Estados Unidos y el reto de Biden

Por Jean Nicolás Mejía H el Sáb, 05/12/2020 - 9:56pm
Edicion
502

Jean Nicolás Mejía H

Profesional Ciencias políticas - Pontificia Universidad Javeriana Bogotá. 28 años,  Máster en cooperación internacional y organizaciones internacionales de la Universitat de Barcelona


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Los sistemas de cooperación multilateral que con tanto esfuerzo varias organizaciones internacionales como Naciones Unidas

Joe Biden no ha asumido aún funciones presidenciales en EEUU y el terremoto político que causó su elección ya sacude el escenario internacional. La comunidad internacional ve con beneplácito la llegada del demócrata a la Casa Blanca, lo cual en primera medida, es un reflejo claro del daño que dejó Donald Trump en las relaciones internacionales.

Los sistemas de cooperación multilateral que con tanto esfuerzo varias organizaciones internacionales como Naciones Unidas han ayudado a consolidar en los últimos años, no solo veían con desasosiego como el discurso de Donald Trump  cambiaba el rumbo de Estados Unidos hacia un estado políticamente más vertical, menos dispuesto al diálogo social y económicamente más proteccionista -rechazando enérgicamente los acuerdos internacionales y protegiendo los intereses nacionales sobre todas las cosas-, sino también como algunos estados, producto de las secuelas de este discurso, se aprovechaban de ello.

Tal es el caso del Reino Unido, que luego de pertenecer a la comunidad de integración del más alto nivel (La Unión Europea), ha decidido abandonar este rumbo en búsqueda de sus propios intereses. Las propias facturas políticas internas del Reino Unido, permitieron que el “premier” Boris Johnson aprovechara para calar su discurso conservador en el parlamento, y potenciar así el proceso del Bréxit, al mejor estilo de make Gran Britain great again.

 De hecho Johnson, cercano a Trump, logró establecer un plan de unilateralismo en donde el Reino Unido volvería a ser la gran potencia que alguna vez fue, y por supuesto que algunos países no desaprovecharon esta oportunidad, acercándose con suculentos tratados económicos; siendo el primero EEUU con Donald Trump a la cabeza.

Esto a su vez le jugó una mala pasada a la Unión Europea, que veía por una cara de la moneda como su socio tradicional americano (EEUU) se alejaba de sus políticas sociales y no permitía un avance en el comercio conjunto, y por la otra cara de la moneda, como su vecino (Reino Unido) optaba por un Bréxit duro, una salida no pactada de la Unión y sin un pre  acuerdo comercial, acuerdo que hubiera beneficiado a ambos. De hecho, el plazo para establecer un pre acuerdo comercial culmina el 31 de diciembre de este año y aún no hay síntomas de que vaya a lograr. Reino Unido saldrá de la Unión sin un acuerdo sólido y esto afectará a miles de personas naturales y empresarios que se nutren de la relación ya históricamente establecida.

Sin embargo, para la “buena suerte” de la Unión, de los socios tradicionales de EEUU y en general del sistema internacional, Joe Biden empieza a proyectar una política mucho más horizontal, lo que también gusta dentro del territorio norteamericano. Biden ha optado por usar un discurso de la importancia imperativa del gran y urgente rescate que Estados Unidos necesita -lo que en principio se entendería igual que el make america great again de Trump- pero bajo los principios del restablecimiento de buenas relaciones internacionales, de buenas prácticas políticas y de básicamente volver a posicionar a EEUU como la potencia que alguna vez fue, ganándose la confianza de la comunidad internacional.

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En materia social, la administración de Biden busca un sentimiento de homogeneidad política.

