En las próximas elecciones de alcaldes y concejos municipales es preciso lograr que los ciudadanos se centren en identificar aquellos candidatos que, por su formación y experiencias, entiendan la importancia de que las ciudades del siglo XXI deben ser versátiles, lo mismo que sus diferentes edificaciones, diversos espacios públicos y sus diferentes mobiliarios. Y, por supuesto, que también las ciudades cuenten con gobiernos versátiles, mas no por eso necesariamente corruptos, indispensables para que igualmente las ciudades lo sean.
La versatilidad, en general, es la capacidad para adaptarse con rapidez y facilidad a distintas funciones, situaciones o escenarios en busca de diversos objetivos; saber ajustarse a los cambios que surjan en el camino sin perder el enfoque ni detenerse, pero si aceptar retroceder cuando sea lo necesario y saber hacerlo; contar con una capacidad de aprendizaje rápido para asimilar nuevos conocimientos o tareas en un proceso largo; polifacetismo para poder desempeñar múltiples roles o tareas con eficacia, y en diferentes situaciones.
Las ciudades versátiles son las que equilibran las oportunidades económicas, sociales y culturales, además de ofrecer una mejor calidad de vida; además, por supuesto, de presentar una convincente adaptabilidad urbana, paisajística y arquitectónica. Se trata, en consecuencia, de aquellas urbes capaces de transformarse rápidamente y que ofrecen entornos habitables, seguros, funcionales, confortables y atractivos, tanto para los individuos, familias, estudiantes, trabajadores, empleados, profesionales y jubilados, como para sus diversos visitantes.
Las edificaciones versátiles son proyectadas para cambiar de uso y adaptarse a las necesidades de los usuarios a lo largo del tiempo sin perder su seguridad ni funcionalidad. Espacios adaptables que permiten realizar diferentes actividades en un mismo lugar, lo que fomenta la creatividad y la comunicación. Elementos móviles como paredes plegables, paneles deslizantes y muebles modulares, para poder cambiar la distribución de los espacios con facilidad. Facilidad para ajustar la iluminación y la acústica según el momento.
Los espacios urbanos versátiles deben ser flexibles y multifuncionales para que se adapten fácilmente a las necesidades cambiantes de la comunidad; para ampliar el espacio peatonal o transformar estructuras antiguas en centros comunitarios, o estacionamientos en parques. Combinan áreas comerciales, residenciales y recreativas en una misma zona. Utilizan mobiliario urbano modular y elementos móviles, como paneles o bancas desmontables, para cambiar la función del lugar. Aplican intervenciones rápidas, de bajo costo y reversibles.
El mobiliario versátil agrupa piezas diseñadas para cumplir múltiples funciones y adaptarse con facilidad a diferentes espacios o necesidades. Combina varios usos en un solo mueble, como sofás/cama o poltronas; camas, bancos y pufs con cajones que permiten organizar objetos debajo de ellos; reclinables o fáciles de guardar y desplegar para ahorrar espacio cuando no se usan; extensibles, como mesas de comedor que se alargan o conforman una cuadrada; estanterías que cambian de posición según la distribución del espacio.
Finalmente, gobiernos versátiles son los que cuentan con capacidad de adaptación, agilidad y resiliencia ante entornos y situaciones cambiantes, crisis o transformaciones tecnológicas. Se trata de un enfoque moderno de gestión pública centrado en la flexibilidad en lugar de la usual burocracia rígida y corrupta, que paraliza el desarrollo debido a su falta de flexibilidad y al desvío de recursos para beneficio privado; y cuando las normas se vuelven un fin en sí mismas y se pierde la transparencia, y el ciudadano y la eficiencia sufren las consecuencias.
Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011.