La primera semana de junio de 2025 ha sido testigo de una intensa y pública controversia entre el expresidente de Estados Unidos Donald Trump y el empresario Elon Musk, hasta hace poco aliados políticos y estratégicos. El desencuentro se originó a raíz de las críticas de Musk al controvertido proyecto de ley presupuestario impulsado por Trump, que incluye recortes fiscales y un aumento en la inversión en defensa y control migratorio. Musk calificó la propuesta como una “abominación repugnante” y advirtió que agravaría la deuda pública del país, lo que generó un cruce de acusaciones y amenazas entre ambos.
Musk, fundador de Tesla y Space X y ex asesor gubernamental, afirmó en la red social X que sin su apoyo Trump habría perdido las elecciones presidenciales de 2024, invirtiendo cerca de 300 millones de dólares en su campaña. Esta declaración fue respondida con desdén por Trump, quien calificó a Musk de “haber perdido la razón” y amenazó con cancelar los subsidios y contratos gubernamentales que favorecen a las empresas del empresario, como Tesla y SpaceX. Trump atribuyó la ruptura a la eliminación de créditos fiscales para vehículos eléctricos, un punto que Musk defendió, pero criticó los “gastos asquerosos” del proyecto presupuestario.
El conflicto escaló con acusaciones más personales, incluyendo insinuaciones de Musk sobre la relación de Trump con los “archivos Epstein”, documentos judiciales relacionados con casos de abuso sexual de menores vinculados al financiero Jeffrey Epstein. Esta acusación fue calificada como “lamentable” por la Casa Blanca y complicó aún más las negociaciones de paz que intentaban algunos aliados.
La disputa pública ha tenido repercusiones económicas inmediatas, con una caída en la cotización de Tesla en Wall Street, que perdió más del 14% de su valor en un solo día, reflejando la incertidumbre generada por la confrontación entre ambos.
Trump, en declaraciones recientes, manifestó su decepción por las críticas de Musk y negó interés en dialogar con él en el corto plazo, a pesar de rumores sobre un posible acercamiento. El expresidente se mostró más apesadumbrado que enojado por la ruptura, mientras Musk anunció que SpaceX comenzaría a desmantelar su nave espacial Dragon, utilizada para misiones con la NASA, en una señal de la gravedad del conflicto.
La controversia entre Donald Trump y Elon Musk en junio de 2025 refleja una ruptura profunda entre dos de las figuras más influyentes del mundo, marcada por acusaciones mutuas, amenazas económicas y un impacto negativo en los mercados. Este enfrentamiento pone en evidencia las tensiones entre intereses políticos y empresariales en Estados Unidos y plantea interrogantes sobre el futuro de la relación entre ambos y sus proyectos