La semana de pasión del alcalde, semana santa 2025, es desafiante para Alejandro Eder, debido a su déscredito ypor la baja en todas las mediciones , estadísticas , encuestas y sin dar solución a los problemas estructurales, incluida la corrupcion.
En los primeros meses 2025, las encuestas han mostrado una desaprobación alta hacia su gestión, es el peor alcalde del país, en 15 meses de gobierno, la reciente de Datexco reveló que su aprobación se situaba en un 33%, mientras su desaprobación alcanzaba el 59%; tendencia negativa se ha mantenido a lo largo de su mandato, con una caída constante en su imagen pública desde su inicio en 2024.
La situación se complica por el aumento de la violencia en Cali durante 2025, del 20% en homicidios en primeros meses del año, con balance 2024 preocupante, no se proyectaron soluciones estructurales para los problemas económicos y sociales como la calidad educativa, la vivienda, el desempleo y la pobreza. La percepción de que su equipo de gobierno está desconectado de las necesidades de la ciudad y han contribuido a su impopularidad. Consolidado así, su posición como el alcaldes menos popular del país.
“Recuperar y revivir a Cali”, solo ha quedado en enunciados políticos y mediáticos, en seguridad aunque el alcalde Eder priorizó el restablecimiento del orden y la reducción de índices de inseguridad, por los resultados negativos. La iniciativa de revivir a Cali en la crisis fiscal y deuda insostenible que el alcalde reconoció y lo olvidó, lo cierto es que tiene gran deuda impagable, Cali acumula obligaciones por $1.2 billones heredadas de administraciones anteriores, con pagos programados hasta 2030, más intereses bancarios de más de $1.0 billón y las obligaciones presupuestales del pasivo de valorización, que suman más de $1.0 billón por el faltante, de 9 megaobras decretadas y pagadas. A esto se suma un nuevo endeudamiento de $3.5 billones para 32 obras, aprobado equivocadamente por el Concejo en el 2024 y que está en trámite.
Lo preocupante con Cali, no aparece el ajuste fiscal, ni austeridad en gasto corrientem ni recortes de los 15.000 PS por contratos; la plata no alcanzará.
La situación de telecomunicaciones-Emcali con pérdidas acumuladas de $1.3 billones en 10 años y un patrimonio negativo de este componente de -$87.180 millones en estados financieros 2024; donde se registraron pérdidas de $230.764 millones, rebosó la copa. Este desbalance amenaza la estabilidad de toda la empresa, por ser muy costosos ante cargas laborales excesivas, rezago tecnológico y comercial, incapacidad para competir con empresas privadas, con ventas que solo representaron el 2.9% del total de Emcali en 2024. Falta de inversión estratégica y politización desde el 2013, año que le empresa fue administrada por los caleños. Como alternativas para la recuperación está la venta parcial o total de telecomunicaciones, una liquidación controlada sería la última opción, desmantelando operaciones de manera ordenada para evitar un colapso en Emcali. Una reestructuración exitosa le permitiría enfocarse en servicios básicos, omo el modelo el de EPM en Medellín, que transfiere recursos a su municipio.
Y como si fuera poco, tiene el alcalde la pasión del MIO, porque la situación del sistema de transporte masivo de Cali, es altamente deficitaria y representa uno de los fracasos más notorios de planificación urbana en Colombia. 20 años de obras, el sistema no ha logrado cumplir ni con cobertura, ni movilidad eficiente, lo que se describe como la quiebra de Metrocali, por el déficit estructural, la caída estrepitosa en la demanda, los informales como las estaciones piratas, mototaxis y la exclusión de barrios del sistema, síntomas de un modelo que se quedó sin liderazgo y sin conexión con la realidad social y económica de la ciudad. A tomar decisiones valientes, estructurales y coordinadas, interviniendo los buses y los contratos de operación, su problema es de diseño urbano, sin articulación, con excesiva corrupción, requiere la necesaria estructuración técnica del sistema, ordenada desde el 2006. Que haya transparencia y cierre de Metrocali como operador, reemplazándolo por una autoridad independiente, que administre y vigile el ecosistema completo: peatones, bicicletas, taxis, colectivos, transporte informal y el MIO
La falta de cierre financiero revela que el modelo de negocio del MÍO nunca fue sostenible. Entender que el tren de cercanías no es la solución mágica, no hay derecho de proyectar un tren a Jamundí, de costo billonario, sin antes solucionar el caos urbano del transporte urbano, es otro error de planificación.
Como se observa, 15 meses perdidos de un alcalde , Alejandro Eder, desconectado de la real ciudad, parece que sigue en plan de conocerla, como un apaga incendios, pero ese debe hacer su jefe de gabinete y él dedicado al caos que recibió y que no detectó su libro blanco
