¿Monopolio de licores?

Por Moisés Banguer… el Sáb, 30/01/2016 - 1:20pm

Por Moisés Banguera Pinillo

Para que exista un monopolio, es necesario que en dicho mercado no existan productos sustitutos, es decir, no existe ningún otro bien que pueda reemplazar el producto determinado y, por lo tanto, es la única alternativa que tiene el consumidor para comprar. Suele definirse también como «mercado en el que sólo hay un vendedor», pero dicha definición se correspondería más con el concepto de monopolio puro.

El monopolista controla la cantidad de producción y el precio, aunque no de manera simultánea, dado que la elección de la producción o del precio determinan la posición que se tiene respecto al otro; vale decir, el monopolio podría determinar en primer lugar la tasa de producción que maximiza sus ganancias para luego, determinar, mediante el uso de la curva de demanda, el precio máximo que puede cobrarse para vender dicha producción.

Al respecto, cabe preguntarse. En realidad existe monopolio de licores a favor de los Departamentos Colombia?

La verdad no se ha profundizado mucho sobre el tema, varias leyes tienen contenidos simples como la ley 4 de 1913, ley 14 de 1983, decreto 1222 de 1986, constitución colombiana de 1991, articulo 336, ley 782 de 2002, articulo 51entre otras en las cuales se reitera la monopolización de la producción, introducción y venta de los licores en cabeza de las Asambleas Departamentales.

Las Asambleas y los gobiernos Departamentales al comienzo la gran mayoría crearon fábricas o licoreras propias para ejercer el monopolio de la producción y comercialización de los licores producidos en la región, pero por causas como la corrupción, la politiquería y la ineficiencia administrativa hoy solo quedan 5 maltrechas licoreras oficiales.

En realidad los Departamentos han sido débiles y jamás han explotado esta ventaja otorgada en la Constitución Colombiana y en varias leyes sobre el monopolio de licores. Cuando debieron aprovechar el aval legal para exprimir el consumo de bebidas alcohólicas a través de una producción controlada y un precio manejado a favor de las rentas Departamentales. Han hecho todo lo contrario. La facultad para permitir la introducción de licores debió aprovecharse en virtud de la utilidad generada en la participación en el precio por cada botella vendida generando altos volúmenes de consumos, con un precio justo y equitativo y, no como ha sucedido que en algunos casos esta facultad se ha utilizado para chantajear y sacar provecho propio o político de su organización y en otros casos para proteger empresas ineficientes y corruptas.

El control de la producción, comercialización y venta de los licores como toda talanquera no ha servido para controlar la Comercialización, porque los Departamentos no controlan las fronteras, no controlan la oferta, no controlan los distribuidores debido a que carecen de las herramientas efectivas para que las autoridades hagan la tarea, aun peor no tienen mecanismos de verificación fiables para que los consumidores ayuden a realizar un auto control. Además la práctica de negar permisos de introducción y el cobro de tarifas diferenciales e inequitativas han alimentado mucho más el contrabando y la falsificación de licores.

También se han equivocados los gobiernos Departamentales  al no identificar claramente su fortaleza dentro de las categorías de licores. El fuerte de las regiones son los aguardientes, al crecer esta categoría la participación de cada licorera oficial es mayor y la riqueza nacional se beneficia, en razón a que el aguardiente no tiene competencia internacional, la debilidad de esta categoría o su competencia son los aguardientes falsificados y los artesanales, estos últimos no rentan a los Departamentos pero fortalecen las economías familiares campesinas.

Cada vez que me preguntan qué pasara en el Valle del Cauca cuando se abran fronteras en respuesta a los TLC respondo lo siguiente: Las fronteras internacionales del Valle del Cauca están abiertas desde la apertura económica, aquí se encuentran todos los licores del mundo que tengan alguna demanda, pocos de manera legal y muchos de manera fraudulenta. Siendo así es mejor permitir su entrada de manera legal para que renten al Departamento, haya un justo precio y en consecuencia una competencia leal. Es decir las fronteras ilegalmente están abiertas y las administraciones legalmente las tienen cerradas con el argumento de proteger las licoreras oficiales, pero las cifras demuestran lo contrario,  estas han reducidos sus ventas los últimos 10 años en más del 30%. Conclusión no ha sido efectiva para las rentas de los Departamentos ni para las licoreras oficiales el cierre legal de fronteras, por el contrario ha estimulado la cultura de lo ilegal y la competencia desleal.

