Incertidumbre internacional y su impacto en la inflación. La economía mundial atraviesa un periodo de incertidumbre, impulsado principalmente por las recientes medidas proteccionistas y la prolongación de tensiones comerciales entre las principales economías del mundo. El Centro de Estudios Económicos ANIF advierte que, aunque los indicadores actuales de inflación no muestran presiones inmediatas, la incertidumbre internacional podría alterar el equilibrio económico en el mediano y largo plazo. La imposición de nuevos aranceles estadounidenses del 10% para la mayoría de países, 25% para México y Canadá, y 30% para China ha generado un ambiente de cautela en los mercados globales, con potenciales efectos negativos sobre el ritmo económico y la estabilidad de precios.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento mundial de apenas 2,8% para 2025 y una inflación promedio del 4,3%, reflejando el impacto de la incertidumbre y las barreras comerciales. Los bancos centrales han adoptado posturas prudentes: la Reserva Federal de EE. UU. mantiene su tasa en 4,5% con una inflación de 2,3%, mientras que el Banco Central Europeo redujo su tasa a 2,4% y advierte sobre el riesgo de inflación estructural si persisten las disrupciones en las cadenas de suministro.

En América Latina, la situación es igualmente difícil. México, con una inflación de 3,9%, ha reducido su tasa de interés a 8,5%, pero se mantiene vigilante ante las tensiones comerciales. En Colombia, el Banco de la República redujo la tasa al 9,25% pese a un leve aumento de la inflación en abril (de 5,1% a 5,2%), reflejando una política monetaria cautelosa ante el entorno internacional y la vulnerabilidad fiscal interna.

Las tasas de interés altas en Colombia responden tanto a la necesidad de controlar la inflación como a la fragilidad fiscal que limita el margen de acción de las autoridades económicas. Aunque la inflación muestra señales de desaceleración, aún se mantiene por encima de la meta del 3%, y el déficit fiscal ronda el 6,8% del PIB, lo que obliga a una postura monetaria conservadora para anclar expectativas y evitar presiones inflacionarias adicionales.

Sin embargo, esta política tiene efectos negativos sobre el sector productivo. El costo del capital se incrementa, desincentivando la inversión privada y afectando la rentabilidad de las empresas. En 2023, la inversión fija en Colombia cayó 12,7%, una de las mayores contracciones fuera de los años de pandemia. Además, las condiciones de financiamiento menos favorables presionan la liquidez de las empresas y reducen el dinamismo del consumo, afectando sectores clave como manufactura, agroindustria y servicios.

Las proyecciones de ANIF y el Banco de la República para 2025 muestran cierto optimismo en la reducción de la inflación y las tasas de interés, pero advierten que los riesgos persisten. ANIF prevé una inflación de 3,8% y una tasa de interés de 6,75% para 2025, mientras que el Banco de la República estima una inflación de 3,1% y una tasa de 6,25%. Factores como el incremento del salario mínimo real, la depreciación del peso y las condiciones financieras internacionales adversas podrían complicar el panorama y restringir el espacio para mayores reducciones de tasas.

El informe señala que si el país ha mostrado cierta capacidad para responder a choques externos en años recientes “La combinación entre vulnerabilidad fiscal y tensiones comerciales externas podría alterar las expectativas de inflación futura, restringiendo el espacio para mayores reducciones de tasas en 2025”. (Centro de Estudios Económicos Anif)

Ana Lucia Arango M