar la industria alimenticia a pesar de que me iba muy bien e iniciar, volver a mis raíces que era la ingeniería, porque no todo en la vida es plata. Hay también satisfacciones.

Su esposa que sigue compartiendo con ella, techo, su hija, sus hijos.

Mis compañeros de vida, mi todo. Mi esposa, hoy ex esposa, pero mi gran amiga y vive conmigo. Somos excelentes amigos.

Ella estuvo un tiempo por fuera de la casa y por circunstancias de la vida, un día le pidieron su apartamento y me dijo qué voy a hacer y es muy fácil, venga, aquí hay otra pieza. Vivamos como los amigos que somos, va súper bien. Y mis hijos, la maravilla, son los cuatro profesionales.

Hoy una situación laboral y económica normal en su vida en la Ciudad de Miami. ¿Cómo es?

Yo soy pensionado por el gobierno de Estados Unidos, porque alcancé mi pensión. Yo escojo mi tiempo. Soy consultor de empresas constructoras en Estados Unidos. Yo digo, que me pagan por hacer lo que me gusta. Yo doy unos conceptos y tengo los ingresos por ello. Y además me hice especialista en beneficios y en finanzas y adquirí las licencias en Estados Unidos. Viajo por todo el país en ciertos meses del año, para ayudar a empleados de las grandes empresas a tener sus beneficios, sus seguros, sus planes de retiro. Y el resto del tiempo vengo a Colombia, me voy por otros países a pasear. Tengo una vida plena.

Finalmente, ese legado suyo de superar las dificultades, ¿cómo lo define?

Yo quisiera que la gente vea mi legado como un legado de constancia y de entender que a pesar de que las cosas no son fáciles se pueden superar. Todo está en uno mismo, todo está en la voluntad propia de salir adelante.

A mí me dijeron hace 12 años que no iba a volver a hablar, que no iba a volver a caminar y aquí me ven, aquí estoy. Tengo algunas secuelas de mis cirugías de cráneo y de cerebro, pero llevo una vida absolutamente normal, mis hijos cada vez me lo dicen, nos han enseñado que en la vida hay que luchar para salir adelante.

Legado, superación, servicio y ética. Iván Gónima.

Redacción