Google puso en órbita un satélite experimental con cuatro procesadores de inteligencia artificial, como parte de Project Suncatcher. La misión busca medir si esos chips pueden funcionar en el espacio y abrir una ruta para desarrollar infraestructura de cómputo fuera de la Tierra.
El satélite despegó el 1 de octubre desde California en un cohete Falcon 9 de SpaceX. Tiene un tamaño similar al de una nevera y transporta cuatro TPU, los procesadores que Google desarrolla para ejecutar modelos de inteligencia artificial en sus centros de datos.
La compañía probará en órbita una versión del modelo Gemma, con tareas sencillas de procesamiento. El experimento revisará el comportamiento de los chips frente a radiación, cambios extremos de temperatura, vibraciones del lanzamiento y las restricciones de operación en el vacío.
Project Suncatcher hace parte de la búsqueda de Google por encontrar nuevas fuentes de energía y capacidad de cómputo para sus sistemas de inteligencia artificial. Los centros de datos demandan electricidad, refrigeración, terreno, redes de comunicaciones y equipos especializados. La empresa explora si una red de satélites puede aprovechar energía solar y realizar parte de esas tareas fuera del planeta.
Sundar Pichai, CEO de Google y Alphabet, ha situado la inteligencia artificial como una prioridad de la compañía. La iniciativa espacial coincide con el aumento de inversiones de las grandes tecnológicas en chips, servidores y nuevos centros de datos para responder a la demanda de herramientas de IA.
El satélite lleva cuatro TPU, pero no podrá trabajar de manera continua. Sus procesadores operarán en ciclos cercanos a 15 minutos por las dificultades para evacuar el calor generado por los equipos.
La ausencia de aire complica la refrigeración. En la Tierra, los centros de datos usan ventilación, agua y sistemas de enfriamiento industrial. En el espacio, el calor debe expulsarse mediante radiadores, lo que incrementa el peso y la complejidad del satélite.
Google espera mantener activa la misión durante aproximadamente un año. Durante ese tiempo evaluará si los procesadores resisten la radiación espacial y si pueden mantener operaciones de cómputo sin fallas.
La siguiente fase contempla el lanzamiento de dos satélites adicionales en 2027. Google buscaría probar enlaces láser entre satélites, necesarios para intercambiar información a alta velocidad y formar una red de cómputo distribuida.
El proyecto todavía enfrenta preguntas de costo y operación. Llevar chips al espacio requiere lanzamientos, protección ante radiación, sistemas de enfriamiento, conectividad con la Tierra y planes para reemplazar equipos dañados. Un centro de datos terrestre puede cambiar un servidor en minutos; un satélite averiado requiere una solución mucho más costosa.
Google no espera que esta infraestructura sea más barata en el corto plazo. La prueba busca producir datos técnicos sobre una alternativa que podría ganar relevancia si la demanda energética de la inteligencia artificial sigue creciendo.
Project Suncatcher empieza con cuatro chips en un satélite. Su resultado ayudará a establecer si la próxima expansión de los centros de datos depende también de la órbita terrestre.