La Operación Iron ha marcado un punto de inflexión histórico en la recuperación territorial de Santiago de Cali. Más que un despliegue táctico, representó la decisión contundente del Estado de recuperar sectores del centro de la ciudad —como El Calvario, San Pascual y Sucre— que durante más de 50 años sufrieron la hegemonía de estructuras criminales, el microtráfico, la extorsión y el deterioro social.
Un reconocimiento firme y lleno de gratitud al presidente Abelardo De La Espriella, quien asumió personalmente la conducción de la seguridad en la capital del Valle del Cauca, convirtiendo la intervención del centro en una prioridad nacional absoluta.
Despliegue operativo y dimensión del reto
Respondiendo al histórico clamor ciudadano, el operativo desplegó una capacidad institucional sin precedentes:
- Fuerza desplegada: Más de 1.200 efectivos de la Policía Nacional y el Ejército Nacional.
- Cobertura territorial: Intervención en 6 comunas, 15 barrios y 24 microterritorios focalizados.
- Acciones judiciales: 101 diligencias de allanamiento y 83 órdenes de captura programadas, logrando la incautación de armas, estupefacientes y mercancía ilegal.
Esta ofensiva responde a un panorama crítico.
Entre enero y agosto de 2026, Cali registró 757 homicidios (frente a 664 en 2025 y 607 en 2024), alcanzando una tasa acumulada de 33,3 homicidios por cada 100.000 habitantes. Un indicador desproporcionado al compararlo con ciudades como Bogotá (9,0), Medellín (8,0) o Barranquilla (21,6).
| Ciudad | Homicidios (Ene – Ago 2026) | Tasa por 100.000 hab. |
| Cali | 757 | 33,3 |
| Barranquilla | 285 | 21,6 |
| Bogotá | 712 | 9,0 |
| Medellín | 208 | 8,0 |
Articulación institucional y visión de futuro
Aunque la crisis de seguridad es un fenómeno acumulado durante décadas cuya envergadura excede la capacidad de un gobierno local aislado, la jornada histórica de la madrugada del 24 de septiembre demostró el poder de la alineación entre la Nación, el Departamento y el Distrito. La presencia en territorio del presidente De La Espriella, junto a la gobernadora Dilian Francisca Toro y el alcalde Alejandro Eder, selló una alianza estratégica indispensable.
La recuperación del centro histórico “cuadra por cuadra” exige que la fuerza pública no sea un evento puntual, sino el primer paso de un plan integral. Devolverle el centro a los ciudadanos implica combinar la presencia policial permanente con inversión urbana, fortalecimiento del comercio formal, desarrollo social y garantías para el regreso de la cultura, la vivienda y el turismo.
Hacia una Operación Iron ampliada: Atacar la cadena de valor criminal
La complejidad de la seguridad en Cali responde a su posición como epicentro geopolítico y financiero del narcotráfico en el suroccidente colombiano, impulsado por su cercanía a los cultivos de coca en Cauca y Nariño y su conexión directa con la salida marítima de Buenaventura.
Para que el impacto en el centro de Cali sea definitivo y sostenible en el tiempo, se requiere implementar una Operación Iron ampliada a toda la cadena de valor criminal, articulando estratégicamente los siguientes eslabones:
- Control de origen: Erradicación e intervención estratégica en las zonas de siembra y producción en Cauca y Nariño.
- Interdicción de insumos: Control estricto de la cadena logística y tráfico de insumos químicos hacia las zonas de procesamiento.
- Seguridad portuaria: Blindaje del puerto de Buenaventura y las rutas del Pacífico disputadas por disidencias y bandas criminales.
- Desmantelamiento del microtráfico urbano: Erradicación de las “ollas” y redes de distribución en los barrios de Cali.
- Asfixia financiera: Persecución del lavado de activos y congelación de bienes a las estructuras directivas y sus redes de apoyo.
El verdadero éxito de este hito histórico radicará en impedir que la ilegalidad reocupe los territorios librados. Cali merecía que el Gobierno Nacional asumiera este reto de frente; el compromiso continuo de todas las instituciones garantizará la paz duradera que la ciudad y la región pacífica demandan.

