La educación cívica en Cali

Por Benjamin Barne… el Sáb, 17/07/2021 - 11:00pm
Edicion
534

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011


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Pura carencia de cultura urbana, consecuencia del muy rápido crecimiento de la ciudad

Si bien la inseguridad en Cali es sin duda alguna muy preocupante, el hecho que se ignora es que el mal comportamiento de sus habitantes en el espacio público afecta a todos y sobre todo, todo el día al desplazarse por la ciudad, y por la noche no falta el ruido ajeno de músicas a todo volumen y risotadas histriónicas. Es el acoso permanente a los demás peatones al caminar o en las colas de espera, junto con el irrespeto en las vías a los otros y a las señales y demarcaciones, por parte de los agresivos conductores de camiones, buses, taxis, carros, motos y bicicletas, al que se suman los inoportunos pitos y el ruido de los motores con su silenciador dañado o que se ha alterado para que suene más alto.

Pura carencia de cultura urbana, consecuencia del muy rápido crecimiento de la ciudad con gentes venidas de otras partes que aun no han tenido tiempo para hacerla su ciudad, y de unas autoridades que no se han percatado de lo que esto implica y por lo tanto de la urgencia de una permanente educación cívica para todos, y al mismo tiempo corregir los errores urbanos que coadyuvan al mal comportamiento de todos en el espacio urbano público si no es que directamente llevan al mismo, como es el caso de la carencia de buenos andenes que obliga a caminar por las calzadas o la pésima señalización y demarcación que obliga casi todo el tiempo a no tenerla en cuenta.

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Lo que no se entiende es que todavía no se entienda que mientras que no existan adecuados andenes, y cómodos

Lo que no se entiende es que todavía no se entienda que mientras que no existan adecuados andenes, y cómodos y seguros cruces en las esquinas, es más que ingenuo tratar de enseñarles a los peatones a caminar por ellos; y lo mismo sucede con los conductores en las vías mientras no se corrija su señalización y se regularice su demarcación.

Solo entonces si sería procedente iniciar la educación cívica de los caleños y proceder a controlar el adecuado uso de las calles y avenidas de la ciudad (andenes, calzadas y cruces); educación cívica centrada en el buen uso de la ciudad, incluyendo plazas, parques y zonas verdes, y el disfrute pleno de la vida urbana que todo esto podría entonces ofrecer.
 

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De casi todo lo anterior se ha escrito en esta columna, y repetido a lo largo de dos décadas y algo ha ido quedando pero aún no se ha entendido a fondo

Así la cosas, debería ser muy claro que primero que todo habría que exigir a los responsables del diseño de la ciudad y su territorio -el área metropolitana- el que cuenten con la pertinente educación profesional en el tema (pregrados y especializaciones) y experiencias varias en el mismo (viajes y estadías en otras ciudades). Y sólo cuando existan calzadas y andenes correctamente diseñados, construidos, mantenidos, demarcados y señalizados, entonces sí proceder al control permanente de su correcto y seguro uso por todos los habitantes, por parte de una Policía Municipal que no se limite solamente a los actos puramente delictivos que se dan en el espacio
público.

De casi todo lo anterior se ha escrito en esta columna, y repetido a lo largo de dos décadas y algo ha ido quedando pero aún no se ha entendido a fondo el papel que desempeña la ciudad, en tanto artefacto, en el comportamiento de sus habitantes en ella y con el en su mejor calidad de vida, y en su vida misma, en una ciudad que cuenta con un paisaje y un clima envidiables, pero cada vez más caótica vial, visual y de usos. Ojalá insistir en estos temas sirva para llevar a los ciudadanos de Cali a votar con mayor criterio en las próximas elecciones para escoger un Alcalde y Concejales que sepan apersonarse de todo esto con verdaderos conocimientos, experiencias y experticia a propósito.

Caliescribe edición especial