LA CAPITAL DEL VALLE SIGUE PAGANDO EL PRECIO DEL DESORDEN URBANO

El ordenamiento territorial define el futuro de una ciudad durante décadas. Medellín acaba de demostrarlo con la aprobación de su revisión del POT, que proyecta 222.000 soluciones de vivienda. Cali, en cambio, acumula dos años y medio de gobierno sin aprobar su nuevo modelo territorial, mientras enfrenta las consecuencias de un POT de 2014 que condicionó su crecimiento, debilitó su estructura urbana y profundizó los problemas de infraestructura, servicios públicos y ocupación del suelo.

Medellín planifica, Cali acumula problemas

El 5 de noviembre de 2026, Medellín aprobó la revisión de su Plan de Ordenamiento Territorial. El Concejo Distrital dedicó más de 14 horas a su discusión y votación, con 18 votos favorables y tres negativos. La nueva hoja de ruta contempla 222.000 soluciones habitacionales durante los próximos 12 años.

La decisión representa una señal institucional: el ordenamiento territorial es un asunto de máxima importancia para el gobierno, el Concejo, los empresarios, los constructores y la ciudadanía. Se estudia, se debate y se decide porque compromete la vivienda, la movilidad, los servicios públicos, el ambiente y la calidad de vida.

Medellín asumió esa responsabilidad. Cali continúa aplazando la decisión.

El POT de 2014: una ciudad que perdió el control de su crecimiento

Cali tiene como instrumento vigente el POT de 2014. Su modelo territorial concentró buena parte de las posibilidades de expansión residencial y comercial en el corredor Cali-Jamundí, trasladando hacia el municipio vecino una parte importante del crecimiento inmobiliario que debía articularse con una visión integral de ciudad.

El resultado está a la vista: Jamundí se convirtió en un gran receptor de proyectos residenciales y comerciales, mientras Cali enfrenta las consecuencias de un desarrollo territorial que exige coordinación metropolitana, infraestructura y capacidad de soporte.

La comuna 22, especialmente Pance constituye otro capítulo de esta problemática. Su transformación urbana, con edificaciones de gran altura y fuerte presión inmobiliaria, ha puesto en evidencia las deficiencias de infraestructura, servicios públicos, vías, andenes y alcantarillado.

Edificios de más de 30 pisos, en sectores con limitaciones de infraestructura, sin agua , alcantarillado puvial, sin vías, sin andenes, etc, representan una exigencia extraordinaria para la planeación. La ciudad necesita establecer dónde puede crecer, con qué densidades y bajo cuáles condiciones de servicios públicos y movilidad.

Los cerros, la expansion rural: la deuda territorial que Cali abandonó

Los cerros de Cali constituyen una de las mayores expresiones de la debilidad histórica del ordenamiento territorial.Mientras determinados sectores del área plana recibieron fuertes presiones inmobiliarias, las laderas quedaron expuestas a la ocupación informal, los urbanizadores piratas, los asentamientos sin legalización y la ausencia de infraestructura básica.

Allí viven comunidades que necesitan agua potable, alcantarillado, vías de acceso, equipamientos y protección ambiental. La ocupación informal e  irregular compromete la seguridad de miles de familias y dificulta la intervención institucional.

El terremoto y sus consecuencias sobre la estructura urbana obligan a revisar integralmente la capacidad de respuesta de Cali. La gestión del riesgo, la vulnerabilidad de las edificaciones, las condiciones geológicas y la disponibilidad de suelo para vivienda deben convertirse en determinantes del nuevo POT.

La reconstrucción y la reubicación de familias requieren inteligencia territorial, estudios técnicos y decisiones de largo plazo. Los cerros, las quebradas, las zonas de protección y el suelo urbano necesitan una política integral.

Eder: una responsabilidad política

El principal responsable político de la falta de resultados en la actualización del POT es el alcalde Alejandro Eder. Gobernar Cali implica comprender que el ordenamiento territorial es una de las decisiones más trascendentales de su administración y que su impacto supera ampliamente el periodo de gobierno.

En dos años y medio, la dirección de Planeación ha tenido cuatro titulares. Esta rotación evidencia una inestabilidad institucional incompatible con la complejidad técnica, jurídica, económica y ambiental que exige construir un nuevo modelo territorial.

Cali con dirección de Planeación los 4 años de Ospina II y los 2 años y 10 meses de Eder con liderazgo, experiencia, conocimiento urbano y capacidad de interlocución con universidades, gremios, empresarios, concejales y organizaciones ciudadanas. La ciudad requiere un equipo de primer nivel para esta responsabilidad, no la ha tenido…

El futuro de Cali exige una transformación territorial

El nuevo POT debe corregir los desequilibrios históricos entre el área plana, las laderas, los corregimientos y el territorio metropolitano. Debe establecer una política de vivienda vinculada a servicios públicos, movilidad, empleo, equipamientos, espacio público y protección ambiental.

También debe incorporar inteligencia urbana, indicadores territoriales, gestión del riesgo y una visión de ciudad a 2051, con los 500 años de Cali, en 2036, como primer gran horizonte histórico.

La comparación con Medellín deja una lección contundente: las ciudades que comprenden la trascendencia de su territorio toman decisiones y construyen institucionalidad para ejecutarlas.

Cali necesita recuperar el liderazgo de su planeación y establecer las reglas de su crecimiento para las próximas décadas.

El POT es la Constitución física, económica, ambiental y social de la ciudad. Eder tiene la responsabilidad de responder por esta deuda histórica. Cali necesita recuperar el control de su territorio, proteger a sus habitantes y construir su futuro. ¡Pobre Cali!

Ramiro Varela Marmolejo