Mejores servicios

Por Benjamin Barne… el Sáb, 25/06/2011 - 2:36pm

 

Por: Benjamín Barney Caldas

Para empezar, en una ciudad una buena administración pública de debe propiciar que sus ciudadanos puedan habitar, movilizarse, trabajar, comerciar, estudiar, recrearse y hacer deporte con seguridad, eficiencia y placer, lo que implica que su diseño urbano debe ser adecuado a su clima, paisajes y tradiciones arquitectónicas, que pasan a ser su marco de referencia. También debe procurar que los ciudadanos sepan cómo vivir bien en ella, que su vida sea más significativa, considerando que en nuestro caso en las ciudades más grandes son gentes con diferencias culturales, sociales y económicas, y que muchos han llegado recientemente de otras partes por lo que hay que enseñarles cómo, y hacerlo permanentemente y por todos los medios. Hay que entender que la educación ciudadana es clave para tener buenos servicios públicos.

Por eso una buena administración debe velar por que los servicios básicos de agua, alcantarillado, energía, comunicaciones y recolección y disposición de las basuras, sean correctamente usados, además de eficientes y económicos. Y es muy importante, por supuesto, que controle que no se den abusos ni desperdicios, especialmente el de agua potable, que en nuestras ciudades raya en lo criminal. Por eso las tarifas deberían variar significativamente, no sólo en función del estrato socio económico, sino por el consumo, y de manera significativa, lo cual es muy fácil hacerlo, pues solo bastaría con escalonar los topes actuales, y de tal manera que su costo al usuario se multiplique a medida que aumenta su consumo, mucho más que la actual Tarifa Ponderada, al punto que lo disuada de desperdiciarla y castigarlo cuando se descuida.

Igualmente, el transporte público, además de ser eficiente y económico, debe ser también placentero y no apenas agradable, y sin duda didáctico. Para lo cual debe considerar que comienza en la puerta de la casa y termina en la de la escuela, oficina o donde sea que se vaya, y viceversa. De ahí que el elemento más importante de un sistema integrado de transporte público deben ser los andenes, y que los demás elementos no solo son los taxis, buses y trenes, que constituyan su componente colectivo, sino especialmente las bicicletas.

Que se debe poder pasar de uno a otro medio con facilidad, y de allí que sea fundamental que en los vehículos mismos como en sus paradas y estaciones, haya sitios para las bicicletas, ya sea a para transportarlas o para guardarlas.

Una buena administración pública debe partir de que por los andenes circulamos todos en algún momento de nuestra vida cotidiana, y de ahí que sean el espacio público por excelencia pues en él se encuentran los ciudadanos; son el ámbito primario de la democracia. Sin andenes no hay ciudadanos y sin ciudadanos no hay ciudad. Por eso su suelo debe ser agradable, parejo y no resbaloso cuando se moja, y deben ser amplios, arborizados, llanos y sin barreras, y tener pasos peatonales adecuados en todas las esquinas, y su sardinel no debe ser alto para que sea fácil subir al andén al bajarse de los carros o lo contrario.

Los bolardos se hacen entonces necesarios en algunas zonas, pero deben ser apenas los necesarios, lo más sencillos y discretos posible y fácilmente visibles por peatones y automovilistas.

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