El pueblo de Cali se merece un mejor futuro

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 30/07/2022 - 5:20pm
Edicion
586

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

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En esta oportunidad se tata de derrotar las creencias de quienes afirman que los caleños son apáticos y conformistas con la situación que se vive

Se acaba de conmemorar los 486 años de la fundación de la ciudad de Cali categorizada como Distrito Especial Deportivo, Cultural, Empresarial y de Servicios. Entretanto para algunos sectores sociales dicha efemérides solo tiene importancia en la medida en que consideran que “todo tiempo pasado fue mejor”, lo que no implica por supuesto que los caleños no aspiren a tener una mejor ciudad con un nuevo y promisorio futuro de progreso y bienestar social, todo lo cual conlleva a la necesidad de materializar en acciones las inmensas potencialidades del pueblo encaminadas a lograr que resurjan las posibilidades de un verdadero cambio social, que solo será posible con el concurso de todas las clases y grupos sociales empeñados en construir una sociedad más justa y equitativa y de superar las dificultades existentes en diversos aspectos relacionados con el empleo, el transporte, la movilidad, la seguridad, la vivienda, la salud, la educación, etc. Además de rescatar su identidad como garante de los valores democráticos de la cultura en general.

En esta oportunidad se tata de derrotar las creencias de quienes afirman que los caleños son apáticos y conformistas con la situación que se vive, en tanto que en muchos casos son objeto de las manipulaciones de las clases dirigentes que los gobiernan aduciendo para ello la defensa del interés general tras del cual se ocultan los privilegios de determinados sectores de la vida económica, política y social de la ciudad.

Ya es hora de acabar con el culto a la personalidad de ciertos dirigentes políticos y sociales que se han apropiado de los destinos de la sociedad caleña descartándose de esta manera toda posibilidad de cambio social acorde con los intereses y necesidades comunes de la comunidad a la que se ha impuesto una visión aparente e ilusoria del presente y futuro de la sociedad, con la que se busca ocultar la otra cara de una realidad que se vive en medio de la pobreza y de la desigualdad económica y social crecientes con casi un millón de caleños sumidos en la pobreza,  el desarraigo y la violencia producto del desplazamiento de los habitantes de sus barrios tradicionales y por otra parte, de la migración de la región Pacífica de donde viene un gran número de personas que hoy viven en la ciudad de Cali en las peores condiciones económicas y sociales.

Dichos fenómenos cobran especial importancia y significación a pesar de que en las encuestas realizadas por los gobiernos o elaboradas oficiosamente por algunas entidades privadas, aparece que los caleños en un 36.4% se encuentran satisfechos con el trabajo que tienen y con la vida que llevan, lo cual hace parte de la estrategia ideológica y política de los gobiernos tendiente a apaciguar los ánimos de los caleños en su lucha por superar su condición económica y social en medio de la agudización de las contradicciones sociales, comprometiéndose con ello el presente y el futuro de los ciudadanos a quienes el Estado solo les ofrece limosnas disfrazadas de subsidios que poco o nada contribuyen a mejorar su situación.

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visión aparente e ilusoria del presente y futuro de la sociedad, con la que se busca ocultar la otra cara de una realidad que se vive en medio de la pobreza y de la desigualdad económica y social crecientes con casi un millón de caleños sumidos en la pobreza

Y de ahí la responsabilidad que comparten los medios de comunicación respecto de los informes estadísticos que muestran una realidad acomodada a determinados intereses, sin que se realice un profundo análisis en torno a su contenido con lo cual se deforma a la opinión pública y se tergiversa la propia realidad.

ADENDA: La actitud asumida por el alcalde Jorge Iván Ospina de no reinstalar la estatua del fundador de la ciudad de Cali en el denominado Mirador de Belalcázar a condición de que se elabore y se fije una placa en el lugar referenciándose con ello la violencia y despojo realizada por el conquistador contra los pueblos indígenas y afros, si bien es cierto constituye un hecho histórico repudiable que debe ser visibilizado y consignado en los anales de la historia, también es cierto que dicha exigencia tomada al margen de la participación de los ciudadanos, en tratándose  de un asunto de interés general se constituye en un acto violatorio de los fines del Estado Social de Derecho, la convivencia social y la vigencia de un orden justo y democrático.

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