El S&P 500 cayó 1,5% el viernes, sumando su cuarta semana consecutiva de pérdidas, la racha bajista más larga en un año. El Russell 2000 retrocedió más de 2%, entrando en territorio de corrección, y el Nasdaq 100 perdió 2%, afectado por empresas como Nvidia y Micron Technology.
Desde el inicio del conflicto en Irán, los principales índices estadounidenses muestran caídas: S&P 500 (-5,41%), Nasdaq (-4,5%) y Dow Jones (-6,95%). El precio del petróleo Brent subió a US$113 por barril. Además, vencieron US$5,7 billones en opciones, el mayor volumen registrado en marzo desde 1996. Informes indican que Estados Unidos podría enviar tropas y buques adicionales a Oriente Medio, aumentando la tensión geopolítica. El S&P 500 cerró por debajo de su media móvil de 200 días, y analistas advierten sobre posibles efectos de estanflación. La Reserva Federal mantiene las tasas sin cambios y no planea recortarlas hasta que la inflación se modere.
Para Colombia, un país pequeño y conectado a la economía global, estos movimientos implican mayor volatilidad en los mercados locales, presión sobre el peso frente al dólar y posibles aumentos en los costos de combustibles y transporte. Fondos de pensiones y portafolios de inversión con exposición internacional también se ven afectados.
El viernes negro en Wall Street refleja cómo los mercados globales influyen directamente en la economía colombiana, con impactos en precios, inversión y expectativas de crecimiento.