Colombia no se amilana

Por Moisés Banguer… el Sáb, 29/05/2021 - 10:27am
Edicion
527

Moisés Banguera Pinillo 


Cualquier iluso se cree el cuento, que Colombia es una nación fallida, desalmada, desesperanzada, parecido a una dictadura, con guerra civil, sin instituciones, casi una guarida.

Lo grave en este contexto,  está en que el pueblo o mejor la gran mayoría deja que las redes o medios distintos perforen su pensamiento y se crean el cuento. Colombia ha sido y es una nación de gente verraca, de distintas razas, que desde sus arraigos han sabido sortear las dificultades propias de la naturaleza sin quejarse, sin descansar y con resiliencia llevamos 200 años de vida Republicana con fracasos y éxitos como nación.

FARC en Cuba
Las FARC en Cuba

La combinación de sucesivos fracasos para llegar al éxito o sobre vivir, ha sido un masoquismo que nos lleva a ser un pueblo feliz en medio de la adversidad y ese es Colombia. Los 50 años de plomos, desmanes, extorsión y barbarie de la farc, no nos amilanaron, por el contrario, ellos les gustó nuestra democracia y después de tomar mojitos en Cuba, hoy son felices  aprovechándose de la aristocracia que siempre pusieron como excusa para echarnos explosivos o destruir pueblos.

Los años de barbarie, destrucción y desprecio generados por las auto defensas, tampoco nos desajustaron ni nos destruyeron, por el contrario ellos pagaron cárcel pero se robaron la felicidad de las víctimas, dejándolas sin sus reparaciones  justas y con verdades parciales.

Pablo Escobar y el narcotráfico creyeron que con el poder del dinero podían corromper a todos los colombianos, pero la sociedad aguantó con determinación los bombazos por tierra y por aire y al final ellos volaron extraditados, abatidos o cayeron en manos de la justicia, inclusive pidiendo hotel 5 estrellas al presidente de la época.

Paramilitares
Paramilitares

La mezcla de guerrillas, paramilitares, narcotráfico, corrupción política y judicial en otro país cualquiera sería la mezcla perfecta para que la sociedad claudicara frente al crimen y se convirtiese en  una nación fallida. Colombia mi país por el contrario:

Mejoró su educación en términos de infraestructura y cobertura, la salud en términos generales dejó de ser unos privilegios para empleados y ricos, pasó a cubrir el 100% de su población y tiene estándares superiores a cualquier país de América latina. Nos recuperamos y llegamos a tener tasas de crecimientos económicos por encima del 6%. Cayó el desempleo, bajaron lo asesinatos, aumentó la clase media, disminuyó la pobreza. Es decir, la nación superó obstáculos y como colombianos verracos pudo más la esperanza y el país no se cayó.

La pandemia, las decisiones equivocadas, la corrupción entre otras cosas, en términos económicos y de pobrezas nos devolvió 20 años hacia atrás. El 2021 en cifras se parece al 2001 en muchos aspectos, pero en el diagnóstico hay una gran diferenciación. Razón por la cual las políticas y las acciones a aplicar deben ser diferentes.

El país no debe caer en la desesperanza, la nación no puede comerse el cuento que sus instituciones como símbolo, ya no representa la libertad y el orden, no representan la vida y la esperanza democrática para reconstruir el faro moral, ético y económico que nos una como República. Así no es. 

Terrorismo

La juventud debe volver al seno de la familia y desde ahí engendrar la cedula principal de la sociedad. La sociedad debe cumplir con su papel de generar oportunidades justas, de ampliar la riqueza no siempre en el estricto sentido del interés rentable, sino en el sentido solidario, de rentabilidad social para derribar los odios de clases, debe ser fraterna con el capital humano y cariñosa con los consumidores. Y el estado debe garantizar la organización de la sociedad, actuando en forma soberana y autónoma, y adoptando medidas que busquen el crecimiento económico y el bienestar social.
 
No nos vamos a caer como País, La bandera de Colombia no puede ondearse al revés, las instituciones públicas no se pueden derrumbar, su historia no puede desaparecer, tenemos que unir la Republica y debe aparecer un faro ético, que como símbolo nos una como Nación. 

