La penumbra del alumbrado navideño. Cali

Por Guillermo E. U… el Sáb, 31/10/2020 - 10:46pm
Edicion
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Las luces navideñas simbolizan el nacimiento de Jesús, la llegada de la luz al mundo. La tradición, en principio usando velas


Por Guillermo E. Ulloa Tenorio

Economista de la Universidad Jesuita College of the Holy Cross en Estados Unidos, diplomado en alta dirección empresarial INALDE y Universidad de la Sabana. Gerente General INVICALI, INDUSTRIA DE LICORES DEL VALLE, Secretario General de la Alcaldía. Ha ocupado posiciones de alta gerencia en el sector privado financiero y comercial.


Las luces navideñas simbolizan el nacimiento de Jesús, la llegada de la luz al mundo. La tradición, en principio usando velas, coincide con la llegada de los días mas cortos y fríos del hemisferio norte del mes de diciembre. En el siglo VIII San Bonifacio, el padre del árbol de navidad, en aras de eliminar símbolos paganos nórdicos, que celebraban el 26 de diciembre el nacimiento de FREY, dios de la fertilidad y del sol, sustituyó la tradición con velas como símbolo de la luz de Cristo.

Posteriormente con el invento de la bombilla eléctrica, Edward H. Johnson, socio del científico Thomas A. Edison, creador de la bombilla incandescente, adornó con bombillas multicolor su árbol de navidad, tradición que se trasladó a los parques y avenidas de las primeras ciudades que contaban con electricidad.

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Cali siguió el ejemplo unos años después, y año tras año la ciudad se engalana, desde el 7 de diciembre, día de las velitas, con la decoración navideña.

En la década de los años treinta del siglo pasado se vistió por primera vez el tradicional árbol de navidad del Rockefeller Center en Nueva York, con luces y despertó en el mundo entero la decoración del alumbrado navideño.

En 1967, la Empresas Publicas de Medellín, dio rienda suelta a la imaginación paisa, convirtiendo la ciudad en epicentro ejemplarizante del alumbrado navideño colombiano.

Cali siguió el ejemplo unos años después, y año tras año la ciudad se engalana, desde el 7 de diciembre, día de las velitas, con la decoración navideña.

Sin embargo, el año 2020, el cual pasará a los anales de la historia, como el año atípico de la pandemia, nos ha hecho reflexionar y cambiar costumbres ante la amenaza de contagio de la mortal enfermedad.

No realizar algunos eventos, por prudencia y salud, no es un desastre cultural.

En este sentido y con preocupación no estoy de acuerdo con la intención del alcalde Ospina en celebrar la Feria de Cali 2020, ni presencial, ni virtual y mucho menos con el escandaloso costo de $ 11 mil millones. El clamor ciudadano de rechazo ha sido enérgico. Se generaliza la protesta proponiendo destinar los recursos a programas de sostenibilidad cultural, seguridad y alimentación.

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El alcalde no debe borrar con el codo de la torpeza lo escrito acertadamente con la mano de la prudencia

No obstante el rechazo, sorprendió la administración municipal anunciando que se realizaría el alumbrado navideño virtual a un costo de $ 10,300 millones, lo cual se suma a la polémica del costo de la feria virtual.

El Gerente de EMCALI, apenas estrenando cargo directivo, aduciendo normatividad legal sostiene equivocadamente que los recursos del alumbrado deben ejecutarse, situación totalmente alejada de la realidad de salud que hoy presenciamos.

Independientemente de la triangulación, favoreciendo contratistas tercerizados, la pregunta lógica, racional y de sentido común es;

¿Estamos siendo gobernados por administradores botaratas, derrochadores, que no aprecian el esfuerzo individual ciudadano para pagar su contribución?

El alcalde no debe borrar con el codo de la torpeza lo escrito acertadamente con la mano de la prudencia en el tema de la pandemia.  

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