Decadencia del mundo capitalista globalizado

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 25/09/2021 - 4:49am
Edicion
544

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

La decadencia del mundo capitalista globalizado no constituye un hecho casual ni dependiente exclusivamente de la crisis económica y sanitaria por la cual atraviesa en este momento la sociedad. Dicho proceso se presenta cuando a pesar del crecimiento y desarrollo económico se desaprovecha el máximo potencial de las fuerzas productivas, generándose una grave situación de estancamiento que afecta el progreso histórico de la sociedad, en la medida en que las viejas y desuetas relaciones económico-materiales en que se sustenta la vida política, social, cultural y espiritual del sistema, se convierten en un freno del progreso social, permitiéndole al capitalista, apropiarse del fruto del trabajo asalariado para su propio beneficio, de clase o grupo social, lo cual no se podrá superar sino sustituyendo dichas relaciones sociales por otras de carácter progresista que marcan el ascenso de la sociedad constituyéndose en la base material de la revolución social.

Dicho proceso por supuesto, no tiene un carácter continuo ni rectilíneo exento de contradicciones, traumatismos y retrocesos que en muchos casos conducen a que las fuerzas del progreso se detengan por diversos motivos y factores que se oponen a su avance definitivo.

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Desde algunos sectores sociales y de intelectuales no solo se niega el carácter ascensional de la sociedad sino que además se convierten en pregoneros del desastre mundial

Desde algunos sectores sociales y de intelectuales no solo se niega el carácter ascensional de la sociedad sino que además se convierten en pregoneros del desastre mundial, en tanto que otros consideran que el capitalismo es eterno ya que es posible superar sus dificultades y contradicciones valiéndose para ello de la implementación de reformas económicas, políticas y sociales, con las cuales se realizan cambios encaminados a su renovación permanente, utilizando para ello los avances de la ciencia y la tecnología.

Sin embargo, está claro que las fuerzas anacrónicas que vienen del pasado histórico no podrán detener el avance de las fuerzas progresistas y que para nuestro tiempo también le pasarán su cuenta de cobro a las clases que se aferran al poder económico y político de la sociedad capitalista, hoy más que nunca, amenazada y dividida según palabras del secretario general de la ONU quien considera “que el mundo debe despertar pues estamos al borde de un abismo”, agravado con la crisis económica y pandémica con el COVID-19 y la creciente desigualdad económica y social como “la falta de solidaridad entre los gobiernos, el egoísmo, la corrupción y los enormes desequilibrios entre los países ricos y los países pobres”.

Es por ello que no compartimos las reflexiones del premio nobel de economía Joseph Stiglitz quien afirma en términos generales -que si bien es cierto que con la globalización se ha concentrado la riqueza social en manos de los súpermonopolios y centralizado el poder en cabeza de poderosos gobiernos corporativos, hay que ser optimistas frente al porvenir económico del mundo capitalista, que tendrá que ser más igualitario en la medida en que responda a las necesidades de todos los ciudadanos y no de unos poco-. Propuestas estas que nada tienen que ver con la realidad en que el Estado capitalista al servicio de las clases económica y políticamente dominantes está para defender los intereses del gran capital financiero nacional y transnacional, del cual no se puede esperar un cambio que tenga por objeto favorecer los intereses generales de los ciudadanos, a quienes se les explota económicamente, discrimina socialmente y excluye políticamente en función de su situación económica y social.


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El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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