Reflexiones sobre el programa del candidato Jorge Iván Ospina

Por Luz Betty Jime… el Sáb, 24/08/2019 - 11:59pm
Edicion
435

Luz Betty Jiménez De Borrero / Pablo A. Borrero V.


 

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construir sobre lo construido”, lo que en buen romance significa continuar ejecutando los proyectos y programas que quedaron pendientes

Todo programa de gobierno contiene un conjunto de principios, orientaciones, objetivos, metas y tareas que supuestamente deben cumplirse de manera consecuente con la actividad que se propone adelantar el gobernante una vez haya sido ungido con el poder para ejercer las funciones establecidas en la Constitución y en la ley.

Ahora bien, generalmente los programas de gobierno de los candidatos contienen todo un catálogo de propuestas que abarcan aspectos económicos, políticos, sociales, culturales, ambientales, muchos de los cuales son de difícil cumplimiento debido a su complejidad para ser desarrollados durante el período de gobierno, en tanto que su contenido no es conocido por los ciudadanos y mucho menos discutido con el candidato(a) durante el período de campaña electoral, de lo cual el programa del candidato Ospina no es la excepción.

Ante esta circunstancia la ciudadanía que participa en los comicios electorales vota por el “menos malo” o por el candidato que ofrece “ríos de leche y miel”, o por aquel que cuenta con una “amplia clientela política” a la cual se le garantizan subsidios, contratos, viviendas de interés social o prioritaria y cargos en la burocracia, etc.

Según dice el candidato Ospina en su programa de gobierno inscrito ante la Registraduría Nacional, que de lo que se trata es de “construir sobre lo construido”, lo que en buen romance significa continuar ejecutando los proyectos y programas que quedaron pendientes y los que se desarrollarán en un eventual gobierno suyo, particularmente de grandes obras públicas que en el pasado tan solo beneficiaron a un sector reducido de la población que se lucró con la construcción de aquellas obras de infraestructura vial, escolar, en salud, de transporte, generando un desarrollo caótico en la ciudad en materia de movilidad, usurpación del espacio público, violación de las normas ambientales, que contrariamente a lo que afirman algunos economistas y tecnócratas, muy poco o nada contribuyeron a disminuir los índices de desempleo y de informalidad laboral que hoy padece la ciudad, conjuntamente con el desmejoramiento de la calidad de la educación, y la atención en salud, además de la rampante inseguridad, que convirtieron a Cali en lo opuesto a lo que afirma el candidato en su programa cuando dice que “Santiago de Cali es un lugar privilegiado para vivir, amar, trabajar y para construir familia, comunidad y sociedad”.

Desde ya el candidato considera en su programa de gobierno que sus propuestas se desarrollaran en el marco del nuevo modelo de ciudad Distrito Especial, lo cual suscita una gran preocupación por cuanto dicha categorización aprobada por medio de una ley, nunca fue consultada ni discutida con la comunidad caleña, en el ámbito de la democracia participativa, lo que de antemano permite afirmar que las propuestas del candidato Ospina relacionadas con la construcción de nuevas obras de infraestructura para atender los requerimientos en materia empresarial, turística, deportiva, cultural y de integración regional con la Cuenca del Pacífico, tampoco serán debatidas con los ciudadanos, que para estos fines son considerados como un simple objeto de la gobernabilidad que en general no escapa a la mediación del populismo, el asistencialismo, el clientelismo electoral y a la corrupción, cuyo historial pesa sobre el pueblo caleño como una espada de Damocles.

En este sentido no es improbable la existencia de presiones al Concejo Municipal por parte del ejecutivo, de los constructores, urbanizadores y contratistas del Estado, en relación con la implementación del nuevo modelo de organización política, administrativa y territorial de Cali como Distrito Especial.

El programa del candidato OSPINA plantea 7 retos con los cuales se pretende afrontar las dificultades por las que atraviesan la ciudad y los caleños, cuyo presente y futuro no encuentra en las políticas público-privadas la solución de sus problemas seculares, los cuales no se podrán resolver apelando a la simple voluntad y deseos del candidato con todo y sus propuestas magistrales, sí antes no se crean las condiciones materiales, objetivas y concretas no solo para construir sobre lo construido sino para transformar sistemáticamente las viejas y desuetas relaciones sociales por otras que sirvan de base para la edificación de una sociedad mas progresista y democrática con la cual sueñan los caleños de nuestro tiempo y de todos los tiempos.

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El programa del candidato OSPINA plantea 7 retos con los cuales se pretende afrontar las dificultades por las que atraviesan la ciudad

El candidato Ospina invita a los caleños en su programa de gobierno a comprometerse colectivamente con dichos retos precedidos de un espíritu de solidaridad e inclusión. En este sentido cada uno de los retos comprende diversos aspectos de la vida económica, política, social, ambiental, cultural, que demandan de un especial tratamiento vinculado con los problemas actuales que padece la ciudad y sus habitantes en torno a la protección del medio ambiente, la movilidad, la seguridad, el emprendimiento, la inclusión social, los servicios públicos y la interacción entre el gobierno y los ciudadanos.

Para la implementación de dichos retos, el candidato Ospina plantea en su programa de gobierno bajo la premisa de “podemos” y “vamos a gestionar” un total de 258 gestiones con las cuales aspira a seducir a la comunidad caleña con la construcción de una aparente realidad, caracterizada por un exagerado y exorbitante voluntarismo que desborda la posibilidad de convertir en realidad dichas iniciativas, dejando entrever la actitud que asumirá de ser ungido con el poder, sin condicionamientos de ninguna índole y de la cual existen suficientes demostraciones cuando se desempeñó como alcalde de la ciudad, imponiendo un gobierno de corte autoritario, de “orden y mando”, que implantó por encima de los requerimientos, intereses y necesidades del pueblo caleño, que de repetirse con una eventual alcaldía del candidato, no solo generará nuevos conflictos sociales sino que además su gestión administrativa estaría expuesta al pragmatismo gubernamental en favor de la producción de toda clase de bienes y servicios de interés particular revestidos con la etiqueta del interés general y del progreso de la ciudad.

Varios son los aspectos que no tienen una respuesta concreta y objetiva en el programa del candidato relacionados por ejemplo con la financiación de las innumerables gestiones que presenta y de otras megaobras necesarias para implementar la infraestructura para el turismo, el deporte, lo cultural, empresarial y demás servicios, partiendo de la base del elevado endeudamiento del municipio con las vigencias futuras por varios años que recibe del gobierno que termina y si para tal efecto tendrán que incrementarse los impuestos municipales, tasas e imponerse una o varias contribuciones de valorización y cuál podría ser la solución a la crisis de EMCALI, a los problemas de la movilidad, del MIO, la inseguridad y la política de estímulos para la creación de nuevos empleos entre otras cuestiones, pues de lo contrario se estarían recorriendo los caminos de la pura y simple retórica


Veeduría Ciudadana por La Democracia y La Convivencia Social

El Control Ciudadano Sobre la Gestión Pública es Condición Indispensable para el Ejercicio de la Democracia y la Convivencia Social

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