Santos entierra a "Montesquieu"

Por Redaccion Cali… el Sáb, 31/12/2016 - 8:45am

 

*Redacción

Realmente en el 2016, no hubo quien defendiera al ciudadano, ante la ausencia de la separación de los poderes públicos

Hemos terminado un 2016 con la más grande división de colombianos, que nunca había ocurrido en nuestra generación. La propia de ser un país subdesarrollado, la exclusión social por raza, ingresos, pobreza, educación y cultura y ahora con los hechos nuevos, que muestra otras fracturas de nuestra sociedad, frente con el proceso de paz, el plebiscito y la evaluación social,  política, la economía, las instituciones y las ramas del poder público.

El Presidente de la República y el gobierno salen muy mal  calificado, el Congreso sin legitimidad ciudadana, la rama judicial ampliamente cuestionada, esto se ve reflejado en todas las encuestas. Realmente en el 2016, no hubo quien defendiera al ciudadano, ante la ausencia de la separación de los poderes públicos, pues al fallar el ejecutivo debió salir el Congreso de la República, en su facultad constitucional de control , político, pero este fue cooptado o mejor comprado por el ejecutivo a través de sus Ministros, con la no menos famosa “mermelada”.

El No al plebiscito fue la derrota de la refrendación con el pueblo

La nueva división de los colombianos se derivó del proceso es paz llevado con las FARC, sin el prerrequisito de unir en un gran consenso nacional, alrededor de la reinserción pacífica de la guerrilla, pero el acuerdo fue lenta y progresivamente impuesto por el Presidente Santos con la fuerza de los acontecimientos, hasta  llegar a buscar la fecha en que se otorga el Nobel de Paz en Noruega. Viene el jolgorio en Cartagena con la firma del proceso, sin la refrendación popular, convirtiéndose en el OSO DEL AÑO, ante las personalidades que llegaron y cuya borrachera duró pocos días.

El No al plebiscito fue la derrota de la refrendación con el pueblo, produjo el rechazo mayoritario a todo lo que hace el gobierno y materializó esta nueva división de los colombianos, que a pesar del viaje de Santos y Uribe donde el papa, no lograron consolidar nuestra fractura social y política  y por ello, el Santo Padre en Navidad en su mensaje “ Urbi et Orbi “ , hace el llamado a la “ concordia de los colombianos para cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y reconciliación”.

Marcó un final de año, que enfrentó  en las redes sociales, al establecimiento, con los ciudadanos.

Llegamos a la nueva” refrendación en el Congreso, “no constitucional” como lo definieron no pocos constitucionalistas , que mediante una proposición y unos discursos en las cámaras legislativas se reemplazó al constituyente primario, quedando sin verdadero blindaje el proceso de paz con las FARC, que le costará seguramente a nuestra débil democracia, “sangre, sudor y lágrimas “, si el pueblo colombiano vota en contra del proceso de paz , en las elecciones legislativas y presidenciales del próximo año, como probablemente ocurrirá ante la aparición de las redes sociales. Así cerramos empezamos a cerrar el 2016, con la ley de amnistía, aprobada en el congreso de la república, con el rechazo de la oposición política del partido Centro Democrático ( ex Presidente Uribe ), las representación de las víctimas   de la guerrilla y Human Rights Watch

 Y clausuramos el año con la aprobación de la Reforma Tributaria  con el alza y  nuevos impuestos, especialmente para la clase media y los pobres que representan el 97% de los colombianos, dejando también  a los ricos y empresarios, por no construir una reforma estructural, que fuera para la competitividad, quedando solo en una nueva cascada impositiva y fiscalista, para resolverle el problema a Colombia, de no entrar en recesión económica. Pero ante todo, al no existir en el gobierno un plan decidido y creíble, de austeridad y lucha contra la corrupción, marcó un final de año, que enfrentó  en las redes sociales, al establecimiento, con los ciudadanos.

El conejo al NO, la refrendación sin pueblo y la reforma tributaria, han sido el desborde del cauce democrático

La economía  se nos ha ido despedazando y de qué manera, la política colombiana se centró en la “mermelada” y es lo que descuaderna el accionar de gobernabilidad con el indefenso ciudadano, ante el voraz desarrollo económico-político,  de los “regalos” a los congresistas y ofertas a los magistrados, pues la institución más prestigiosa de hace pocos años, la Corte Constitucional, cuerpo de cierre de los procesos judiciales, quedó convertida en el 2016, en una institución  politiquera y corrupta del sistema judicial colombiano. Y como si fuera poco, el Consejo de Estado en un auto admisorio de una demanda  contra el resultado del plebiscito, se va de vacaciones con una sentencia inconstitucional, al asumir competencias que no le corresponde, se vale el Congreso para la refrendación del proceso de paz  y de la que nos ocuparemos al comienzo del año.

Conclusión: El conejo al NO, la refrendación sin pueblo y la reforma tributaria, han sido el desborde del cauce democrático y los colombianos no encontraron un legislativo, ni una justicia que parara al ejecutivo. Por ello, diríamos que Santos acabó con la doctrina de separación de los tres poderes, es decir, enterrado otra vez.  El Barón de Montesquieu.

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