Colombia enfrenta una gran reto económico: elevar su crecimiento, atraer capital y generar empleos formales sin aumentar la presión sobre las finanzas públicas. La estrategia liderada por el vicepresidente Juan Manuel Restrepo plantea una meta ambiciosa: alcanzar un crecimiento anual del 6%, casi el doble del promedio registrado por el país durante los últimos años.
El plan gracias a las funciones logradas por decreto, denominado acertadamente “Semana Milagro”, combina diplomacia comercial, simplificación de trámites, transformación digital del Estado y formación de talento humano. Su propósito es convertir a Colombia en un destino más competitivo para la inversión extranjera y dinamizar sectores estratégicos como infraestructura, energía, industria, turismo y tecnología.
La brecha de inversión
Para alcanzar un crecimiento sostenido del 6%, el país tendría que aumentar su tasa de inversión desde aproximadamente el 17,5% hasta el 25% del producto interno bruto. Ese salto exige movilizar recursos públicos y privados, mejorar la productividad y reducir los obstáculos que retrasan la ejecución de proyectos.
La meta oficial es atraer cerca de 18.000 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa durante el próximo cuatrienio.
La meta propuesta implicaría aumentar en unos 3.766 millones de dólares el flujo anual, un incremento cercano al 26,5%. No se trata únicamente de captar más capital, sino de garantizar que llegue a proyectos productivos, genere empleo y transfiera tecnología.
Una ofensiva internacional
La “Semana Milagro” se estructuraría en 4 frentes regionales. EEUU seguiría siendo un mercado prioritario por su importancia comercial y financiera. La agenda buscaría atraer fondos de inversión, empresas tecnológicas y capital de riesgo.
Europa sería otro destino estratégico, especialmente Alemania, Francia y España, con énfasis en energías renovables, infraestructura, movilidad sostenible y tecnología.
En Oriente Próximo, la estrategia apuntaría a los fondos soberanos de Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, interesados en infraestructura, agricultura y proyectos energéticos.
América Latina ofrecería oportunidades para integrar cadenas regionales de producción con México, Brasil y Chile, especialmente en manufactura, comercio y servicios especializados.
Sectores prioritarios
El portafolio de inversión contempla cinco grandes áreas:
- Infraestructura y vivienda: 5.000 millones de dólares anuales para vías, puertos, transporte y vivienda social.
- Energía y minería: 4.500 millones para hidrógeno verde, energía solar, generación eólica y minerales críticos.
- Industria y comercio: 2.500 millones para atraer plantas y aprovechar el nearshoring.
- Turismo y agricultura: 2.000 millones para agroindustria, café especial, productos de exportación y ecoturismo.
- Tecnología: 1.500 millones para centros de datos, conectividad rural y desarrollo de software.
En conjunto, estas metas suman 15.500 millones de dólares anuales, 2.500 millones menos que el objetivo general de 18.000 millones. La diferencia debería cubrir otros sectores, servicios financieros, logística, salud y proyectos de innovación.
Menos trámites y más talento
El plan también propone una ventanilla única digital para centralizar permisos y licencias. La meta es reducir en 45% los tiempos de aprobación, pasando de 180 a 99 días. Para que esta promesa sea creíble, deberá estar acompañada de reglas claras, seguridad jurídica, coordinación institucional y controles ambientales eficaces.
El componente laboral se concentraría en el programa Talento Colombia, hacia 500.000 jóvenes que no estudian ni trabajan. Según el DANE, entre abril y junio de 2025 había 2,49 millones de jóvenes en esa situación, 22,4% de la población de 15 a 28 años. La formación incluiría cursos de 3 a 6 meses en programación, análisis de datos, IA, robótica y mantenimiento de tecnologías 4.0. El objetivo sería lograr una empleabilidad del 75% durante el primer año, la proyección dependerá de la calidad de la capacitación y de la llegada de nuevas empresas.
El milagro de la economía colombiana un reto, un compromiso