El guayabo de Juampa - Farc y del Sí

Por Moisés Banguer… el Sáb, 24/09/2016 - 11:45am

Por Moises Banguera Pinillo

Llevo 50 años sin saber la verdad sobre la muerte de mi padre, entre esos el lugar donde ocurrió el accidente, a pesar que lo tenía a 10 kilómetros del lugar de mi residencia y que no necesitaba carros ni avión para llegar, no me intereso preguntar o exigir verdad, ni saber los pormenores de mi victimario (la naturaleza) ni la irresponsabilidad del estado ni del patrón de él, al permitir ejecutar trabajos de alto riesgo sin los mínimos requisitos de prevención.

Por eso no me como el cuento de aquellos que por venderse al gobierno o convencer a otros, salen a decir a los medios que lo principal para una víctima es saber la verdad; eso no es cierto, saber la verdad te puede multiplicar el odio, llenar de fabulas el devenir de tu vida, cobrar venganza o simplemente encontrar pared en tu mente que llevaras por el resto de tu vida. La verdad es importante cuando tienes a alguien desaparecido, cuando no se sabe que paso con el cuerpo etc.

Otra mentira, lo importante es pedir perdón; pedir perdón es una frase prostituida que sirve como adorno para legitimar un daño. A diario lo dicen los taxistas, los conductores de buses y mulas, los conductores violentos, los niños y las personas mal educados.

El compromiso de no repetición, que si bien es un alivio a la victima porque pierde el miedo a que no haya retaliación en su entorno familiar; este compromiso sí es bueno para la sociedad, aun que no resarce el daño pero permite conservar vidas hacia futuro.

Sin duda alguna la sanción a los victimarios no debe estar encaminada a lo que las victimas digan, la sanción debe ser social por eso no me cabe ninguna duda que la sanción ejemplarizante es la prisión penitenciaria y la reparación material, así esta no se pague en una cárcel, por eso lo que establece el JEP es ridículo, burla  a la sociedad y estimula el crimen a futuro.

Este proceso de paz del señor Santos, en mi criterio solo permitirá la jubilación y repatriación de unos ancianos que hace tiempo la seguridad democrática y el plan Colombia los había llevado al exilio, permitirá el lavado de activos ilícitos más grande del mundo, permitirá la revolución histórica del micro tráfico a través del crecimiento geométrico del narcotráfico y la alianza milicias de las farc – bacrin, permitirá la toma de la ruralidad de Colombia de la filosofía del socialismo siglo XXI y el desplazamiento de los partidos políticos tradicionales.

También servirá para tomarse la justicia, la cual bajo lo dicho en el texto de la Habana “actuaron directa o indirectamente en el conflicto armado” llevaran a ese tribunal de las farc al empresariado, a los parapolíticos, a los militares, políticos y a todos quienes de alguna manera serán obstáculos para la implementación de las tesis de la plataforma política de las farc. Solo tendrán franquicia quienes impulsaron la farc – política… No es extraño que el propio Santos por haber sido el máximo contradictor de Chaves cuando se amparaba en Uribe haya firmado su propia sentencia.

También servirá para descuadernar al país, este pacto de la Habana volverá a Colombia ingobernable, tendremos la constitución más grande y contradictoria del mundo, seremos un país dividido, polarizado e irreconciliable, volveremos a la vieja época de la pelea entre ricos y pobres: entre derecha e izquierda; entre la periferia y la ciudad; entre la unión de indios – negros contra mestizos y lo más probable se dividirá el territorio entre quienes aceptan el nuevo modelo de gobierno negociado en la habana y quienes pretendemos seguir en un modelo neo - conservador.

Cuando la burbuja de la emoción nos aterrice tal cual como paso con el Caguan donde todos estábamos emocionados, salvo Uribe. O cuando se firmo la constitución del 91 cuando pensamos que por arte de magia llegaba la nueva Colombia  y nos encontremos con la realidad, realidad fácil de ver hoy; quien puede creer, que porque 7.000 hombres dejen de andar por miles de kilómetros que tiene la geografía colombiana va a llover paz, riqueza o bienestar. La única realidad que nos quedara es que entregamos la soberanía  y la justicia (JEP), estimulamos nuevas violencias, incrustamos a la economía miles de recursos que romperán el molde económico, pusimos al ratón a cuidar el queso del narcotráfico y dividimos profundamente el país y la nación.

Todo esto lo pagara Juanpa, por traicionar a sus electores, a su país, por su terquedad, por su vanidad, por gobernar de espaldas a sus conciudadanos, por comprar elecciones, por ser un dictador y fundamentalmente por no amar a la patria y no ser parte de esta nación, sino ser un idiota de la diplomacia superflua y narciso de la aristocracia extranjera. 

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