Los jóvenes no pueden pretender construir la narrativa que su porvenir depende del exterminio de la historia y de quienes construyeron  para bien o para mal los cimientos de la Patria. No podemos construir el paradigma que el futuro de Colombia depende de la solución de un dilema. 

Los pobres deben comprender que por alguna razón no justificable, el designio de las oportunidades los dejó por fuera, pero esa lógica no es per sé y que solo la sociedad y el estado tienen la capacidad de invertir su pirámide, por eso el camino es la manifestación pacífica, el dialogo y la concertación con los factores de poder. Ellos deben resolver el problema, cuya metodología está escrita, existe un reten social, para quienes no alcanzaron a montarse en el vagón de la economía, hasta tanto haya un nuevo envión. 

Los politiqueros, los sindicalistas aristocráticos, los grupos armados ilegales y los que instrumentalizan para beneficios propios deben irse al carajo, no deben tener espacio en la nueva sociedad, que se construya como consecuencia de las manifestaciones pacíficas y de los reclamos justos. Tampoco, no me crean pendejos deben tener espacios los que han utilizado el poder en beneficio propio, me refiero a los que han sido condenados por corrupción y los que aún persisten con practicas indeseables en la construcción de la democracia.

La manera más descarada y obtusa para manipular las decisiones, es tratar de construir diálogos con Dios y con el diablo. Para saber hacia dónde debe ir el país y la sociedad no se requiere escuchar a Pablo y San Pedro. Sólo se necesita que los que tienen factores de poder sean sinceros, se despojen de sus intereses y utilicen la Lógica, la Estética y la Ética, es decir, hacer las cosas bien y aplicar un poquito los principios de solidaridad y justicia.

La gente quiere: Un congreso pequeño y menos costoso, descentralización profunda, Estado austero, Justicia pronta y oportuna, gasto social focalizado, gobierno local y regional austero y eficaz, meritoria y anti clientelismo,  mecanismos eficaces para reducción de corrupción, alternancia de poder, voto obligatorio y transparencia de electoral, responsabilidad y fraternidad empresarial (salario mínimo más alto para empresas con más de 10 trabajadores), educación de calidad y pertinencia, salud preventiva y humanización en la curativa etc.

Presidente Duque
Presidente Ivan Duque

Ojalá el presidente Duque nos sorprenda, ya que no tiene nada que perder en cuanto a su popularidad y conociendo su enorme inteligencia, su conocimiento y su talente democrático con un referendo o acto administrativo que produzca un temblor en las estructuras o mafias políticas que siempre se salen con las suyas y quedan indemne, como está sucediendo ahora. Todos apuntan al palacio de san Carlos (presidente), pero estoy convencido, que si bien allá hay problemas, el bumerán está en las alcaldías, gobernaciones, organismos de control y la justicia. 

Sí todos nos miramos al espejo, nos hacemos una autocritica, en el fondo vamos a encontrar que hacemos parte del problema de una familia, de una sociedad y de un estado, pero también hacemos parte de la solución. El país no lo desbarajustó Duque, tampoco Uribe, ni mucho menos Petro, ni Santos, ellos hacen parte del problema. Muchos tenemos culpas por acción u omisión, pero es muy fácil culpar al otro, es sencillo justificar nuestras malas decisiones; con esa narrativa no habrá un diagnostico correcto, por eso la solución a mi problema o de la sociedad, siempre será equivocado. 

Necesitamos que el país vuelva a la normalidad, que el aparato productivo prenda motores, que el trabajo regrese y con él la reactivación de los empleos suspendidos y la generación de nuevos empleos, necesitamos que los empresarios al ver la Venezuela muy cerca con la falta de bienes y servicios y el poco consumo, enciendan su corazón grande para privilegiar la creación de empleos, antes que el ahorro y que esos empleos sean remunerados con calidad para aumentar la fraternidad empresarial, necesitamos que la pandemia y los efectos del paro nos vuelvan más solidarios a todos, más familia, mas sociedad y más estado. 

Te quiero Colombia, hay esperanza, el problema es de todos y la solución está en todos.
 

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