La transformación del Deportivo Cali en sociedad anónima en 2025 puso en evidencia las graves tensiones financieras que acechan al histórico club. En las últimas horas, IDC Network, la empresa inversionista vinculada al proyecto, lanzó una advertencia clara: sin un arreglo creíble con los acreedores, el club podría ser liquidado.
Richard Lee, representante de IDC, confirmó que ya se efectuó un primer desembolso de un millón de dólares, orientado a saldar salarios atrasados, como muestra de su compromiso. No obstante, insistió en que eso no basta. Para evitar el peor escenario, la junta directiva del Cali debe concretar el pacto con acreedores en un plazo máximo.
Lee fue enfático: la Superintendencia de Sociedades ha dado un margen máximo de cuatro meses para cerrar ese acuerdo. Si el equipo no logra avanzar hacia el 51 % de aceptación en las negociaciones financieras, la disolución del club será una posibilidad latente.
El mensaje subyacente es evidente: IDC Network ya cumplió con su parte, ahora el reto recae en la administración deportiva. La afición y el entorno futbolístico observan con preocupación: el futuro de un club querido podría depender de decisiones que deben tomarse con urgencia, transparencia y eficacia.
