La respuesta del sector privado a la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto sigue creciendo. A los aportes anunciados en los últimos días se suman ahora $200.000 millones dey su esposa, Fanny Gutiérrez, y otros $220.000 millones comprometidos por empresas del Valle del Cauca a través de ProPacífico.
Con estos nuevos anuncios, el volumen de recursos comprometidos para atender la emergencia y apoyar la reconstrucción supera el billón de pesos, aunque las diferentes bolsas de recursos no pueden sumarse automáticamente debido a posibles cruces entre aportes individuales y campañas colectivas.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció el 18 de agosto que el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo y su esposa, Fanny Gutiérrez, donarán $200.000 millones para contribuir a la atención de la emergencia y a la reconstrucción del país.
El anuncio elevó el monto de recursos recaudados llegando a $978.000 millones antes de esta nueva donación, superando así el billón de pesos.
La ayuda hace parte de una respuesta que también incluye alimentos, agua, medicamentos, productos de aseo, maquinaria y materiales de construcción.
Entre los principales aportes anunciados se encuentran los $150.000 millones de Jaime Gilinski y Raquel Kardonski, destinados a la reconstrucción de hospitales y escuelas de Cali; $100.000 millones de la familia Santo Domingo y $100.000 millones de David Vélez y Mariel Reyes.
A este paquete se sumó otro anuncio de gran dimensión. Empresas del Valle del Cauca y compañías con operaciones en el departamento comprometieron $220.000 millones a través de ProPacífico para atender la emergencia y apoyar la reconstrucción de Cali, el norte del Valle, Buenaventura y otras zonas afectadas.
Entre las empresas mencionadas por el presidente están Sidoc, Colombina, Carvajal, Fanalca, Celsia, Amalfi, Manuelita y Organización Delima, con aportes superiores a $10.000 millones.
También se vincularon Smurfit Westrock, Banco de Occidente, Bivien, Grupo Diana, Jaramillo Mora, Colgate, Grupo Pichucho, Laboratorios Edo, Clínica de Occidente, Datecsa, Finesa, Supertiendas Cañaveral y Coomeva.
Los recursos estarán orientados a la atención de la emergencia y a las tareas de recuperación y reconstrucción de los territorios afectados.
En el balance se habían identificado 13 aportes monetarios individualizados por aproximadamente $391.150 millones.
La relación incluía los $150.000 millones de Gilinski, $100.000 millones de la familia Santo Domingo, $100.000 millones de David Vélez, además de aportes de Grupo Argos y Nicky Jam, Tecnoglass, Fundación Bancolombia, Ecopetrol, Drummond, Grupo Éxito, Arturo Calle y su fundación y familia, Fundación Grupo Argos, Grupo Diana y trabajadores de Drummond.
También se había reportado la campaña “Empresas Unidas por Colombia”, promovida por la ANDI, con $201.638 millones recaudados.
Sin embargo, estos $201.638 millones no deben sumarse automáticamente a los $391.150 millones, porque algunos aportes empresariales individualizados pueden estar incluidos dentro de la campaña colectiva.
Con los nuevos anuncios de Sarmiento y ProPacífico, el mapa de recursos privados adquiere una dimensión mayor. La suma de los diferentes anuncios y bolsas de recursos supera el billón de pesos, pero la cifra final de aportes efectivamente nuevos deberá depurarse para evitar contabilizar dos veces contribuciones que ya estén incluidas en fondos colectivos.
La movilización empresarial también incluye ayudas en especie.
D1 reportó 1.000 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad; Tiendas Ara, 39 toneladas; Roa Florhuila y Fundación Amigos Como Arroz, tres millones de porciones de arroz; y Postobón, más de 86.000 litros de agua y bebidas.
También se han registrado aportes de empresas como Cencosud, Bavaria, BBVA, Alpina, Tetra Pak y Organización Corona, además de materiales de construcción, maquinaria, equipos médicos, transporte y alimentación.
La reconstrucción empieza así a contar con una participación creciente del sector privado, mientras los recursos anunciados deberán traducirse en vivienda, infraestructura, hospitales, escuelas y atención directa a las familias afectadas.
El reto ahora será establecer con precisión cuánto de estos recursos corresponde a dinero nuevo, qué aportes están incluidos en fondos colectivos y cuál será su destinación territorial.