La seguridad en las videollamadas: ¿qué se puede hacer?

Por Redaccion el Dom, 13/09/2020 - 1:25am
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Cuando la congresista María José Pizarro estaba interviniendo la semana pasada en uno de los debates virtuales de la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes, fue interrumpida en varias ocasiones: primero fue insultada, y después su participación fue completamente bloqueada con videos pornográficos.

Lo mismo le pasó a Luis* cuando hace unas semanas convocó a varios de sus amigos en redes sociales para realizar unas tertulias sobre temas de género por videollamada y compartió el enlace; solo 20 minutos después de haber comenzado la conversación, el diálogo fue saboteado con música fuerte y risas, finalmente comenzaron a aparecer imágenes de contenido sexual en la pantalla de todos los asistentes

Este panorama se ha repetido incontables veces durante los últimos meses, cuando en el aislamiento por la pandemia se aumentó considerablemente el uso de herramientas digitales para hacer videollamadas.

Este fenómeno se esparció tan rápidamente que incluso el FBI, en abril pasado, se pronunció sobre el hecho y rechazó ese tipo de comportamientos que tienen como primera finalidad molestar a las personas conectadas.

“Lo que buscan principalmente es llamar la atención”, asegura Cecilia Pastorino, especialista en seguridad informática de Eset Latinoamérica.

Un nuevo fenómeno

Este tipo de casos ha crecido en una forma tan elevada y en tantos países que ya es conocido como Zoombombing por el nombre de la plataforma de videollamadas Zoom, que se ha convertido en una de las más usadas durante estos meses.

“El Zoombombing es cuando alguien ingresa a una videollamada y lo que buscan principalmente es interrumpir la comunicación. Muestran videos porno, insultos o hacen garabatos, todo con el fin de molestar e interrumpir, y en casos como el que pasó en el Congreso puede también estar relacionado con temas de activismo”, detalla Pastorino.

La experta destaca que este tipo de modalidad es un “engaño de ingeniería social”, así también lo confirma Axel Díaz, director del laboratorio forense de Adalid Corp., empresa especializada en seguridad de la información.

Díaz explica que lo que ocurrió en la Comisión Sexta de la Cámara de Representantes no se debió puntualmente a un ‘hackeo’, sino que fue un “error humano”.

“Seguramente, el atacante hizo un correo muy parecido al que uno de los congresistas pudiera tener, el administrador de la comunicación lo confunde y le autoriza el ingreso. Después de esto comienzan a ejecutar sus acciones de sabotaje”, indica.
Las personas que realizan este tipo de bromas buscan tener nombres muy similares o que luzcan confiables para que se les permita entrar a la llamada.

¿Qué hacer?

Lo principal en este tipo de casos es entender que en estas tecnologías existen muchos riesgos y se deben asumir con el cuidado que lo amerite.

“Hay que ser conscientes de las implicaciones que tiene el mundo virtual y tomar las mismas precauciones que tendríamos si fuera en un espacio presencial”, explica Axel Díaz.

Así mismo, Pastorino señala que es muy importante antes de realizar una videollamada conocer la herramienta en la que se va a realizar, con el fin de identificar las configuraciones con las que se cuenta.

“Familiarícese con las opciones que brindan para configurarlas. Por ejemplo, si la herramienta deja poner una contraseña, hágalo”, precisa Pastorino.
Por otro lado, añade que varias de estas plataformas permiten que haya “una sala de espera para que a los asistentes se les habilite uno por uno para participar” y se les otorguen ciertas características como usar el micrófono, activar la cámara o compartir pantalla.

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