Ciudadanos de Cali

Por Benjamin Barne… el Sáb, 24/07/2021 - 11:59pm
Edicion
535

egrh
Cali ya es una ciudad muy populosa y extensa

Por Benjamín Barney Caldas 

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle y especializaciones en la San Buenaventura. Ha sido docente en los Andes y en su Taller Internacional de Cartagena; en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, en Armenia en La Gran Colombia, en el ISAD en Chihuahua, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998, y en Caliescribe.com desde 2011


Ya iniciando la tercera década del siglo XXI, los habitantes de Cali no son en su gran mayoría caleños; no nacieron aquí ellos, sus padres o sus abuelos, por lo que no tienen raíces en una ciudad que por lo demás cambia permanentemente. Cuando la pequeña villa, fundada a mediados del siglo XVI, (1536) comenzó, ya a inicios del XX, a crecer muy rápidamente al ser designada como la nueva capital del nuevo Departamento del Valle del Cauca, en reemplazo de Buga, comenzaron a venir gentes del sur occidente: de Caldas y Antioquia al norte, y de Cauca y Nariño al sur, y cada vez más de la costa pacífica, muchos desplazados por la “violencia” de mediados del siglo y luego por el narcotráfico.

erh

ghf
es necesario recordar que pobladores son los fundadores de una ciudad

En conclusión, Cali ya es una ciudad muy populosa y extensa que, con total seguridad, ya tiene muchos más habitantes de los 2,22 millones que contó el último censo, en 2018, o sea cerca de tres millones si se considera su área metropolitana, aún no oficializada, y la población flotante de las muchas personas que vienen de los municipios cercanos a trabajar aquí o para otras actividades. Una ciudad habitada en su mayoría por inmigrantes del campo o de pequeños pueblos y que por lo tanto no tienen aún una cultura urbana, lo que les dificulta ser urbanitas, y donde muchos, la mayoría jóvenes, no votan o venden su voto o recurren a los bloqueos y el vandalismo para protestar, invalidándola así.

Además es necesario recordar que pobladores son los fundadores de una ciudad, inmigrantes los que se instalan en una en busca de mejores medios de vida, y urbanitas los que viven acomodados a los usos y costumbres de la ciudad pero que habitantes sólo son aquellos que constituyen la población de un barrio, ciudad, departamento o país. En la Cali de inicios del siglo XXI, pese a sus muchísimos habitantes, son pocos los urbanitas, muchos los inmigrantes y de estos la gran mayoría no vienen de una cultura urbana, y por supuesto no quedan fundadores y casi nada se sabe de sus descendientes. En conclusión, todos los caleños habitan en Cali pero muchos no están habituados a lo de verdad urbano.

sdhj

wegrh
Así, vale pensar en centrarse en un objetivo común para tantos caleños que aún no lo son

Así, vale pensar en centrarse en un objetivo común para tantos caleños que aún no lo son, como es el que contribuyan a volver a Cali una ciudad pacífica y segura, y “verde”, es decir peatonal, arborizada y de viviendas protegidas del sol y con ventilación cruzada, en la que se destacarían por su valor patrimonial los barrios, vecindarios, calles y edificios más representativos de sus distintas épocas, que aún tanto pueden enseñar para las nuevas. Como escribió Hannah Arendt: “El pasado no lleva hacia atrás sino que impulsa hacia delante y, en contra de lo que se podría esperar, es el futuro el que nos conduce hacia el pasado.” (Citado por Irene Vallejo, El infinito en un junco, 2019, p. 369).

Una nueva ciudad con unos nuevos ciudadanos con un nuevo propósito común a todos ellos, cuyos vecindarios se distinguirían, unos de otros, además de por sus tradiciones, por los árboles de sus andenes y parques, huertos caseros y vergeles que les recordarían el verde del campo que ya olvidaron; sería además un importante aporte contra el cambio climático, considerando que las ciudades son las principales generadoras de gases de efecto invernadero debido al uso de combustibles de origen fósil para los vehículos necesarios para la movilidad en ellas o para cocinar. Y aprovechar a fondo que en Cali ya es toda una ventaja contar con electricidad de origen hidráulico para sus edificios.

Caliescribe edición especial