Las agencias S&P y Moody’s advierten sobre la vulnerabilidad fiscal de Colombia y sus consecuencias para la economía y los mercados

En junio de 2025, Colombia enfrentó un duro revés en su perfil financiero internacional tras la rebaja de la calificación de su deuda soberana por parte de S&P Global Ratings y Moody’s. S&P redujo la nota de BB+ a BB, manteniendo una perspectiva negativa, mientras que Moody’s la rebajó de Baa2 a Baa3, el nivel más bajo dentro del grado de inversión. Ambas agencias fundamentaron su decisión en el deterioro de las cuentas fiscales, el aumento sostenido de la deuda pública, la creciente carga de intereses y la suspensión de la regla fiscal, factores que incrementan la percepción de riesgo y afectan la confianza de los inversionistas

Factores del deterioro fiscal

  • El desequilibrio fiscal se amplió a 6,1% del PIB en 2024 y se proyecta que alcance 7,1% en 2025, reflejando la incapacidad del Estado para ajustar el gasto frente a ingresos insuficientes
  • S&P advierte que la deuda neta del gobierno superará el 64% del PIB entre 2025 y 2028, mientras Moody’s estima que la deuda pública general llegará a 59,5% del PIB en 2025, desde 53,4% en 2023
  • La eliminación de los límites fiscales sin una justificación externa ha minado la credibilidad de la política fiscal y la confianza en la disciplina del gasto público
  • El pago de intereses podría representar hasta el 5% del PIB en 2026, reduciendo el margen para inversión social y económica

Consecuencias y riesgos

Las rebajas de calificación tienen efectos directos sobre la economía colombiana:

  • El país enfrentará tasas de interés más altas tanto en mercados externos como internos, encareciendo el acceso al crédito y aumentando la prima de riesgo.
  • La rebaja podría provocar el retiro de fondos extranjeros, especialmente de aquellos que solo invierten en países con grado de inversión, presionando la moneda local y los títulos de deuda pública (TES).
  • Se anticipa mayor volatilidad en el peso colombiano y en los mercados financieros, con potenciales ventas forzadas de TES si se pierden posiciones en índices globales de grado de inversión.
  • La perspectiva negativa implica que, si no se adoptan medidas fiscales contundentes, Colombia podría caer a categorías de mayor riesgo y enfrentar aún más dificultades para acceder a mercados internacionales.

Panorama económico y social

A pesar de la rebaja, la economía colombiana muestra señales de recuperación moderada en 2025. El PIB creció 2,7% en el primer trimestre, impulsado por el consumo privado y la recuperación de sectores clave, y se proyecta un crecimiento anual entre 2,3% y 2,6%, superior al 1,7% de 2024 pero aún por debajo del promedio histórico. La inflación se ha moderado a 5,05% en mayo, con proyecciones de cierre en 4,7%, acercándose a la meta del Banco de la República. El empleo muestra resiliencia, aunque persisten desafíos de informalidad y baja productividad.

En el ámbito social, la pobreza multidimensional continúa descendiendo, situándose cerca del 11,5% en 2025, con avances en zonas urbanas y rurales, aunque persisten desigualdades estructurales.

Perspectivas y retos

Colombia enfrenta el reto de recuperar la confianza de los mercados mediante reformas estructurales que fortalezcan la disciplina fiscal y la competitividad. Sin ajustes profundos, el crecimiento potencial seguirá limitado y la vulnerabilidad fiscal permanecerá elevada, con riesgos de nuevas degradaciones crediticias y mayores restricciones al financiamiento externo. Vendrán varias reformas monetarias y este gobierno, no anuncia ajuste fiscal, que le tocará al otro, en el 2026, con emergencia económica.

Ana Lucia Arango M