Lyda, ciudad y paisaje

Por Benjamin Barne… el Sáb, 20/11/2021 - 11:18pm
Edicion
552

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011


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Afortunadamente para Cali la preocupación por la vegetación y el paisaje en esta ciudad tan maltratada por una arquitectura que además ignora tanto su relieve, clima y tradiciones

Afortunadamente para Cali la preocupación por la vegetación y el paisaje en esta ciudad tan maltratada por una arquitectura que además ignora tanto su relieve, clima y tradiciones, la podrán continuar los arquitectos paisajistas formados por Harold Borrero junto con Lyda Caldas. Pero igualmente hay que popularizar entre autoridades y ciudadanos el libro que nos dejó Lyda, un clásico del arte y la técnica del paisajismo en Colombia. "La flora ornamental tropical y el espacio urbano” fue publicado en 1975 en el boletín Cespedesia, dirigido por Víctor Manuel Patiño, luego por el Banco Popular en l979, y re editado en 2004 con el título de: “Flora en el espacio público”.
Como oportunamente se recuerda en la introducción, pues muchos lectores no son conscientes de ello, “esta región debido a sus condiciones de clima diferenciado y distintos pisos térmicos, ha hecho posible el cultivo de plantas ornamentales tropicales oriundas de prácticamente toda la zona tropical del globo, y aun muchas de climas templados que han encontrado en esta zona geográfica un hábitat propio para su desarrollo. De esta forma la utilización de las especies descritas abarca en América desde la zona sur de los EE.UU. hasta el norte de la argentina, y por lo tanto el libro tiene aplicaciones en toda esta área cuya inmensa mayoría está compuesta por países de habla hispana.”
 

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Y por supuesto en Cali se está en mora de aplicar masivamente sus muchas recomendaciones, planificándolas en su espacio urbano actual creando una fachada verde

Y por supuesto en Cali se está en mora de aplicar masivamente sus muchas recomendaciones, planificándolas en su espacio urbano actual creando una fachada verde punteada por diversos colores que oculte en parte su caótica arquitectura y de sombra a muchos andenes continuos, anchos, llanos, sin obstáculos ni tropezaderos que mucho podrían ayudar a que moverse por la ciudad y su área metropolitana fuera mucho más agradable para todos sus habitantes, y fomentar en ellos el que se identifiquen con su ciudad, tal como se ha propuesto en el nuevo eje urbano y regional para Cali a lo largo del actual corredor férreo, el que incluiría la alameda más larga, alta y colorida del mundo.
Además, varias calles y avenidas de Cali, más amplias y significativas, y en las que su carácter lúdico es primordial, podrían pasar a ser verdaderas alamedas si se las acompañara de largas  filas de grandes árboles; y además las transversales a la larguísima alameda del nuevo eje propuesto serían como sus ramales. Mientras que en el otro extremo, en lugar de poner árboles de navidad de mentiras en las casas, sembrar muchos de verdad en los parques y zonas verdes, pero saber cuáles, cómo y dónde para no causar problemas después, como indica el profesor Carlos Botero (Parábola del higuerón (Caliescribe.com 14/10/2017), en otras palabras, estudiando el libro de Lyda Caldas.
 

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Cabría preguntar si alguna vez nuestras ciudades han calculado lo que representan para su economía las reparaciones de calles, andenes y redes de servicios

Hace medio siglo que señaló que: “Cabría preguntar si alguna vez nuestras ciudades han calculado lo que representan para su economía las reparaciones de calles, andenes y redes de servicios, debido a [la] mala escogencia de especies ornamentales para sus calles y avenidas. Lo mismo podríamos decir no solo de las instituciones sino del público en general.”  Y considerando el que erradamente “los elementos más desconocidos de la flora son aquellos que más se usan en la adecuación del espacio urbano” el estudio de ésta constituye la primera parte de su pertinente libro, y justo por eso su divulgación a todo nivel debería ser parte de un programa de gobierno al respecto. 

Caliescribe edición especial