Apple realizará el 9 de septiembre su tradicional evento de presentación de productos. La compañía confirmó la fecha, pero no ha revelado aún qué modelos de iPhone lanzará, sus especificaciones técnicas, precios ni disponibilidad internacional. La expectativa del mercado se concentra en una eventual familia iPhone 18 Pro y, especialmente, en el posible primer teléfono plegable de Apple.
La información confirmada permite afirmar que habrá un evento de Apple. Lo demás debe tratarse con precisión: analistas y medios especializados prevén novedades en la línea iPhone y la llegada de un plegable, pero esos productos no han sido anunciados oficialmente por la empresa.
El contexto explica por qué este lanzamiento tiene importancia mundial. El iPhone es el producto que transformó a Apple de fabricante de computadores y reproductores de música en una de las compañías más valiosas de la economía digital. También sigue siendo su principal negocio: en el ejercicio fiscal de 2025, Apple obtuvo US$209.590 millones por ventas de iPhone, cerca de la mitad de los ingresos totales de la compañía.
Steve Jobs presentó el primer iPhone el 9 de enero de 2007. Su propuesta combinaba tres equipos en uno: teléfono, iPod con pantalla amplia y dispositivo para navegar por internet. Tenía una pantalla multitáctil de 3,5 pulgadas, cámara de 2 megapíxeles, conexión Wi-Fi, Bluetooth y redes EDGE, anteriores a la expansión del 4G y 5G. Apple lo lanzó inicialmente en Estados Unidos por US$499 y US$599, según la capacidad de almacenamiento.
El impacto comercial fue inmediato. Apple informó que vendió el primer millón de iPhone apenas 74 días después de ponerlo a la venta. No era el primer teléfono inteligente, pero introdujo una interfaz táctil pensada para el público masivo y creó una plataforma que luego se consolidaría con aplicaciones, servicios digitales, accesorios, relojes, audífonos y pagos móviles.
Casi dos décadas después, el iPhone mantiene una escala que explica la cautela de Apple ante cualquier cambio de diseño o de calendario. Estimaciones de la industria señalan que la compañía envió cerca de 247 millones de iPhone en 2025, un volumen récord. Apple habría alcanzado el 20% de los envíos mundiales de teléfonos inteligentes, ligeramente por encima de Samsung, con 19%, mientras Xiaomi ocupó el tercer lugar con 13%.
Estas cifras requieren una aclaración. Los envíos no equivalen a teléfonos vendidos al consumidor final, ni indican por sí solos los ingresos o la rentabilidad de cada marca. Apple suele concentrar una porción mayor del valor económico del mercado por sus precios altos, su integración de hardware y software y la permanencia de usuarios dentro de su ecosistema.
Samsung es la competencia directa de Apple en el segmento premium y, además, lleva varios años comercializando equipos plegables. Allí está el reto del próximo evento. Si Apple presenta un iPhone plegable, no entrará a crear una categoría nueva; llegará a un segmento ya probado comercialmente, aunque todavía limitado por precios altos, costos de reparación, grosor, peso, autonomía y dudas sobre la vida útil de bisagras y pantallas flexibles.
Analistas esperan un modelo plegable con una pantalla abierta cercana al tamaño de un iPad mini. Sin embargo, Apple no ha confirmado ese diseño, el nombre del producto, la cantidad de cámaras, el procesador, la capacidad de batería, la resistencia de la bisagra, los ciclos de apertura garantizados ni el precio. Tampoco existe, por ahora, una confirmación oficial de que llegará a Colombia.
Por esa razón, no es riguroso asignarle un valor en pesos colombianos al eventual dispositivo. Cualquier cifra en COP antes del anuncio sería una proyección basada en rumores, tasa de cambio, tributos y márgenes comerciales que todavía no se conocen. Cuando Apple confirme el precio en dólares y los distribuidores definan la oferta local, será posible calcular un rango transparente para Colombia, diferenciando precio de lista, impuestos y financiación.
También se ha informado que Apple podría cambiar su calendario: concentraría en septiembre los modelos de mayor gama y dejaría para 2027 algunos equipos de entrada o de menor precio. Esa versión no ha sido confirmada por Apple, pero es relevante porque supondría modificar una rutina que durante años ordenó las decisiones de compra, los operadores móviles y la distribución global de teléfonos.
La pregunta de fondo no es si Apple puede fabricar un teléfono que se doble. La empresa debe demostrar que el nuevo formato aporta una utilidad concreta frente a un iPhone convencional y que puede sostenerse en el tiempo sin elevar de forma desproporcionada el costo de compra y reparación. El evento del 9 de septiembre permitirá separar la información comprobable de las filtraciones y establecer si Apple está ante una renovación de producto o ante un cambio de estrategia para el negocio que sostiene su ecosistema digital.