Entones me pregunto. Que va a pasar con las licoreras oficiales, como se puede detener esa curva a la liquidación de las mismas?

Para salvar las licoreras oficiales no es a través de la alharaca nacionalista, ni de atacar los TLC, ni de proteger a la vieja ultranza del discurso comunista, ni de oponerse a las políticas del gobierno. A mi modo de ver la única manera de salvarlas es haciendo todo lo contrario a lo que hoy se hace. Los congresistas que creen que al equiparar la tarifa de los licores importados a los nacionales se pone en desventaja a los productos nacionales, es importante que sepan que hoy en un 95% los licores importados entran y no pagan impuestos ($ 20.240 por botella), por eso lo importante es que así sea que paguen menos pero que paguen y haya competencia leal, en este sentido lo que se debe aprovechar es decirle a las multinacionales que producen los whiskies, vodka, tequilas y rones que nos permitan controlar el pago del impuesto al consumo o la participación en la fuente, es decir en las propias fábricas o puerto destino.

En el mismo orden es urgente que en la ley se obligue a las Asambleas Departamentales fumigar la politiquería de las Licoreras oficiales, para que sea efectivo es necesario que el gerente tengan periodo fijo y se nombre por concurso, que la junta directiva tenga independencia, con requisitos iguales a los del gerente, con periodo fijo y salarios; y se establezcan prácticas de gobiernos corporativos (liderazgo para la eficiencia; liderazgo para la probidad; liderazgo con responsabilidad; liderazgo que es transparente y rinde cuentas).

Que el Gobernador sea un miembro más de la Junta Directiva de la empresa, que no tengan injerencia en los gastos, ni en los nombramientos del equipo directivo del Gerente. Tomar esta decisión con los resultados de las licoreras oficiales en el último año debería ser fácil si los Gobernantes pensaran en resolver la crisis económica de la salud y el deporte, pero me temo que estoy sembrando en terreno árido no porque carezca de razón mis sueños, sino porque al romper la práctica de gobiernos ineficientes por gobiernos corporativos se puede desfinanciar las fuentes de recursos para la politiquería. 

Ningún estudio muestra que el consumo perca pita en litros de alcohol haya reducido en Colombia, las licoreras oficiales han estado protegidas durante muchos años, esta protección las ha llevado al aperezamiento innovador y, solo se han dedicado a producir y esperar que sus ventas se incrementen a través de ventajas supuestas del monopolio como cierre de fronteras, impuestos más altos, precios techos, prohibir participación en eventos a la competencia y los resultados solo demuestran un decrecimiento acelerado de los recursos con destino a la salud. Están tan protegidas las licoreras como botín político y de mermelada que nadie las culpa de los problemas de los hospitales y en el caso preciso del Valle nadie habla de su culpa en el descalabro del cierre financiero del Departamento del Valle.

Esto demuestra que los Departamentos en Colombia no han sabido explotar en su natura las ventajas del monopolio rentístico de licores en beneficio de la generación de recursos a favor de la salud y de la educación.  El poder dominante sobre la producción, introducción y venta de licores ha sido desperdiciado por incompetencia, ignorancia, negligencia, politiquería o cualquier otra clase de detrimento o corrupción.

El estado Colombiano solo debe proteger la categoría de aguardiente como bebida ancestral, cultural y propia tanto en su producción como en su comercialización; debe si permitir la competencia interna de esta categoría para que se siembre cada vez más en los gustos de los Colombianos y extranjeros. En las otras categorías debe haber competencia y explotación al máximo del monopolio en la participación del precio (ejerciendo control en cada botella y cobrando el precio justo), en su producción y en la introducción (vinos, whiskies, rones, cervezas).  Creo y estoy convencido que dividir la tarifa en un % por grado alcoholimétrico y otro por ad valoren permitirá un cobro de impuesto al consumo y/o participación a los licores equitativo, progresivo y justo que disminuirá los altos niveles de contrabando de los licores importados.

En Colombia legalmente solo hay guerra de fronteras entre las licoreras nacionales, los importados, contrabando y los falsificados tienen fronteras libres y con buenas carreteras

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