Cali está en el puesto 30 de 32 ciudades para hacer negocios

Por Efraim del Cam… el Sáb, 29/06/2019 - 2:00am
Edicion
427

Efraim del Campo Parra

Politólogo con maestría en Política (Sheffield, UK), y ciencias políticas y relaciones internacionales (Ginebra, Suiza). He sido consultor en programas de desarrollo económico sostenible para la Organización internacional de Trabajo (Suiza) y la Cámara de Comercio Hispanoamericana de Carolina del Norte. Especialista en desarrollo sostenible y política pública.


Recurrentemente la Cámara de Comercio de Cali, las universidades y el sector empresarial han impulsado espacios para discutir las condiciones necesarias para que Cali sea un polo nacional de emprendimiento. No obstante, revisando el informe de Doing Business del Banco Mundial (2018), se encuentra que Cali está en el puesto 30 de 32 ciudades para hacer negocios, después de Mocoa y Pasto. ¿Que estamos haciendo mal? ¿Sera que la innovación y emprendimiento no son una prioridad para nuestros gobernantes, empresarios y centros universitarios? 

Para comenzar, todos queremos –en el discurso- convertir a Cali en un paraíso de la innovación tecnológica tipo Silicon Valley (U.S.) o Silicon Wadi (Israel), pero ¿son realmente esos nuestros referentes? o ¿será que debemos construir nuestros propios modelos considerando las particularidades culturales, educativas, económicas y fiscales, con sus bondades o restricciones?. Es importante entender que no es posible desarrollar un emprendimiento basado en la innovación, es decir en el conocimiento, si no hay una política pública fuerte en todos los niveles del Estado orientado a generar las condiciones para la innovación y el emprendimiento y una estrategia de financiación robusta.  Todos los centros de innovación y emprendimiento exitosos en el mundo, han sido el resultado de políticas públicas que permiten el desarrollo y articulación de nuevos conocimientos con las necesidades del mercado.

sdvdd
En contextos como los de Colombia bajar los impuestos e incrementar las exenciones, como incentivos económicos para la innovación empresarial, no han dado los resultados esperados para dinamizar la economía

Empresas como Uber, Google, Amazon o Spotify no son empresas creadas por generación espontánea, son el resultado de procesos que han contado con las condiciones sociales, empresariales, privadas  y públicas adecuadas. Para nuestro caso, es fundamental contar con el del Estado, empezando para contar con una educación de alta calidad, ya que este es el factor que permite desarrollar nuevos conocimientos y tecnologías para innovar en los sectores tradicionales de la economía y para impulsar otros nuevos que jalonen el desarrollo local y nacional.

No basta con brindar recursos a la universidad pública ni al SENA para que sobreviva el año fiscal. Lo que se necesita es una política que financie proyectos de investigación de alto impacto, que agreguen valor a la sociedad y a la economía, cuyos resultados permitan innovaciones productivas y sociales, nuevos emprendimientos, la generación de empleo digno y el cuidado el medio ambiente. La financiación de pequeños proyectos universitarios y capacitando a las personas en el SENA para emprendimientos de sobrevivencia no nos permitirá llegar muy lejos. Se requiere formar personas que piensen “out of the box” para que desarrollen ideas disruptivas en un ambiente favorable. Me pregunto ¿cuál es el impacto que están generando los recursos de regalías en la consolidación de capacidades científico-técnicas a nivel nacional y en las regiones?, Cuántos centros o programas de investigación de alto nivel se están financiando y en qué regiones?, o al menos ¿cuántas becas para doctorados en centros de alto nivel internacional se están otorgando al año?

En contextos como los de Colombia bajar los impuestos e incrementar las exenciones, como incentivos económicos para la innovación empresarial, no han dado los resultados esperados para dinamizar la economía. Se requiere crear las condiciones apropiadas para la innovación consolidando un “ecosistema” basado en una política pública de largo plazo, liderado por instituciones para el fomento y apoyo con capacidad de integrar en tono a objetivos y metas compartidas a las diferentes agencias del Estado, al sector empresarial –público y privado- , al sector educativo y a otros actores de la sociedad civil. Es fundamental garantizar las condiciones de seguridad, apoyo financiero (créditos blandos o no retornables por resultados), asesoría legal, capacitación a la medida, mecanismos para la promoción y el mercadeo de nuevos bienes y servicios (ruedas de negocios, participación en ferias internacionales) y espacios de culturales/sociales que permitan el intercambio de ideas y aprendizajes.

Si de verdad nuestros líderes políticos entendieran los procesos y condiciones a través de los cuales el emprendimiento e innovación surgen, seguramente harían lo necesario para establecer una plataforma amplia para el fomento y apoyo al emprendimiento basado en la innovación, que vaya más allá del afán de protagonismo del gobierno de turno. Pensar en serio cuesta. En este sentido, sería bueno abrir debates entre los candidatos a la alcaldía y gobernación para discutir sus propuestas para impulsar a Cali como un centro de emprendimiento. De lo contrario seguiremos siendo una ciudad poco competitiva, llena de “emprendimientos” informales que realmente no constituyen opciones de vida para los involucrados ni núcleos de desarrollo socioeconómico.

Búsqueda personalizada

aerdhbadf