Durante la década de 1970 el atletismo del Valle del Cauca vivió un periodo de consolidación deportiva que fortaleció su liderazgo en Colombia. Una generación de atletas destacados logró dominar campeonatos nacionales, aportar medallas en competencias internacionales y representar al país en los principales eventos del continente. Este proceso coincidió con el impulso que generó en la región la organización de los Juegos Panamericanos de 1971, que dejó infraestructura, mayor interés por el atletismo y una base sólida de deportistas.

Velocidad y vallas: protagonistas del ciclo

Entre los velocistas más representativos de la época se destacó Julio Escobar, quien fue una de las principales figuras del Valle en los 400 metros planos.
En julio de 1970 se coronó campeón nacional en esta prueba, sumando un título importante para el departamento. Su trayectoria continuó a nivel internacional cuando integró la selección colombiana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 1974, donde compitió en los 400 metros y fue pieza clave del relevo 4×400 metros. Un año después participó en el Campeonato Sudamericano de Atletismo 1975, manteniéndose entre los finalistas de su especialidad.

En las pruebas con vallas brilló Fabio Zúñiga, quien obtuvo uno de los resultados más importantes del atletismo colombiano de la época. En marzo de 1974 ganó la medalla de oro en los 400 metros vallas durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe en Santo Domingo, registrando un tiempo de 50.61 segundos. Posteriormente, entre 1976 y 1978, integró la posta nacional de 4×400 metros que compitió en diferentes torneos regionales.

Otro velocista destacado fue Edgar Biojo, quien entre 1976 y 1978 representó al país en pruebas de velocidad, especialmente en el relevo 4×100 metros. En octubre de 1977 participó en los 100 metros llanos del campeonato sudamericano de atletismo, integrando una generación que mantuvo al Valle como protagonista en las pruebas rápidas.

Medio fondo y resistencia

En las pruebas de medio fondo sobresalió Oscar Rivera, corredor especializado en 800 y 1.500 metros. En noviembre de 1973 tuvo una actuación destacada en los Juegos Bolivarianos de 1973, donde compitió en ambas distancias.
Posteriormente integró la delegación colombiana en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1974 y en el Campeonato Sudamericano de 1975 en Río de Janeiro, aportando puntos importantes para el equipo nacional en las pruebas de resistencia.

Saltos y pruebas técnicas

En las pruebas de campo se destacó el garrochista Ciro Valdez, considerado uno de los mejores especialistas del país en salto con pértiga durante la década. Entre 1973 y 1975 obtuvo varias medallas en campeonatos suramericanos, logrando marcas cercanas a los 4.20 metros que lo ubicaron entre los referentes de esta disciplina en Colombia.

La marcha atlética

La marcha también tuvo representación vallecaucana con Jorge Quiñónez, quien alcanzó proyección internacional al participar en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Además, obtuvo medalla en el campeonato suramericano de 1974, consolidándose como uno de los marchistas más importantes del país en esos años.

El impulso del atletismo femenino

La década también fue significativa para el atletismo femenino del Valle del Cauca. En los Juegos Panamericanos de 1971, celebrados en Cali, el relevo colombiano 4×100 metros femenino obtuvo la medalla de bronce con un tiempo de 45.70 segundos. El equipo estuvo integrado por las atletas vallecaucanas Elsy Rivas, Juana Mosquera, Aída Ortiz y Ana Cecilia Maquilón.

En las pruebas de campo sobresalió también Amparo Bravo, especialista en salto alto, quien participó en los Juegos Panamericanos de 1971 y posteriormente obtuvo medallas en campeonatos suramericanos.

Una generación dominante

Entre 1970 y 1979, estos atletas formaron parte de una generación que dominó los Juegos Nacionales y múltiples campeonatos nacionales. Sus actuaciones en competencias internacionales fortalecieron el prestigio del atletismo del Valle del Cauca y contribuyeron a consolidar a la región como uno de los principales centros de desarrollo del atletismo colombiano.

El trabajo realizado durante esta década permitió formar una base deportiva sólida que influiría en las generaciones posteriores y mantendría al Valle del Cauca como protagonista del atletismo nacional en los años siguientes.

Gracias a los resultados de esta generación de atletas, el Valle del Cauca logró títulos y destacadas posiciones en el atletismo de los Juegos Nacionales durante la década de 1970. La combinación de velocistas, vallistas, mediofondistas, marchistas y especialistas en pruebas de campo permitió que el departamento se mantuviera constantemente entre los primeros lugares del atletismo colombiano.

Esta etapa consolidó una base competitiva que permitió al Valle del Cauca continuar siendo uno de los principales referentes del atletismo en Colombia en las décadas posteriores.

Nubela Meneses