Hay despedidas que marcan generaciones y la de Cristiano Ronaldo es una de ellas. El histórico número 7, conocido mundialmente como ‘El Bicho’, anunció el pasado 5 de noviembre su retiro de la selección de Portugal, poniendo punto final a una trayectoria de 23 años en la que llevó la bandera de su país a los escenarios más importantes del fútbol mundial.

Con un emotivo video publicado en sus redes sociales y un mensaje dirigido a sus compatriotas, aficionados y seguidores de todo el planeta, el delantero confirmó que había llegado el momento de entregar la camiseta que defendió desde el 20 de agosto de 2003, cuando debutó con apenas 18 años frente a Kazajistán.

Desde entonces, Ronaldo construyó una historia difícil de repetir. Fue capitán, referente y protagonista de una generación que consiguió devolverle a Portugal la gloria internacional. Entre sus mayores conquistas aparecen la Eurocopa de 2016 y los títulos de la Liga de Naciones de 2019 y 2025.

Sus números también hablan por sí solos: disputó 234 encuentros internacionales y convirtió 146 goles, registros que lo convierten en el máximo goleador y el futbolista con más apariciones en la historia de las selecciones masculinas. Además, logró una marca inédita al anotar en seis ediciones diferentes de la Copa del Mundo.

Sin embargo, en medio de tantos reconocimientos, hubo una conquista que se le resistió: levantar el trofeo mundialista. Aunque participó en seis mundiales y alcanzó las semifinales de Alemania 2006, el título más importante del fútbol de selecciones nunca llegó a sus vitrinas. Su despedida tampoco estuvo alejada de la polémica. Semanas antes del anuncio, el portugués protagonizó un episodio de tensión con el técnico Jorge Jesús, luego de abandonar la concentración del equipo en Dinamarca tras una inconformidad relacionada con su participación en el encuentro frente a Noruega. El hecho terminó con una sanción federativa y posteriores disculpas del jugador.

Hoy, más allá de las polémicas, las diferencias y los episodios que marcaron sus últimos meses con la selección, hay algo que nadie puede discutir: Cristiano Ronaldo escribió su nombre en la historia grande del fútbol. El hombre que convirtió el número 7 en una marca mundial, que hizo cantar a Portugal y que durante más de dos décadas cargó con las ilusiones de millones de aficionados, ahora entrega el brazalete y deja una huella que va mucho más allá de sus goles y sus récords.

Se cierra un capítulo, pero no se apaga la leyenda. El Bicho se despide de Portugal con una vitrina llena de conquistas, miles de recuerdos y una deuda que el destino nunca le permitió saldar: levantar la Copa del Mundo. Quizás ese trofeo quedó pendiente, pero su historia ya tiene un lugar reservado entre las más grandes del fútbol.

Porque las camisetas se cuelgan, los estadios quedan en silencio y los años pasan, pero hay leyendas que nunca se despiden del todo. Cristiano Ronaldo se va de Portugal, pero una parte de su historia vivirá para siempre en cada gol, cada lágrima y cada celebración de un pueblo que aprendió a soñar con él…

Redacción