Legalización de la flor de la marihuana

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 31/07/2021 - 9:09am
Edicion
536

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


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Al respecto no deja de ser paradójico el hecho de que un cultivo que tradicionalmente era considerado como ilícito

La decisión del presidente Duque de autorizar el cultivo y mercadeo de la flor de la marihuana con fines medicinales, plantea no obstante una verdadera paradoja, caracterizada en general por la existencia de varios juicios excluyentes y contradictorios pero igualmente demostrables desde el punto de vista de la lógica formal, independientemente si sus proposiciones son falsas o verdaderas, razón esta que nos debe llevar a descubrir las fuentes de las mismas y los medios para eliminarlas en este caso con base en el análisis dialéctico y gnoseológico derivado de la realidad social.

Al respecto no deja de ser paradójico el hecho de que un cultivo que tradicionalmente era considerado como ilícito, de la noche a la mañana se considere como un negocio lícito que supuestamente acabaría con la violencia en el campo y el narcotráfico, al tiempo que le abriría la puerta al país para su producción y venta en el mercado interno e internacional a cargo del gran capital, que además le generaría al Estado una nueva fuente de ingresos fiscales.

No falta incluso quienes argumenten que con la legalización y formalización de este nuevo renglón de la economía, los gobiernos de turno podrán elaborar políticas más eficaces y eficientes para atender las necesidades del campo y de los campesinos, sumidos en la pobreza y la miseria. Así mismo se advierte la posibilidad de industrializar su consumo con la producción de nuevos productos alimenticios, bebidas, jabones, medicinas, etc. Con ello no pretendemos desconocer la posibilidad de utilizar el cannabis medicinal para el tratamiento de algunas enfermedades, con las cuales se viene experimentando desde hace algún tiempo con algunos resultados positivos.

Con base en la experiencia de otros países en donde se ha legalizado dicho cultivo con fines medicinales, el mercado del producto se ha convertido en un receptor no solo de la demanda del canabis legal sino de aquel que se produce ilegalmente. Al respecto se considera que con la legalización de dicho cultivo el país podría contar con un potencial igual o superior a los 62 mil millones de dólares para el año 2024, los cuales entrarían en la economía nacional estimulando de esta manera su crecimiento y desarrollo.

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Así las cosas tenemos que, “la mata que mata” se convertiría en la mata que “sana y genera prosperidad a los colombianos”

Así las cosas tenemos que, “la mata que mata” se convertiría en la mata que “sana y genera prosperidad a los colombianos” transformándose en “una oportunidad” que por ningún motivo según se dice, se debe desaprovechar en momentos en que en países como los Estados Unidos de Norteamérica existe la posibilidad de descriminalizar la producción, distribución y consumo de la yerba y de otras drogas prohibidas a nivel del Estado federal.

La legalización del cultivo de la flor de la marihuana constituye el primer paso para la legalización de todos los demás estupefacientes con las limitaciones del caso como sucede en otros países.

Esta circunstancia no solo predispone la conciencia y la voluntad de los individuos sino que restringe y deforma la realidad de una sociedad que atraviesa por una situación difícil relacionada con la crisis económica, política y social agravada con la pandemia del COVID-19 y que en el fondo es producto de las contradicciones y conflictos sociales, frente a los cuales la legalización de los cultivos y del consumo de la marihuana bajo diversas formas y modalidades, no constituye ninguna alternativa de solución para acabar con la violencia, el narcotráfico ni para reducir la pobreza y la desigualdad social como tampoco para redimir al campesino tal como afirman sus defensores que más bien terminarán beneficiándose del negocio desde el punto de vista económico, particularmente de los grandes inversionistas extranjeros cuyo propósito va más allá de las proposiciones lógicas contenidas en las paradojas gubernamentales. 


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