Cali atraviesa una transformación silenciosa pero profunda en la forma en que se construye y se piensa a sí misma. Lo que durante años conocimos como la EMRU (Empresa Municipal de Renovación Urbana) ha dado paso a la EDRU (Empresa de Desarrollo y Renovación Urbana). Este cambio de una letra no es un simple capricho burocrático; representa un giro en el modelo de ciudad: de tumbar y construir, a gestionar y habitar.

La antigua EMRU se centraba casi exclusivamente en la renovación de sectores degradados, muchas veces mediante la compra de predios y la ejecución de obras de infraestructura. La EDRU, bajo su nueva identidad, actúa como un ente gestor que busca el desarrollo integral.

Esto implica que la entidad ya no solo se encarga de mover ladrillos, sino de articular el territorio. Su función ahora es atraer inversión privada, integrar proyectos de vivienda con servicios sociales y, sobre todo, garantizar que los proyectos sean sostenibles financieramente sin depender exclusivamente del presupuesto municipal. Es pasar de ser una constructora pública a ser una agencia de gestión urbana.

El modelo de la EDRU opera bajo la figura de Planes Parciales y unidades de actuación urbanística. El proceso se divide en tres pilares:

  1. Habilitación de suelo: La empresa identifica zonas estratégicas (especialmente en el centro y áreas de expansión) que necesitan revitalización.
  2. Gestión de alianzas: Se crean esquemas donde el sector público pone la normativa y la infraestructura básica, mientras que el sector privado desarrolla los proyectos inmobiliarios o comerciales.
  3. Acompañamiento social: A diferencia de modelos anteriores, se busca que los residentes originales no sean simplemente desplazados, sino que puedan integrarse o ser compensados de forma justa mediante programas de gestión social.

En los últimos dos años, la gestión urbana en Cali se ha volcado a proyectos que buscan devolverle la vida al centro y conectar el oriente con el resto de la ciudad.

  • Proyecto Ciudad Paraíso: Ha sido el eje central. En este periodo se ha avanzado en la consolidación de la infraestructura para la futura estación central del MIO y la entrega de unidades residenciales que buscan redensificar el centro de Cali.
  • Renovación en San Pascual: Tras años de estancamiento, la gestión reciente se ha enfocado en agilizar las escrituraciones y en la entrega de las primeras torres de vivienda de interés social (VIS), demostrando que es posible vivir en el centro con estándares modernos.
  • Bulevar del Oriente: Aunque es un proyecto de espacio público, la EDRU ha jugado un papel clave en la visión de desarrollo de este sector, transformando un antiguo canal de aguas en un parque lineal que hoy es referente de apropiación ciudadana.
  • Plan Jarillón: Se han fortalecido las acciones para la reasentación de familias en zonas de riesgo, vinculándolas a proyectos habitacionales que cuentan con servicios básicos garantizado

Si usted es propietario de un inmueble en una zona de renovación, un inversionista interesado o un ciudadano que busca información sobre los proyectos, la EDRU cuenta con canales específicos de atención:

  • Puntos de Atención a la Ciudadanía (PAC): Ubicados directamente en las zonas de influencia de los proyectos (como en el sector de Ciudad Paraíso). Allí puede consultar el estado de su predio o los planes de compensación.
  • Ventanilla Única en la Sede Administrativa: Puede dirigirse a las oficinas principales para radicar peticiones, quejas o reclamos (PQR) sobre procesos de adquisición predial o dudas técnicas.
  • Canales Digitales: A través del portal oficial de la Alcaldía de Cali (sección EDRU), se publican las convocatorias para los desarrolladores y los avances de obra para el control social.

Es fundamental entender que la EDRU no es una inmobiliaria común; es el puente entre el plan de desarrollo de la ciudad y la realidad del territorio. Su éxito depende de que la ciudadanía participe activamente en las mesas de concertación que se convocan para cada nuevo plan parcial.

Cali ya no puede crecer solo hacia los extremos; el futuro está en volver la mirada hacia adentro, optimizando el suelo que ya tenemos y convirtiendo zonas olvidadas en el nuevo corazón productivo de la capital del Valle.

Nubela Meneses