Construcción de un mejor régimen municipal

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 18/05/2019 - 9:39pm
Edicion
421

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

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Los caleños son muy dados a dejar hacer y dejar pasar las cosas que se suceden en la ciudad

Los caleños son muy dados a dejar hacer y dejar pasar las cosas que se suceden en la ciudad, particularmente relacionadas con el régimen municipal. No nos percatamos que al municipio como entidad fundamental de la división político administrativa del Estado le corresponde de acuerdo con la Constitución Política y la ley, prestar por ejemplo, los servicios públicos, construir las obras públicas necesarias para el progreso urbanístico de la ciudad, ordenar el desarrollo del territorio y sobre todo promover la participación de los ciudadanos en los asuntos de interés general que tengan por objeto el mejoramiento y bienestar de su condición social.

Todo esto solo es posible en la medida en que se cuente con una corporación político administrativa y un alcalde que en su calidad de jefe de la administración local, no solo representen y defiendan a los caleños sino que pongan al servicio del interés general la función administrativa con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía, celeridad, imparcialidad y publicidad, con miras a asegurar el destino de la ciudad y el mejor aprovechamiento de los recursos públicos para beneficio de sus habitantes.

En este sentido una pieza fundamental del ajedrez político administrativo, lo constituye la presentación y aprobación del presupuesto municipal que se nutre de los impuestos que pagan los ciudadanos por diversos conceptos y que en el caso concreto de la ciudad de Cali se invierten en toda clase de proyectos y obras que tan solo benefician a determinados sectores de la población, cuando no es que se dilapidan en la ejecución de obras inconclusas en manos de contratistas que se lucran con los sobrecostos de las mismas, en lo que se podría calificar como una forma aparente de legalizar la corrupción, que como se dice en el argot popular “casi siempre pasa de agache” ante la “vista gorda” de los órganos de control y de ahí que en Cali se haya acuñado la frase de que “aquí no pasa nada”, en tanto que los ciudadanos caleños terminan resignándose ante una realidad que hoy mas que nunca es posible cambiar, si los caleños se resuelven a asumir su papel como actores y autores de su propio destino histórico.

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Lo anterior debe llevar a la comunidad caleña a reflexionar sobre la necesidad de definir ad portas de las próximas elecciones de alcalde y concejales

Lo anterior debe llevar a la comunidad caleña a reflexionar sobre la necesidad de definir ad portas de las próximas elecciones de alcalde y concejales, lo que realmente quiere que sean la ciudad y sus habitantes y no lo que les impongan las clases dirigentes que hoy se preparan para ofrecerle a los caleños “ríos de leche y de miel” para acceder a los cargos de representación popular, lo que implica que los ciudadanos deben estar alertas y adoptar una posición crítica, que les permita desentrañar de las palabras y promesas demagógicas y populistas, el interés que representan y defienden aquellos candidatos que ahora fungen como voceros y defensores de los sectores populares y medios de la población, proponiendo toda clase de proyectos y programas en materia urbanística, de servicios, de movilidad, de seguridad, de empleo, sin decirles cómo los van a afectar tributaria y socialmente y de qué manera se van a financiar,  y que en el fondo no son mas que paliativos detrás de los cuales se ocultan los verdaderos propósitos e intereses de clase, grupo social, económico o político.

La obligación política y moral de los caleños de reflexionar sobre el presente y futuro de la ciudad, constituye un imperativo categórico en momentos en que la actual administración, además de tener sus candidatos, se apresta a presentar al Concejo Municipal el denominado proyecto de acuerdo sobre Cali Distrito Especial, que seguramente se utilizará como plataforma electoral de lanzamiento de varios candidatos, sin que exista la posibilidad real de analizar a profundidad este nuevo modelo político administrativo y territorial de ciudad, que tendrá que estar ligado a las verdaderas necesidades e intereses de la comunidad caleña que hoy se debate en medio de un cúmulo de problemas económicos, políticos, sociales, culturales, ambientales, que se han vuelto casi insolubles, frente a la improvisación, el desgreño administrativo, la politiquería y la corrupción que imperan en la ciudad.

Una vez más llamamos a los caleños a debatir con seriedad y conciencia crítica los problemas que nos aquejan y a movilizarnos en defensa de nuestros propios intereses, en una ciudad que como Cali fue ejemplo de civismo y solidaridad en el país en la lucha por la construcción de un nuevo y mejor régimen municipal.


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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