En materia social, la administración de Biden busca un sentimiento de homogeneidad política. Al nombrar un comité enteramente formado por mujeres para que integren el equipo de transición que empalmara con el de  Trump, busca proyectar inclusión, algo que su antecesor no tuvo en cuenta. Pero más allá del llamado necesario a la inclusión femenina en la política norteamericana (Biden se anotó un hit en materia de inclusión social al encontrar en su fórmula vicepresidencial a una mujer - primera en ocupar el cargo- que tiene orígenes afro y asiáticos), busca crear y configurar un discurso bastante alentador en una sociedad profundamente fracturada por su antecesor. La gran conclusión que los norteamericanos entienden de esto es: la representación importa.

En materia económica, su primera aproximación fue frenar las expectativas del acuerdo comercial que EEUU estaba adelantando el Reino Unido . Además de dejar Johnson en una posición desfavorable de cara a las negociaciones para una salida pactada de la Unión, pues este acuerdo le daba fuerza  y autonomía económica al Reino Unido, lo que busca Biden también es liderar una iniciativa de inversión interior en temas económicos y comerciales, antes de empezar a hacer acuerdos comerciales con otros países.

La Unión Europea ve con buenos ojos la elección de Biden, pues considera que es la oportunidad perfecta para iniciar una nueva fase de reconfiguración en las relaciones, favoreciendo términos económicos, políticos y sociales. Trump siempre manejó un discurso altamente proteccionista, especialmente con organizaciones regionales pues consideraba que Estados Unidos estaba en una posición de desventaja, por lo que la relación entre ambas partes se enfrió en los últimos años.

La proyección en latinoamérica también es alentadora. El 2021 es un año determinante pues se celebrará en territorio norteamericano la VIII Cumbre de las Américas. Es el escenario ideal para medir y tantear la estrategia y nuevas políticas de cara a la región, en donde se espera que México sea un asunto prioritario: urge renovar las relaciones bilaterales con la administración mexicana de cara a los problemas tradicionales entre la frontera. También se espera que Colombia siga teniendo un papel determinante como socio estratégico en la región, más aún cuando Biden ha dejado entender que exigirá más compromiso en la implementación del Acuerdo de Paz, porque es un acuerdo que tiene compromisos e implicaciones internacionales.

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La conclusión básica, es a no precipitarse de manera eufórica porque el sistema internacional vea con buenos ojos la elección de Biden

De la misma manera, bajo el liderazgo del presidente electo la forma de abordar problemáticas como la situación en Venezuela puede tener resultados interesantes de cara a ejercer una presión internacional más efectiva, y las relaciones con Cuba pueden volver a la vía diplomática; donde las había dejado Obana y que Trump abandonó.

En cuanto a las relaciones con China, Biden ha dejado claro que el enfoque será diferente. Trump logró poner en una situación incómoda al gigante asiático, pero a punta de guerra sucia y discursos que podrían rayar en la xenofobia. Como lo ha expresado en varias ocasiones, Biden quiere una “ contienda inteligente”, y esto significa un cambio -parcial- en las relaciones bilaterales, por lo que los funcionarios chinos esperan un alivio en las tensiones, aunque no un cambio drástico. Biden ha sido enfático en que China es un gran aliado en problemáticas mundiales que en su momento Trump despreció, como el cambio climático, y esto es especialmente alentador en un sistema internacional que pierde confianza en el cooperativismo internacional.

La conclusión básica, es a no precipitarse de manera eufórica porque el sistema internacional vea con buenos ojos la elección de Biden. La proyección que está teniendo su gobierno resalta porque sus principios son totalmente opuestos a los de Trump, pero esto no quiere decir que Biden sea la solución inmediata.  La conclusión racional es que su gobierno será de transición, pues Estados Unidos se encuentra en una posición diferente a nivel internacional a la que estaba hace cuatro años. Biden tiene la oportunidad perfecta para reconstruir una política exterior multilateral, liderar procesos regionales y globales de interés común, así como iniciar con procesos sociales que busquen profundos cambios estructurales, especialmente en aquellas dimensiones que se fracturaron y se agudizaron con Trump, como las cuestiones raciales y la xenofobia.

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