El sistema de alcantarillado y tratamiento de aguas residuales enfrenta desafíos operativos, ambientales y de cobertura en la ciudad.
El sistema de alcantarillado de Cali, operado por Emcali, es una de las infraestructuras más importantes para la salud pública y el manejo ambiental de la ciudad. Su funcionamiento depende de redes de recolección, estaciones de bombeo y plantas de tratamiento que buscan garantizar la adecuada disposición de las aguas residuales.
En la ciudad, el crecimiento urbano y la expansión de zonas residenciales han incrementado la presión sobre la red de alcantarillado. Sectores con infraestructura antigua presentan limitaciones en capacidad, lo que genera rebosamientos en temporadas de lluvias y afectaciones en barrios específicos.
Uno de los componentes clave del sistema es la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) de Cañaveralejo, encargada de procesar gran parte de las aguas servidas antes de su vertimiento al río Cauca. Sin embargo, la cobertura del tratamiento aún no es total, lo que mantiene retos en términos de calidad del agua y cumplimiento de estándares ambientales.
Emcali ha desarrollado planes de mantenimiento, reposición de redes y ampliación de cobertura, aunque estos procesos requieren inversiones sostenidas y coordinación con el crecimiento urbano. La actualización tecnológica y la reducción de conexiones ilegales también son factores relevantes para mejorar el sistema.
El manejo del alcantarillado no solo implica infraestructura, sino también cultura ciudadana. El vertimiento de residuos sólidos, grasas y materiales inadecuados sigue siendo una causa frecuente de obstrucciones en la red.
El saneamiento en Cali continúa siendo un tema estructural. La eficiencia del sistema de Emcali incide directamente en la calidad de vida, la salud pública y la sostenibilidad ambiental de la ciudad.