El envío de Jesús por el Espíritu

Por Héctor de los Ríos el Vie, 25/01/2019 - 1:13am
Edicion
405

P. Héctor De los Ríos L.

Vida nueva

III domingo del tiempo ordinario

LA PALABRA DE DIOS–Evangelio: san Lucas 1, 1-4; 4, 14-21

La Iglesia nos propone en la Liturgia de este día meditar en la Palabra de Dios. Es posible que ya hayamos empezado a familiarizarnos con ella en la Biblia. Quizás hemos dado un paso adelante y hemos emprendido el ejercicio de la Lectura sagrada y usamos la expresión: Lectio divina=Lectura divina. Pero la Palabra de Dios no es comparable con ningún otro texto escrito. En él nos viene la Palabra de Dios, su deseo de darse a conocer a nosotros que lo buscamos y nos interrogamos frente a él. Nos dice igualmente qué quiere él de nosotros.

Los demás libros, incluso los de piedad, son palabras del hombre hacia Dios. Este libro encierra Palabras de Dios a nosotros. Incluso nos ofrece en ocasiones con palabras nuestras lo que Dios quiere escuchar de nosotros.

El envío de Jesús por el Espíritu

La unción de Jesús con el Espíritu Santo está intrínsecamente unida a la entrega de las funciones mesiánicas. El Espíritu que unge a Jesús, ahora lo envía para la misión. Este envío tiene como fundamento la realización del plan salvífico del Padre y tiene como práctica la concretización de las obras que realizan ese plan en la historia. Los gestos realizados por Jesús cambian las situaciones concretas de la historia y orientan hacia los tiempos escatológicos del Reino de Dios, realizando así el plan divino de la salvación.

Por este motivo, el envío de Jesús por el Espíritu Santo está relacionado con los cautivos, los ciegos, las personas enfermas del cuerpo y del espíritu y que por tal motivo son excluidas de la convivencia social y religiosa de su tiempo. Para esta categoría de personas, Jesús viene a proclamar el fin de sus aflicciones y el feliz inicio del tiempo de la justicia y de la paz.

La práctica de estas obras anuncia un «año de gracia del Señor» y hace conocida para todos, la misión de Jesús, la misión de aquel que se presenta como el Enviado de Dios por excelencia. La enseñanza que Jesús hace en la sinagoga de su ciudad natal, se convierte en un anuncio: hoy Dios hace esto entre ustedes; hoy se cumplió aquello que dice la Escritura.

El anuncio de Jesús, al mismo tiempo que es Buena Noticia para muchos, es provocación para otros, lo cual exige decisión en pro o en contra de tal anuncio. Por tanto, el envío de Jesús por el Espíritu está relacionado no sólo con los pobres, preferidos de Dios, sino con toda clase de personas que, de cualquier forma, están empobrecidas y despojadas de su dignidad de hijos de Dios.

Cada Familia con su Biblia

La Biblia en nuestra casa no puede ser solo un elemento decorativo. La Palabra que ella nos ofrece es para ser leída con respeto, escuchada con amor, seguida con fidelidad. No es un libro más de la biblioteca. Como significa la palabra Biblia, ella es EL LIBRO . No es para ser leída superficialmente. Es un libro que hay que encerrar en el corazón. Hacer que esa Palabra ilumine la vida y dé sentido a nuestra presencia en el mundo. Nos debe ser familiar y muchas de sus palabras deberían venir casi sin pensarlo a nuestros labios.

Ellas cuestionan, ellas encierran respuestas, ellas abren horizontes para todos los momentos. Leámoslas también con agradecimiento. Que sea realidad lo que se nos proclama en la Eucaristía: Palabra de Dios, te damos gracias, Señor. A partir de esta Palabra, conversemos con el Señor Jesús que se ha manifestado como el salvador misericordioso y universal, y digámosle que cumpla para nosotros hoy su Palabra, porque necesitamos ser salvados, liberados de tantas opresiones y esclavitudes.

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