Agotamos la tierra, o sea, la casa

Por Nicolas Ramos Gómez el Vie, 27/03/2020 - 11:09am
Edicion
466

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Igual esos activos ambientales como son los fósiles, no los descontamos del inventario de esos recursos

Nicolás Ramos G

Ingeniero Civil , ex gerente de Emcali y ex Presidente de la SMP


Gobiernos y organizaciones gremiales de comerciantes e industriales hablan de los logros del crecimiento económico o se preocupan por este. Pero ello no es verdad. A título de ejemplo veamos el caso de Colombia donde ese supuesto crecimiento es el resultado de exportar petróleo y carbón. El primero, según Ecopetrol, durará escasos 10 años, el carbón un poco más, pero ambos son finitos. Es decir, que en menos de 10 años no tendremos petróleo pero si una red de carreteras y no los económicos ferrocarriles. Igual esos activos ambientales como son los fósiles, no los descontamos del inventario de esos recursos. En otras palabras, vendemos el futuro y lo declaramos como utilidad. 

 A lo anterior agregamos que arrasamos los bosques (140.000 hectáreas/ año) a lo cual ayuda con gran eficiencia las 1.000 o más retroexcavadoras que destruyen las cuencas hidrográficas y los bosques de galería de las cordilleras. Estos daños tomarán décadas en recuperarse, pero antes causarán catastróficas inundaciones o sequías en los periodos secos. ¿Dónde están nuestras autoridades ambientales?  

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Es triste no poder escribir buenas noticias, pero creemos, ahora que hay tiempo para meditar en el enclaustramiento

El explosivo crecimiento demográfico, hoy del orden de 7.500 millones de seres y pronto 9 o 10 mil millones, que somos biomasa tomada de  los recursos finitos de la Tierra. Es como dice un grupo de expertos en el cambio climático: “En el Teatro de la Tierra no hay sillas para tanta gente” y el Banco Mundial informa “que en el año 2.018 la demanda global de recursos fue 1.7 veces mayor de lo que puede soportar el planeta en un año”.

Por otro lado, faltará agua potable y en muchas regiones ni siquiera habrá no potable. Igual por malas prácticas agrícolas se agotan los nutrientes de la tierra y pese a los adelantos en la biogenética, las mayores cosechas necesitan tierra con nutrientes.

Es triste no poder escribir buenas noticias, pero creemos, ahora que hay tiempo para meditar en el enclaustramiento  del coronavirus, que debemos  actuar para no agotar nuestra casa.

La primera medida es, como bien dijera Cicerón, 200 años antes de Cristo, “que no se deben tener hijos que no se puedan mantener y educar”. Ya hace 2.200 años los grandes filósofos pensaban en el futuro y nosotros diciéndonos mentiras.

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