De mentiras y elecciones

Por Moisés Banguer… el Sáb, 05/11/2016 - 7:54am

Por Moises Banguera Pinillo

Había hecho una promesa personal de hacer una pausa con los temas del señor presidente de la republica y echarle un ojito critico a los temas regionales concretamente del pacifico colombiano. Pero frente a la incorrecta utilización del lenguaje político del señor Santos, no queda más remedio que escribir sobre la actualidad y seguir ejerciendo el cuarto poder para mitigar la osadía del establecimiento en cabeza del presidente en la carroza de la nobleza inglesa.

Dice el presidente ante el parlamento de la democracia Británica, donde el veredicto del pueble es sagrado cualquiera fuere su diferencia entre el uno y el otro “el NO gano por poca diferencia, diferencia obtenida a través de engaños y  mentiras…..”. Hagámosle un punteo a lo dicho por el mandatario.

El cuadro es muy diciente, como yo a diferencia del señor presidente, sí considero a los colombianos inteligentes no voy a comentar el cuadro y que cada quien saque sus propias conclusiones.

Cual autoridad moral tiene Santos para desprestigiar el Voto por el NO, argumentando que fue producto de mentiras y manipulaciones, si cuando él es el campeón es esos temas. O es que ya se olvido que gano las elecciones del 2010, diciendo mentiras como “escribo en mármol que no subiré los impuestos” “continuare la seguridad democrática” “yo soy el candidato del presidente y por lo tanto soy el único que continuare su legado”. También dijo que subir el IVA era regresivo porque afectaba el consumo. Claro, el mismo  santos también dijo sin sonrojarse “solo los idiotas no cambian”.

A pesar de tener algunas diferencias con Donald Trump en temas económicos y la incertidumbre por su falta de experiencia, hago fuerza para que gane las elecciones del martes 8 de noviembre en los EE.UU. es necesario derrotar a los medios parcializados, al establecimiento, a la mala política exterior y la falta de conservadurismo y autoridad de Obama.

En Timbiqui Cauca, habrá nuevas elecciones por la salida jurídica del alcalde elegido en las elecciones ordinarias del año pasado. Otra vez suena la fiesta que pone a sus habitantes a distraerse con una campaña que como siempre será polarizante, de amigos y enemigos, de compra de votos, de oportunismo y de montaje de microempresas que pretenden de todo, menos del interés general, el bien común de un pueblo sin oportunidades, sin vías, sin servicios básicos, sin educación o de mala calidad, sin salud, con desempleo, con grupos ilegales y con la corrupción rampante.

Suenan candidatos de todas las especies, algunos ya parecen tener puestos fijos en los tarjetones, parecen obsesionados con el cargo o con un interés de tener gloria o empleo; tienen todo su derecho. Pero en la democracia la alternancia de poder es propio de la alternancia de opciones para el constituyente primario, pilar fundamental de una democracia efectiva. Otros se presentan sin experiencias en lo público con ganas de gobernar un pueblo que se siente a la deriva y que después de los malos gobiernos cualquiera cree que puede manejar el timón, donde lo único que importa es gastar el presupuesto  sin orientación fiscal, sin resultados y sin indicadores que muestren el principio de un espiral de desarrollo sostenible.

Que sea esta la última oportunidad que el pueblo tenga que escoger el menos peor, que sea esta la última ocasión que los candidatos nacen de su propia ansia de poder; que sea esta la última elección que Timbiqui pierda. El pueblo tiene que prepararse para que lo gobierne un Alcalde que sume el mayor consenso posible, que sea producto del anhelo de la comunidad por sus capacidades, sus ejecutorias, por su conocimiento de lo público y por su amor demostrado a su pueblo, a su gente y a su comunidad en el trasegar de su vida profesional, social y humana.   

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