Hambre: Un problema de Bogotá, Medellín, Cali Barranquilla y el resto de Colombia.
Según el más reciente informe del Dane sobre inseguridad alimentaria al cierre de 2024. La prevalencia general de inseguridad alimentaria moderada o grave fue del 25,5%, lo que representa una leve reducción de 0,6 puntos porcentuales respecto a 2023, cuando fue del 26,1%.
El indicador se divide en dos niveles: inseguridad alimentaria moderada y grave. La inseguridad moderada disminuyó de 24,7% a 23%, mientras que la grave aumentó del 31,2% al 34,2%. En términos absolutos, 18,3 millones de hogares enfrentaron algún grado de inseguridad alimentaria en 2024, 603.000 hogares más que en 2023, lo que indica un aumento en el número de familias afectadas a pesar de la leve reducción porcentual.
Por población, 17,1 millones de personas estuvieron en riesgo moderado, una ligera disminución de 83.000 personas respecto al año anterior, pero la inseguridad alimentaria grave, que representa a quienes padecen hambre, aumentó en 84.000 personas, alcanzando 2,7 millones, es decir, el 5,2% de la población total. Esto significa que el hambre severa creció en el último año.
Geográficamente, La Guajira (52,4%), Sucre (49,5%) y Córdoba (47,6%) son los departamentos con mayor prevalencia de inseguridad alimentaria moderada. Sin embargo, los mayores incrementos se registraron en Chocó (+17,4 puntos), Córdoba (+17 puntos) y Vaupés (+11,7 puntos). En cuanto a inseguridad alimentaria grave, San Andrés tuvo el mayor aumento, con un repunte de 9,4 puntos porcentuales, seguido por Córdoba y Nariño.
La inseguridad alimentaria es más pronunciada en zonas rurales y centros poblados dispersos, donde la prevalencia aumentó significativamente, incluso entre hogares beneficiarios de subsidios estatales como Adulto Mayor o Renta Ciudadana. De hecho, la prevalencia entre hogares con ayudas gubernamentales fue del 40,9%, con un aumento de 1,8 puntos porcentuales respecto a 2023, lo que indica que las ayudas no han sido suficientes para mitigar el hambre.
La directora del Dane, Piedad Urdinola, destacó que estas cifras son fundamentales para evaluar el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el Hambre Cero para 2030. La FAO en Colombia enfatiza la necesidad de acelerar cambios en los sistemas agroalimentarios para erradicar el hambre.
La Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES) es una herramienta desarrollada por la FAO para medir el acceso a alimentos en términos de cantidad y calidad, a partir de ocho preguntas que reflejan la experiencia de los hogares frente a la inseguridad alimentaria, desde la preocupación por obtener alimentos hasta la reducción o ausencia total de comida. En Colombia, según el DANE para 2024, la inseguridad alimentaria moderada o grave afecta al 25,5 % de los hogares, lo que representa aproximadamente 14,4 millones de personas que disminuyeron la cantidad, calidad o variedad de alimentos consumidos por falta de recursos económicos u otros factores.
Análisis por departamentos2024
Atlántico: Con una prevalencia cercana al 40 % según la escala FIES, este departamento muestra una situación alarmante, muy por encima del promedio nacional. Esto refleja que casi cuatro de cada diez hogares enfrentan dificultades significativas para acceder a alimentos suficientes y nutritivos.
Antioquia: Presenta más de 27 puntos en la escala, con un 27,9 % de hogares afectados, lo que indica que más de una cuarta parte de la población en este departamento sufre inseguridad alimentaria. Además, la inseguridad alimentaria grave aumentó, afectando a 5,2 % de los hogares, un incremento en términos absolutos de 84.000 personas.
Valle del Cauca: Con más de 20 puntos en la escala, este departamento también enfrenta una situación crítica, aunque con cifras inferiores a Atlántico y Antioquia, sigue siendo un foco importante de pobreza alimentaria.
Bogotá: Aunque la capital tiene una prevalencia menor, con más de 13 puntos en la escala, esto indica que más de uno de cada diez hogares enfrenta inseguridad alimentaria, lo que es significativo para una ciudad con mayores recursos y servicios.
La inseguridad alimentaria en Colombia
Se vincula estrechamente con la pobreza multidimensional, que incluye no solo la falta de ingresos, sino también carencias en educación, salud, vivienda y acceso a servicios básicos. La alta prevalencia en departamentos como Atlántico, Antioquia y Valle refleja desigualdades estructurales profundas que no se resuelven con pequeñas mejoras porcentuales año tras año, sino que requieren intervenciones contundentes para reducir los valores absolutos que siguen siendo extremadamente altos.
El problema es especialmente grave en las zonas rurales, donde la inseguridad alimentaria incluso ha aumentado, en contraste con las áreas urbanas donde ha disminuido ligeramente. Factores como el cambio climático, el conflicto armado y el alza en los precios de los alimentos agravan la situación, afectando la disponibilidad y el acceso a alimentos.
Los departamentos más pobres del país, como La Guajira, Sucre y Córdoba, presentan las tasas más elevadas, con más de la mitad de los hogares afectados en algunos casos, pero la situación en Atlántico y Antioquia también evidencia que la pobreza y la miseria alimentaria no se limitan a las regiones tradicionalmente más pobres, sino que se extienden a zonas con importantes recursos económicos y población urbana.
Denuncia de pobreza y miseria alimentaria
Estos datos revelan una crisis humanitaria persistente en Colombia, donde millones de personas viven con la incertidumbre diaria sobre si tendrán suficiente comida para llevar una vida activa y saludable. No se trata solo de una reducción marginal respecto al año anterior, sino de valores absolutos que reflejan la magnitud de la pobreza y la exclusión social en un país con abundantes recursos naturales y potencial económico.
La inseguridad alimentaria es una expresión clara de la pobreza multidimensional que afecta a amplios sectores de la población, especialmente a hogares encabezados por mujeres, familias numerosas y comunidades indígenas y afrocolombianas, que han visto empeorar su situación en 2024.
La persistencia de estos niveles altos de inseguridad alimentaria es una denuncia contundente de la falta de políticas públicas efectivas y sostenibles para garantizar el derecho fundamental a la alimentación, así como de la necesidad urgente de abordar las causas estructurales de la pobreza, el conflicto y la desigualdad en Colombia.
