Messi decidió el clásico a segundos del final

Por Redaccion el Lun, 24/04/2017 - 8:28am
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Todo indicaba que el partido terminaba en empate, pero Lionel Messi apareció en la última pelota para darle los tres puntos a Barcelona que igualó a Real Madrid en la cima, con un partido más.

Lionel Messi levantó su camiseta y la sostuvo durante varios segundos en el aire, para que todas las tribunas del Santiago Bernabéu y las millones de personas que seguían el clásico por televisión pudieran ver a la perfección su número 10 y el nombre impreso en el dorsal de su camiseta. 

Acababa de anotar el 3-2 que le daba la victoria al Barcelona, a apenas unos segundos del pitazo final, y con ese gesto parecía lanzar múltiples mensajes: que los “culés” no se van a rendir en la Liga, que allí estaba su gol 500 como blaugrana, que va por su sexto Balón de Oro y que los que habían dudado de él en la previa porque sumaba seis clásicos sin anotar, habían hablado demasiado pronto. 

En una de sus mejores actuaciones en los clásicos, de los cuales es el máximo goleador, Messi terminó como el gran protagonista de una victoria con la que su equipo recuperó la punta de la clasificación y dio un golpe moral a la Liga española, en la que a pesar de ello el Real sigue teniendo su destino en su mano por su partido pendiente con el Celta de Vigo. 

El argentino empató el gol inicial de Casemiro con una maniobra espectacular, precedida por una buena pantalla de Luis Suárez que le abrió el camino; provocó la expulsión de Sergio Ramos por roja directa, enloqueció al propio Casemiro y terminó sellando su doblete en el último suspiro. Más protagonismo que este, totalmente imposible. 

Sin embargo, sería injusto confundir el recital de Messi, y su destino triunfal, con un rendimiento abrumador del Barça en el feudo merengue. Más bien fue al contrario: el Madrid cometió errores graves y el guión del encuentro se los hizo pagar caro. 

El juego. En los minutos iniciales se palpó la tendencia con la que ambos acudían al partido: un local muy agresivo ante unos “culés” inseguros en defensa y a los que les costaba tener el control del juego. Los de Zidane dieron varios avisos a un gran Ter Stegen antes de ponerse en ventaja: ocasiones mal definidas por Bale, Ronaldo, Benzema… 

Ya en la segunda mitad, con 1-1, se repitió ese guión y los blancos no se limitaron a perdonar buenas chances, sino que, para colmo de males, después de que Rakitic pusiera en el ángulo el 1-2, su capitán Ramos vio la roja directa por una entrada con los dos pies por delante sobre Messi. 

A todo esto, Suárez tuvo un par de remates que no pudo conectar correctamente en un partido en el que estuvo muy vigilado y en el que tuvo que hacer uso de todo su despliegue físico ante la presión de los defensas “merengues”. Un par de atajadas salvadoras de Keylor Navas dieron ánimo al Madrid para lanzarse hacia el empate a pesar de estar en inferioridad numérica. El empuje terminó en el tanto de James Rodríguez, que precedió al último error de los locales: no saber amarrar el 2-2. Ni siquiera lograron cortar con falta el último contraataque del Barça (y del partido), obteniendo a cambio el castigo de la derrota y la amargura de ver a Messi imponer su ley ante sus hinchas. 

La parcialidad madridista se marchó muy molesta con varias decisiones de Zidane, principalmente la de alinear de titular a Bale viniendo de lesión (se rompió a la media hora) y preferir a James Rodríguez (jugador en venta) y no dar minutos a Isco, Morata o Lucas Vázquez.

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