Un denominador común en la actual contienda electoral

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 28/05/2022 - 7:13pm
Edicion
577

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


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En este mismo sentido, los candidatos presidenciales que compiten por el poder del Estado se sienten abanderados del cambio social

En medio del proceso electoral que se adelanta en el país para elegir al próximo presidente que regirá los destinos de la nación, la idea del “cambio social” se ha convertido en el deseo de los ciudadanos que aspiran a que cambie su vida económica, política y social para bien de todos los colombianos, después de padecer los rigores de la pandemia del COVID-19 y de la crisis económica que empobreció aún más a millones de trabajadores independientes, asalariados, profesionales, técnicos, operarios, que derivan sus ingresos del trabajo que realizan y que aspiran a mejorar su condición económica y social.

En este mismo sentido, los candidatos presidenciales que compiten por el poder del Estado se sienten abanderados del cambio social, cada uno por su cuenta tratando de explicar sus propuestas como posibles alternativas de cambio frente a los graves problemas que afrontan el país y sus habitantes.

Según se dice, el “cambio social” no es de izquierda ni de derecha como tampoco es de centro. Así mismo se afirma que de lo que se trata es de que el cambio social se realice sobre lo construido y no al contrario.

Entre tanto, el candidato Hernández plantea la necesidad de acabar con el flagelo de la corrupción, para lo cual -afirma-, que “echará a todos los corruptos del Estado”. De esta manera la lucha contra la corrupción se haría depender básicamente de la voluntad del gobernante y no de las decisiones judiciales como corresponde a un Estado de Derecho.

Por su parte para el candidato Petro, el “cambio social o cambio por la vida” como así lo denomina, conlleva la necesidad de sustituir la economía extractivista basada en la exploración y explotación de los hidrocarburos por una economía fundamentada en la agroindustria alimentaria e industrialización del país en general con las cuales se puedan proveer los recursos suficientes para atender el gasto social, además de gravar con impuestos a los cuatro mil colombianos más ricos del país con el fin de obtener recursos para solventar el creciente déficit fiscal. En su afán desmedido por cambiar la realidad económica y social que vive el país, el candidato pretende colocarse por encima del verdadero poder económico y político representado por los diez monopolios más poderosos de la nación, en tanto que el Estado en su conjunto y en particular la rama ejecutiva tan solo constituye una parte del sistema político general del régimen capitalista colombiano.

De otro lado, el candidato Federico Gutiérrez considerado por su principal opositor como el continuador de la política del gobierno actual, plantea la necesidad de proteger las instituciones del Estado, la propiedad privada, la libertad de empresa, la libre competencia, como la mejor forma para garantizar el “cambio social”.

La experiencia de los últimos 31 años de vigencia de las instituciones del Estado Social de Derecho, no han impedido la aplicación de las políticas neoliberales que han generado más pobreza y desigualdad social y en ningún caso han constituido garantía alguna para evitar la concentración de la riqueza en pocas manos tal como sucede en Colombia.

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Todos los candidatos apelan al método de las reformas con las cuales se pretende introducir una serie de cambios que en lo fundamental no tienen por objeto modificar

Todos los candidatos apelan al método de las reformas con las cuales se pretende introducir una serie de cambios que en lo fundamental no tienen por objeto modificar las bases mismas del sistema económico, político y social, ya que por el contrario,  han facilitado la implementación de políticas públicas con las cuales se ha gobernado al país y que en la actualidad son cuestionadas por los líderes social- demócratas y populistas que dicen interpretar los intereses y las necesidades del pueblo colombiano y se valen de dichas reformas para introducir algunos cambios casi siempre relacionados con los impuestos, la extensión de los beneficios y subsidios a los sectores más vulnerables de la sociedad y al “mejoramiento” de las denominadas clases medias y de pequeños y medianos empresarios del campo y de la ciudad y de la economía de los servicios.

Dichas reformas constituyen un modo de atenuar las contradicciones y conflictos sociales que se presentan inevitablemente en el seno de la sociedad entre el capital y el trabajo como consecuencia de la concentración de la riqueza social en pocas manos como sucede en nuestro país.

Lo anterior no significa en modo alguno que pasadas las elecciones, las fuerzas políticas democráticas y progresistas que vienen de tiempo atrás luchando por el cambio social descarten de plano toda clase de reformas que con su implementación sea posible avanzar por los caminos de la paz, del progreso y bienestar social, la ampliación de la democracia como expresión de la voluntad de amplios sectores sociales de la población y no simplemente de determinados grupos sociales y políticos ligados con la contratación oficial, con lo cual el sentido del cambio social no deja de ser más que una ilusión y una forma de apaciguar los ánimos de quienes luchan en realidad por un verdadero cambio social.


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