Ramiro Varela M – Ana Lucia Arango M

Cali en el año 2026 sigue fuertes contradicciones económicas y sociales. La ciudad conserva ventajas estratégicas importantes, pero enfrenta problemas estructurales que limitan su crecimiento. Según estimaciones económicas regionales para 2026, el área metropolitana de Cali supera los 3 millones de habitantes y concentra cerca del 10% de la producción industrial de Colombia. Sin embargo, la ciudad mantiene indicadores de productividad inferiores frente a varias  capitales colombianas y  latinoamericanas.

La ubicación geográfica sigue siendo uno de los mayores activos de Cali. Su cercanía con Buenaventura, puerto por donde se mueve cerca del 40% del comercio marítimo colombiano, le permitiría consolidarse como una plataforma logística del Pacífico. A pesar de ello, las dificultades históricas en infraestructura continúan afectando la competitividad regional. El corredor Cali – Buenaventura sigue enfrentando retrasos logísticos, costos de transporte elevados y problemas de orden público y conectividad que afectan exportaciones e importaciones.

Para 2026 según DANE, el PIB de Cali y su área metropolitana se estima en más de 95 billones de pesos, pero el crecimiento económico anual apenas ronda entre el 2,5% y el 3%. El PIB per cápita se ubica entre 8.400 y 8.900 dólares anuales, muy por debajo de ciudades como Santiago de Chile, Ciudad de Panamá o Montevideo, donde según el banco Mundial, el indicador supera los 15.000 y hasta 23.000 dólares por hab.

La pérdida de la vocación industrial es uno de los problemas más visibles. Durante décadas, Cali fue uno de los principales centros manufactureros del país. Empresas de alimentos, farmacéuticos, textiles y producción industrial sostenían miles de empleos formales. En 2026 la participación industrial en la economía caleña se encuentra por debajo de los niveles de los años 90. Hoy gran parte del empleo urbano depende mayoritariamente del comercio informal, servicios de baja productividad y actividades temporales.

La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales desafíos. Las cifras del DANE primer trimestre 2026 , muestran que más del 46% de los trabajadores de Cali permanecen en condiciones informales. En algunos sectores populares y comunas periféricas, la informalidad supera incluso el 55%. Esto significa que cientos de miles de personas trabajan sin estabilidad, seguridad social ni ingresos garantizados.

En 2026 la tasa de desempleo general de Cali se mueve alrededor del 11%, pero entre los jóvenes puede superar el 18% ( DANE 2026 ) . Miles de jóvenes terminan vinculados a trabajos temporales, plataformas digitales de baja remuneración o economías de subsistencia. La ciudad tiene universidades, instituciones técnicas y talento humano, pero no logra conectar la formación académica con el mercado laboral. La suma de informalidad, , desempleo y subempleo del 7%, supera el 63% de la PIB, lo que es grave, como ciudad tercermundista

La desigualdad social también continúa siendo una de las más altas del país. Cali mantiene un coeficiente de Gini cercano a 0,50, reflejando una fuerte concentración del ingreso. Mientras sectores del sur y oeste de la ciudad concentran inversión privada, comercio y expansión inmobiliaria, muchas comunas del oriente y la ladera enfrentan pobreza, déficit de vivienda y limitado acceso a oportunidades laborales.

Las cifras de pobreza siguen siendo preocupantes. Para 2026 se estima que cerca del 30% de la población caleña vive en condiciones de pobreza monetaria y alrededor del 9% en pobreza extrema. En varios sectores populares, miles de familias dependen diariamente del rebusque y de ingresos inestables para sobrevivir.

La vivienda informal es otro reflejo de la desigualdad urbana. Cali ha crecido con expansión desordenada y asentamientos donde persisten problemas de movilidad, espacio público y acceso a servicios. Se calcula que más de 120.000 hogares presentan algún tipo de déficit habitacional entre vivienda inadecuada, hacinamiento o falta de servicios básicos, más un déficit cuantitativo, que la alcaldia de Cali y el DANE, no la miden, pero se observa en la exagerada creciente subnormalidad del oriente y la ladera de norte a sur.

El problema principal sigue siendo la ausencia de una visión de largo plazo. Cali necesita fortalecer su relación económica con Buenaventura, recuperar capacidad industrial, modernizar infraestructura y generar empleo formal. La competitividad no depende solamente de discursos sobre innovación. Depende de productividad, educación, movilidad, industria y generación de oportunidades reales.

El desafío de Cali para 2026 no es únicamente aumentar el crecimiento económico. También debe superar su inviabilidad fiscal no tiene recursos para atender el cierre financiero del MIO ( 20 años )  y 21 Megaobras ( 16 años ) , por lo tanto es inviable fiscal y socialmente; debe reducir la desigualdad, disminuir la informalidad y recuperar la confianza de una generación que hoy enfrenta pocas oportunidades laborales. Sin la unión de los ciudadanos, con un plan de desarrollo concertado entre lo privado, lo público y lo ciudadano, y sin estrategia territorial y  fortalecimiento del aparato productivo, la ciudad continuará atrapada entre su potencial económico y una realidad social marcada por la pobreza y la informalidad.

Ramiro Varela Marmolejo