Diplomado de Cepalac: La tecnología e IA, en el deporte
Conferencia:
La inteligencia artificial transforma el entrenamiento deportivo
Disertante Wilson Cañizales: Figura del atletismo representó a Colombia en mundiales y eventos regionales, uno de los mejores de Suramérica en 400 mts. Profesional del deporte, especializado en gestión deportiva, maestría y doctorado en educación, profesor y directivo en la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte en Cali. Lider en procesos de formación, capacitación y proyección social. Es referente en la integración entre deporte y academia, promoviendo el desarrollo científico del entrenamiento, la articulación universitaria y la formación de entrenadores de alto nivel en América Latina. Hoy es padre de atleta de alto rendimiento, Jeronimo, a quien asiste en su equipo técnico.
Wilson Cañizales: Muy buenas tardes. Agradezco a CEPALAC y a Ramiro por la invitación. Hoy abordaremos cómo la tecnología permite controlar el rendimiento deportivo y entender qué sucede con cada atleta.
La inteligencia artificial nos ayuda a monitorear el entrenamiento. Cuando analizamos el alto rendimiento, encontramos múltiples variables: GPS, reportes clínicos, video, datos fisiológicos y el trabajo de un equipo interdisciplinario.
Hoy ese equipo no solo incluye médicos o nutricionistas. También requiere especialistas en inteligencia artificial que procesen información sobre carga, respuesta fisiológica y fatiga.
El entrenamiento genera presión física y psicológica. Por eso debemos controlar carga, volumen e intensidad desde diferentes dimensiones.
El entrenador debe individualizar la planificación según el atleta y la disciplina. Actualmente existen modelos asistidos por inteligencia artificial que combinan metodologías tradicionales con análisis de datos.
Estos modelos requieren definir variables, alimentar sistemas y gestionar información con precisión para estructurar macrociclos ajustados al atleta.
El análisis debe ser multivariable. Esto permite identificar patrones, ajustar procesos y tomar decisiones dentro del equipo interdisciplinario.
La inteligencia artificial facilita el aprendizaje autónomo, identifica patrones de fatiga y permite regular la carga para prevenir lesiones.
El análisis biomecánico es clave. Un buen gesto técnico protege el organismo y optimiza el movimiento. Esto mejora el rendimiento y reduce riesgos.
Así se desarrollan modelos predictivos que anticipan lesiones y permiten actuar antes de que ocurran.
Existen tres dimensiones operativas: análisis, previsión y personalización. Se analizan cargas, se anticipan riesgos y se construyen perfiles individuales del atleta.
La carga se mide con herramientas como GPS y sensores. También se evalúa la respuesta neuromuscular para tomar decisiones según el estado del atleta.
Factores como el sueño, el estrés y la competencia influyen directamente. El alto nivel competitivo genera cargas psicológicas que también deben controlarse.
La recuperación es fundamental. No solo es descanso, también puede ser activa. De ella depende la supercompensación y la mejora del rendimiento.
Aspectos como alimentación, hidratación, fisioterapia y crioterapia son claves. Cada atleta responde de forma diferente.
La inteligencia artificial permite una recuperación adaptativa en tiempo real, ajustando los microciclos según la respuesta del atleta.
El monitoreo constante de fatiga, sueño y variables neuromusculares permite tomar decisiones inmediatas.
También permite detectar patrones, hacer recomendaciones y definir procesos de recuperación o evaluación clínica.
Existen tensiones externas como la competencia, la presión mediática y las expectativas económicas. Todo esto afecta al atleta y debe manejarse pedagógicamente.
No se puede depender totalmente de la tecnología. Las decisiones deben tomarlas los profesionales.
Debe existir equidad en el acceso a la inteligencia artificial. Todos los atletas deben tener las mismas oportunidades, como ocurre en el deporte con la implementación de tecnología.
Surgen retos éticos relacionados con el manejo de datos. Se requiere privacidad, consentimiento y seguridad en la información.
También debe garantizarse justicia deportiva y acceso equitativo a las herramientas.
En todo este sistema, el atleta es el centro. La tecnología debe adaptarse a él y no generar más estrés.
La inteligencia artificial debe integrarse con criterios expertos, enfoque pedagógico y sostenibilidad.
Es fundamental estructurar y articular correctamente estos procesos para lograr alto rendimiento con atletas sanos.
Las bases de datos deben estar normatizadas. La tecnología debe ir acompañada de reglas claras.
Finalmente, lo más importante no es la inteligencia artificial, sino los procesos humanos que la utilizan en beneficio del atleta.



